POR EL PAIS PRODUCTIVO: ¡NO A LA PLANTAS DE CELULOSA!

Sin quitarle la debida importancia a la contaminación que generarían en el río Uruguay las plantas de celulosa que los monopolios europeos quieren instalar en Fray Bentos, consideramos necesario enfocar el tema desde otra perspectiva.
Estas plantas trabajan con una materia prima que es la madera de eucalipto. Este árbol tiene la característica de crecer mucho más rápido que otras especies, lo que lo hace muy ¨conveniente¨ para la explotación extensiva. Como contrapartida de este crecimiento acelerado tenemos un altísimo consumo de agua y recursos de la tierra.
Estas plantaciones se ubican sobre tierras que podrían tener una gran productividad en la agricultura, pero el eucalipto las está convirtiendo en tierras de muy bajo rendimiento. Además el consumo desmedido de agua de estas plantaciones ha generado un gran perjuicio para los chacreros, rodeados por estas plantaciones que les roban el agua por debajo de la tierra, como es el caso de los productores de la localidad de Cerro Alegre, en el departamento de Soriano.
La exoneración de impuestos al monocultivo de eucaliptos ha generado extensiones de estas plantaciones a lo largo y ancho de grandes latifundios en manos de ¨Sociedades Anónimas¨, testaferros de varios monopolios imperialistas.
La instalación de estas plantas de celulosa generará una mayor demanda de eucaliptos y por lo tanto un agravamiento del problema planteado.
Beneficiar el latifundio y el monocultivo de plantaciones extensivas de eucalipto, con las plantas de celulosa, que les son totalmente funcionales, con exoneraciones impositivas y la extranjerizante, vergonzosa ley de Sociedades Anónimas para la propiedad de la tierra, es expulsar a los pequeños productores rurales de su medio. Esto es contrario al interés nacional desde todo punto de vista. Las plantas de celulosa atentan contra el desarrollo del verdadero país productivo y nada tienen que ver la Refundación Nacional que implica la ruptura de la dependencia con el imperialismo.