ACERCA DE LA COYUNTURA NACIONAL E INTERNACIONAL

Caracterización de la etapa actual: Imperialismo, fase superior del Capitalismo. *

Consideramos que esta caracterización continúa vigente, porque hoy más que nunca se puede ver la agresividad de las potencias imperialistas frente a los países del tercer mundo y sus propias contradicciones ínter imperialistas.
Esta etapa, a su vez, se encuentra signada por la conflagración y la guerra de rapiña en la que las diversas potencias se dividen el botín de las riquezas que roban al Tercer Mundo.
No existe una sola potencia imperialista. Los últimos acontecimientos de la Guerra de Rapiña Yanki contra el pueblo de Irak demuestran claramente estas contradicciones, las cuales tienen un sustento de carácter netamente económico. En este caso de los MONOPOLIOS IMPERIALISTAS del petróleo.

El fenómeno de las crisis de superproducción capitalistas de los países imperialistas constituye la contradicción fundamental del sistema imperialista mundial. Mientras el capitalismo debe producir para poder vender, destruye su propio mercado interno pauperizando las condiciones de vida de sus trabajadores. Por lo tanto, los países imperialistas industrializados deben salir a conquistar nuevos mercados. También, existe el fenómeno de la ‘exportación’ de capital, a través de las llamadas ‘inversiones extranjeras’, con las cuales los monopolios imperialistas explotan a los obreros de los países del Tercer Mundo.
Esta disputa ínter imperialista necesariamente lleva a la confrontación en formas superiores de la política; es decir, mediante la confrontación armada. Las conflagraciones imperialistas son parte constituyente de la ‘resolución’ de las contradicciones en el marco de dicho sistema.
Las oligarquías de los países dependientes están directamente vinculadas a las diversas potencias imperialistas. Las mismas sustituyen el margen de ganancia perdido por el atraso del capitalismo con la superexplotación de las clases populares en sus países. En el marco de las crisis cíclicas de superproducción capitalistas las potencias imperialistas prefieren ajustar el cinturón a los trabajadores en el tercer mundo antes que enfrentar a los sindicatos de los países del primer mundo controlados por la socialdemocracia internacional.
A saber: En el mundo existen contradicciones ínter imperialistas entre las diversas potencias, que explotan a las naciones dependientes y esto constituye otra contradicción. En los países dependientes se expresan también las contradicciones ínter imperialistas. En estos existe una contradicción fundamental entre la oligarquía y el pueblo, lo que no niega la existencia de la contradicción entre la burguesía y el proletariado, al respecto del cual se distinguen los intereses de la clase pequeño burguesa y la burguesía nacional, opuestos a los de la oligarquía. Sobre esta base denominamos ‘pueblo’ a diversas clases, el proletariado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional.
Todo este complejo marco de contradicciones de ninguna manera pueden ser resumidas en Oriente – Occidente o Norte – Sur.
En el marco de las crisis de superproducción, crisis intrínsecas al capitalismo desarrollado, las potencias imperialistas se encuentran ante la necesidad de buscar nuevos mercados más allá de sus fronteras nacionales, enfrentándose ferozmente por este objetivo. De esta forma se constituye la máxima expresión de la política internacional en esta época: la Guerra Imperialista.
La causa primera de la Guerra Imperialista es el Capitalismo, pero estas guerras se producen cíclicamente generando momentos de relativa estabilidad; una vez repartidas las áreas de influencias entre las potencias victoriosas. En el caso de la última guerra imperialista [1963-1989] EEUU, la Unión Europea y Japón se distribuyeron gran parte de las áreas de influencia de la URSS, pero una vez lograda la relativa reorganización de los mercados, vuelven a surgir las contradicciones junto a nuevas potencias económico-militares tales como China luego de la restauración capitalista.
En el año 1991, año de la disolución de la URSS, comienza uno de estos momentos de relativa estabilidad del cual podemos estar saliendo, así lo demuestra la política beligerante de los EEUU y sus aliados.
En este momento donde el ejército de ocupación, principalmente de los EEUU, está sufriendo duros golpes a manos de la creciente resistencia del pueblo irakí, Israel y otros aliados pro yankys promueven otra guerra de agresión y de rapiña contra una nación del Tercer Mundo, como lo es la República Islámica de Irán. Por su parte, Rusia y China manifiestan una oposición cada vez más dura a estos amenazantes despliegues militares.
El atraso del capitalismo en los países dependientes está caracterizado a partir de diversos rasgos precapitalistas. Estos rasgos se expresan claramente en la producción, como por ejemplo en el latifundio o en el patronazgo del pequeño artesanado preindustrial.
En lo referente a los problemas internacionales los estudiantes universitarios también deberemos pronunciarnos -como siempre lo hemos hecho- con una posición claramente latinoamericanista y anti-imperialista:
Contra el Bloqueo a Cuba y demás provocaciones yankys contra América Latina.
Solidaridad con todos los pueblos del tercer mundo y en particular los que resisten la intervención directa del los ejércitos de rapiña imperialista.
Situación Latinoamericana.
En este contexto, el papel de determinados sectores sociales con intereses opuestos a los del imperialismo en los países de Latinoamérica, se torna mucho más activo y con incidencia en varios de sus gobiernos. Pero en y entre estos gobiernos, a su vez, existen contradicciones, porque los grados de incidencia son diversos. Así podremos divisar una primera contradicción ALBA – ALCA.
A favor del ALCA, se alinean las viejas oligarquías pro yankys. A favor del ALBA, propuesto por Cuba y Venezuela, los pueblos más comprometidos con la defensa de los intereses nacionales. El ALCA constituye la continuidad de las políticas imperialistas dirigidas hacia la extracción de materias primas y la traba del desarrollo de las fuerzas productivas en América Latina.
La lógica de la explotación imperialista requiere de países dependientes con un capitalismo atrasado, de esta manera se garantiza la introducción de productos industrializados sin competencia, reduciendo lo fundamental de la economía de los países del tercer mundo a la exportación de materia prima. Esta materia prima, por otra parte, será utilizada para la producción industrial de la metrópoli.
MERCOSUR
Dentro de este panorama nos encontramos con el MERCOSUR. Un MERCOSUR que nació junto al 4+1 con EEUU, pero que en el desarrollo del mencionado proceso de ascenso de sectores sociales con intereses opuestos a los del imperialismo yanky, ya sea por defensa del interés nacional o por compromiso con otras potencias imperialistas, se transformó en una piedra en el camino para la imposición del ALCA; particularmente luego del ingreso de Venezuela previamente asociada a Cuba. En este sentido, el desarrollo de un bloque económico alternativo al ALCA se ve fortalecido, también, por la presencia de los intereses imperiales de la Unión Europea en el MERCOSUR.
Los intereses europeos son favorables a alguno de los aspectos comerciales del MERCOSUR, pero totalmente contrarios al desarrollo del ALBA, observando con recelo las proyecciones petroleras venezolanas.
En el marco de estas contradicciones el ALBA expresa un proyecto de mayor independencia frente al imperialismo yanky, nación que en este momento histórico constituye la potencia imperialista más agresiva.
TRAS EL CHAUVINISMO LA SUMISIÓN AL IMPERIALISMO.
Como ya expresamos, los denominados gobiernos “progresistas” son heterogéneos, conviviendo, en su ceno, diversos intereses en pugna. Así lo demuestra el conflicto por las plantas de celulosa, donde la voracidad de los monopolios imperialistas europeos por la obtención de la máxima ganancia, pretende camuflar este enfrentamiento bajo el manto de un conflicto “nacional” y ambiental entre Argentina y Uruguay.
Para esto se ha montado, colaboración mediante de los serviles de siempre, una campaña chauvinista anti-Argentina destinada a quebrantar la unidad del MERCOSUR y la unidad Latinoamericana; expresión de este hecho es la toma de posición a favor del Tratado de Libre Comercio [TLC] de connotadas figuras del gobierno, que a su vez permanecen silenciosas ante la indignante propuesta de retirar a Uruguay como miembro pleno del MERCOSUR y dejarlo como miembro asociado al igual que Chile, que formula el ex-presidente Jorge Batlle.
Por todas estas razones, consideramos necesario denunciar esta nefasta campaña mediática, destinada a dividir a nuestros pueblos y dejarlos a merced de sus verdaderos enemigos: las potencias imperialistas.
Situación Nacional
Nuestro país, viene sufriendo una crisis estructural que agotó el modelo neobattlista y mesocrático que se sustentaba en los beneficios coyunturales de las guerras imperialistas de mediados de siglo.
Las primeras (in)soluciones estuvieron trazadas por las políticas fondomonetaristas impulsadas por el primer Consejo Nacional de Gobierno de mayoría herrero-ruralista, encabezado por el “comadreja” Benito Nardone, apadrinado por la Embajada Yanky y el Ilustre Domingo Bordaberry.
La profundización de la política económica pro-yanky apoyada en el neoliberalismo, potenció un modelo guiado por la idea del país “paraíso” bancario “Uruguay Plaza Financiera” durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle y que eclosionó con la crisis de julio-agosto de 2002 durante el gobierno de Jorge Batlle.
Las consecuencias se resumen en una pérdida del salario real, de las condiciones de empleo y del acceso a una cobertura de necesidades materiales básicas.
Por su parte las capas medias -que nutren en gran parte a la Universidad- han cargado sobre sus espaldas el vertiginoso peso de una crisis estructural, que se ha agudizado en los últimos tres años y que la ha proletarizado aceleradamente.
La Universidad se ha visto afectada por esta crisis estructural, que tiene profundas raíces en la economía nacional, pero que se aceleró en la post-dictadura, con la pérdida de la autonomía financiera de la Universidad y la consolidación de un modelo socialmente excluyente.
Si bien este gobierno aumentó el presupuesto para la Universidad, la distribución interna del mismo se ha orientado a funciones específicamente limitadas al servicio del proyecto gubernamental, con sus vínculos más directos en la jerarquía del Orden Docente, y desde nuestra Federación todavía no hemos logrado incidir para que ese aumento del presupuesto se concrete en una mayor y mejor oferta de enseñanza dentro de la Universidad.
Síntesis
Proponemos promover la movilización en conjunto con el resto del movimiento popular, por salario, vivienda, por la soberanía nacional contra el TLC y en la perspectiva del ALBA.
Unirse con los que luchan de cara a una propuesta Nacional, Popular y Democrática.
Persistiremos en la lucha de la FEUU por el 4,5% del PBI (de verdad), autonomía y cogobierno para toda la educación pública.
Además esta Convención también deberá definir una estrategia para la movilización gremial con el resto del movimiento popular hacia la campaña por la anulación de la ley de caducidad.
Denuncia firme de las provocaciones oligárquicas y lamebotas del imperio a través de sus grandes medios de comunicación para enfrentar a los pueblos hermanos de América Latina: ¡No al chovinismo anti-argentino! ¡Abajo las Plantas de Celulosa! ¡Los monopolios imperialistas no quebrarán la hermandad de Argentina y Uruguay!
La lucha contra el latifundio es la de todos los pueblos del tercer mundo, por eso respaldamos la coordinación nacional e internacional con todas las organizaciones que se opongan a los Monocultivos de Eucaliptos y la concentración de la tierra en manos de los monopolios imperialistas vinculados a la celulosa.

*Documento presentado ante la XIII convención de la FEUU