PROGRAMA ELECCIONES GREMIALES 2010

El próximo martes 26, miércoles 27 y jueves 28 de octubre se celebrarán las Elecciones Gremiales del
Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación (CEHCE).
¿Qué se vota?
En dicha instancia se elegirán, los Delegados del CEHCE al Consejo Federal de la
Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU).
¿Qué es el Consejo Federal?
Es el organismo semanal de conducción política de la FEUU entre Convención y Convención. Entre otras funciones posee la de mandatar a los representantes estudiantiles en la conducción universitaria, donde próximamente se definirá que monto del Presupuesto Universitario le corresponde a nuestra Facultad.
¿Quién vota?
Serán electores todos los estudiantes inscriptos en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educa­ción.
¿Cómo se vota?
Se vota con la lista gremial de tu preferencia para elegir a los representantes gremiales. Para ejercer el sufragio es necesario presentar documento que tenga foto para la comprobación de la identidad, sea este público o privado: Cédula de Identidad, Boletera, Credencial Cívica, Carné de Salud, etc.

Hacia esta elección te presentamos este Programa con las propuestas e ideas sobre las cuales nos proponemos trabajar en el próximo período del Consejo Federal de la FEUU.

La FEUU se encuentra actualmente dirigida por una corriente oficialista que subordina los intereses de los estudiantes a los del consenso “nacional” interpartidario que gobierna. Éste es el motivo de que no organice ninguna lucha y opte por no informar ni movilizar a los estudiantes y por restringir los ámbitos de participación gremial (tanto en los centros que dirigen como en la Federación) a una pequeña cúpula que desvincula el gremio de los Estudiantes y del Pueblo trabajador, de sus necesidades, sus reivindicaciones y sus luchas. Esta dirección aisló la lucha de los funcionarios y no hizo ningún esfuerzo en movilizar a los estudiantes por el Presupuesto, al mismo tiempo impulsa desde el orden estudiantil y de la mano con las camarillas docentes la “reforma” universitaria privatizadora y antidemocrática.
Estas elecciones se desenvuelven en medio de un ataque histórico de todos los partidos del consenso “nacional” interpartidario que integran el gobierno contra la Universidad Pública, en función de los intereses y exigencias de los organismos internacionales de crédito y los monopolios. En esta ofensiva se inscribe el ahogo presupuestal que consagra el presupuesto aprobado en diputados y actualmente en manos del Senado y la “reforma” universitaria (en la que el envío de la Ley Orgánica al Parlamento es un punto clave).

Defensa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

En la actual coyuntura política de nuestro país el consenso “nacional” inter-partidario se basa en los aspectos ideológicos más regresivos y utilitarios del neoliberalismo, uno de ellos es el llamado “discurso productivista” sobre la educación: “Educación al Servicio de la Producción”.
Para esta concepción educativa: “Pensamiento Crítico”, “Vigilancia Epistemológica”, “Reflexión Filosófica”, “Conciencia Histórica”, “Análisis Crítico de las Instituciones y Corrientes Pedagógicas”, “Análisis de los fenómenos culturales”, “Análisis del discurso”, “Creación Literaria” y muchas otras funciones son “lujos intelectuales”, o en todo caso, temas de Post-Grados, en los que una “Universidad Productiva” no debería invertir como actualmente lo hace.
Preguntan con falsa ingenuidad: ¿Para que sirven las Humanidades? Los señores necesitan sirvientes y los mecenas, intelectuales obsecuentes.
Según el cálculo realizado -de acuerdo con los parámetros cuantitativos de los análisis encomendados por los señores y realizados por sus obsecuentes sirvientes- la “inversión” presupuestal realizada en nuestra Facultad no está arrojando los resultados esperados; no hay suficientes obsecuentes.
En varias Licenciaturas la “Producción de Egresados” no guarda razonable relación con el número de alumnos y además quienes egresan no desempeñan “el rol social” que los señores requieren, tanto así que los tienen que importar.
Según concluyeron los obsecuentes funcionarios del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Espacio Europeo de Educación Superior, etc., este tipo de de instituciones -como la nuestra- son económicamente deficitarias y políticamente inconvenientes.
Lamentablemente en nuestra Universidad y en nuestra Facultad no faltan aspirantes a obsecuentes profesionales que se han trazado un claro objetivo: Liquidar la Facultad de Humanidades.

Este período de los representantes que estamos eligiendo para el Consejo Federal de la FEUU estará caracterizado por la discusión política de la distribución interna del Presupuesto Universitario y el Frente de Estudiantes 1918. Es una garantía para la defensa del Presupuesto de nuestra Facultad y la lucha contra el discurso neoliberal que pretende continuar relegándola.
¿Por qué agrupar las Humanidades en una Facultad?
La unidad institucional de las Humanidades no se basa en la necesidad académica de determinadas corporaciones profesionales, sino en la complementariedad epistemológica de la producción y la enseñanza de sus disciplinas.
Para el desarrollo profesional -en condiciones desiguales de desventaja por su rol social- y académico de ninguna de estas disciplinas sería igual estar en Facultad de Humanidades que en otro servicio universitario, seguramente como estudio “auxiliar”.
El surgimiento de Humanidades.
Desde su fundación en 1945, la Facultad de Humanidades fue una usina de lo más progresivo de la cultura y la intelectualidad de nuestro país. Esta fundación en el marco del debate entre Carlos Vaz Ferreira y Antonio M. Grompone, ya marcaba una fuerte lucha ideológica contra-hegemónica de los sectores más progresistas de nuestra intelectualidad. Esta lucha ideológica se agudizó en todo este período, profundizándose hasta el cuestionamiento mismo de la ideología dominante, hasta el golpe fascista de 1973.
La función de los “Aparatos Ideológicos del Estado” estuvo en tela de juicio en la Facultad de Humanidades durante los años previos al golpe fascista de 1973, porque la producción intelectual contra-hegemónica pondría a esta casa de estudios y a la Universidad toda, como objetivo principal en la mira de los sectores más reaccionarios del país.
La dictadura fascista significó un gran retroceso en la cultura de nuestro país y con particular saña contra esta Facultad, que luego de la misma, quedó muy debilitada, fruto de los remanentes de la Intervención y de factores externos que formaban parte de una realidad universitaria que también había sido intervenida por la dictadura, como puede verse con la aparición de la primera universidad privada, creada por el último decreto del dictador Gregorio Álvarez.
Después de la dictadura.
Adaptándose a esta nueva realidad, la conducción universitaria comienza a generar una serie de modificaciones en su estructura institucional, creando nuevos servicios y reestructurando los ya existentes.
La escisión que se produce a principios de la década del 90, dará lugar a lo que actualmente es la Facultad de Ciencias, junto a otras escisiones menos cuestionadas como Psicología y el otro polo académico que va a dar lugar a la fundación de Ciencias Sociales desde un pequeño nucleamiento de la Facultad de Derecho. Esta situación era causa de un debilitamiento político-institucional de las Humanidades, producto del retroceso que habían significado los doce años de fascismo.
Luego de esta importante escisión pareció establecerse un breve período de estabilidad y de cierto fortalecimiento de la estructura académica de la nueva Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, si bien existía una necesidad real de renovación del plantel docente, y era necesario incorporar docentes formados en otras instituciones, hubo un exceso que llevó a perjudicar a los egresados de la Facultad en la integración del plantel docente de la misma. A partir de allí, se rompe con el proceso normal de formación docente de la Facultad, que profundizará aún más la desviación del proyecto original de Carlos Vaz Ferreira.
En este marco no podemos dejar de mencionar, a pesar de esta tendencia general de retroceso, el valiente intento de remar contra la corriente que significo la creación de la Unidad de Opción Docencia a partir del Plan de Estudios de 1991.
La “reforma” universitaria.
Todo esto, sumado al proceso de “reforma” universitaria que comienza con el rectorado de Rafael Guarga, pone a la Facultad en una situación de debilidad frente a la posible disolución académica de sus disciplinas, a partir del discurso “flexibilizador” respecto de una “razonable equivalencia” abstracta, no del contenido, sino de la cantidad de horas, en función del sistema de créditos.
Luego de la ruptura del aislamiento presupuestal que sufrió toda la Universidad de la República, durante los gobiernos de los partidos tradicionales, el rectorado de Rodrigo Arocena, aún con una disposición de fondos considerablemente mayor, profundizó la “reforma” que comenzó Rafael Guarga.
Uno de los aspectos más criticados de la “reforma” de corte gerencialista de Rafael Guarda, es que favorece en la distribución del presupuesto interno, a las disciplinas científico-tecnológicas en desmedro del área social. Esta crítica deja de hacerse desde la Facultad de Humanidades con el total alineamiento político al rectorado. Producto de este seguidísimo obsecuente, nuestra Facultad no recibe nada del gran aumento presupuestal de la Universidad, en el último período de gobierno.
Este alineamiento obsecuente con la conducción política de la Universidad sumado a la adhesión al falso discurso de “flexibilización curricular”, constituye un gran peligro para la existencia misma de una Facultad que tiene siete licenciaturas cuyos planes de estudio contienen asignaturas optativas en todos los casos. Este peligro está dado fundamentalmente en la pérdida de pertinencia epistemológica de los Planes de Estudio respecto de las disciplinas, que supone un criterio en el que el estudiante va “armando” su “carrera” con asignaturas “sueltas” que conformarán un título de grado en función de un supuesto “interés individual” que no tiene absolutamente nada que ver con la PRODUCCIÓN CIENTÍFICA.
Pretendiendo exaltar el individualismo, funcional a las ideas más recalcitrantes del neoliberalismo, los promotores de esta “reforma” universitaria nos hablan de “una Universidad donde existan condiciones para un verdadero transito horizontal entre las diferentes carreras, que estimule la construcción de trayectorias propias de cada estudiante, que le brinde diferentes enfoques y opciones para su estudio”.
Este discurso demagógico que pone los planes de estudio en función de un supuesto “interés individual” está pensado para “vender” en facultades que tienen una sola o a lo sumo dos carreras donde sus planes de estudios no contienen ninguna asignatura optativa, pero en la Facultad de Humanidades, donde históricamente sus planes de estudio han contenido asignaturas optativas, esta “reforma” no aporta absolutamente nada innovador en un sentido progresivo. En lo que sí incide es al momento de establecer criterios de reválidas o reformas de los planes de estudio, que son totalmente perjudiciales para el fortalecimiento del nivel académico de las licenciaturas.
Nuestra Facultad -afortunadamente- no tiene tradiciones corporativas de sus egresados que defiendan un discurso mentiroso respecto del “nivel académico” para limitar el egreso y así evitar la saturación del mercado de “servicios”. Salvo casos excepcionales, la mayoría de las licenciaturas tienen un perfil profesional poco definido, porque no fueron concebidas originalmente como “carreras profesionalistas”.
En estas circunstancias el interés de la gran mayoría de los estudiantes no está orientado a la búsqueda de la prosperidad individual mediante el ejercicio de una profesión liberal, sino a la búsqueda del conocimiento, lo que nos coloca en la posición de ser los principales interesados en la defensa del nivel académico de nuestra Facultad. Aquí la defensa del nivel académico de la Enseñanza es una reivindicación de los estudiantes que no pueden pagar la matrícula de los P O $ T G R A D O S.
La introducción de la estructura académica de la Facultad en los ciclos comunes de las áreas implica introducir una carga horaria que necesariamente deberá sacarse de los tramos finales de los Planes de Estudio de grado, para llevar esos contenidos a los cursos de postgrados pagos, perjudicando así a quienes no puedan solventarlos.
A su vez, la propuesta de eliminación del Semestre Básico Común es absolutamente funcional a “generar opinión” favorable a la implementación obligatoria de los ciclos comunes de las áreas (hoy optativos). Las tres asignaturas del Semestre Básico Común fundan su existencia en la necesidad académica de las seis licenciaturas que conformaban nuestra Facultad en 1991 y no en el cálculo mezquino para generar “relleno curricular” en un plan de estudio y así obligar al estudiante a pagar la segunda mitad de sus estudios.
Creditización y disolución de Humanidades.
La propuesta sobre los créditos, que hoy en día está circulando por la Universidad y por nuestra Facultad responde directamente a un nuevo nivel de aplicación de la “reforma” universitaria que promovió el ex rector Rafael Guarga y que hoy continúa el actual rector Rodrigo Arocena.
Esta propuesta tiene como objetivo la rebaja de la calidad académica de los cursos de grado, ya que lo que se intenta es introducir, en la evaluación de la formación de grado una lógica primitiva de mercado (este sistema comenzó a aplicarse en la Universidad de Harvard en 1880), utilizando una concepción educativa que transforma a nuestros estudios en una especie de GÓNDOLA DE SUPERMERCADO o en aquellos libros de cuentos donde uno podía elegir su propia aventura.
¿Qué es un crédito? Es asignar a las unidades básicas curriculares (materia, asignatura, taller, seminarios) determinada cantidad de HORAS/CRÉDITO o sea un valor, y por consiguiente, ya no sería necesario determinadas cantidad de materias para recibirnos, sino una determinada cantidad de créditos.
Detrás esta concepción, que tiene por argumento darle mayor libertad al estudiante y una mayor flexibilidad en la carrera, se esconde la rebaja de la calidad académica de los estudios de grado (licenciatura). Esto conllevaría la necesidad de cursar P O $ T G R A D O S (para tener la misma formación que los que egresen sin el sistema de créditos). Aclaremos que los postgrados por iniciativa del ex Rector Rafael Guarga, ya son pagos.
En este marco la tendencia natural sería a elegir las materias según la cantidad de créditos que se le asignen a las mismas, y no por su pertinencia en el estudio de la disciplina.
A su vez el sistema HORAS/CRÉDITO desvirtúa el criterio de Razonable Equivalencia de contenidos en la reválida de asignaturas del tránsito horizontal de los Planes de Estudio que actualmente existen en nuestra Facultad, desdibujando sus disciplinas y haciéndoles perder el sentido frente a una desigual “competencia” con “estudios auxiliares” de otras instituciones (incluyendo las privadas).
El Frente de Estudiantes 1918 es una garantía para que la representación del CEHCE en la FEUU luche por obtener presupuesto para el Turno Nocturno, Duplicación de Cursos y Cátedras Paralelas, fortaleciendo la Enseñanza en la Facultad de Humanidades.

Por el libre acceso y la gratuidad de la enseñanza universitaria.

Somos contrarios a cualquier propuesta que promueva el examen de ingreso y el cobro de matrícula. Estas dos prácticas atacan particularmente el principio de gratuidad de la enseñanza, limitando el ingreso a la Universidad. El examen de ingreso pone de manifiesto las desigualdades en la formación de los estudiantes que realizaron sus estudios en los sistemas de educación público y privado.
Por su parte, el cobro de la matrícula en los cursos de grado atentaría contra la utilidad social de la enseñanza superior y profundizaría la elitización social de la misma. Si el discurso de quienes promueven el cobro de matrícula tuviera un mínimo de sinceridad, promoverían un sistema general impositivo que fuera a fondo en el objetivo de hacer justicia social; este objetivo no tiene absolutamente nada que ver con cobrarle por su origen social a quienes eligen estudiar en nuestra Universidad Estatal, sino con cobrarle impuestos progresivos al gran capital.
No sólo los exámenes de ingreso y el cobro de matrícula son limitacionistas, también lo es toda modificación de los planes de estudio que tienda a aumentar la brecha entre la exigencia académica al estudiante y la oferta material de la enseñanza, limitando y orientando así, el egreso en función de la demanda del mercado. También lo es todo intento de pauperización de los contenidos en los estudios a nivel de grado (licenciatura), desplazándolos a las ofertas de postgrados (maestrías y doctorados).
Esto ocasionará que, para obtener el nivel de conocimiento que hoy se obtiene en una formación de grado, se deberá pagar en los estudios de postgrados.
El Frente de Estudiantes 1918 se opone radicalmente al discurso que pretende separar la política de los problemas académicos. Este discurso de “asepsia” académica esconde, en la práctica, el rancio apoliticismo conservador de la derecha, es por ello que nuestro Centro de Estudiantes se dio un Estatuto que genera una comisión GREMIAL de Cogobierno, que rompa con esta pretendida desvinculación.

6% del PBI para ANEP-UdelaR

El presupuesto del consenso “nacional” interpartidario, niega el 6% del PBI para ANEP-UDELAR otorgando menos de un 4%, que equivale a un tercio de lo que se paga en un año de intereses de deuda externa, entre la mitad de éste año y la mitad del 2011 (12% del PBI). Se priorizan los intereses de la banca y el gran capital sobre los intereses de los estudiantes y de los trabajadores.
El Consejo Directivo Central de la UdelaR declaró “insuficiente” este presupuesto y el rector se pronunció personalmente en el mismo sentido. Por su parte, la FEUU está en conflicto hace más de un mes. Sin embargo, ni la dirección de la Universidad ni la dirección de la Federación fueron consecuentes y no movieron un dedo para organizar la lucha por el presupuesto que necesita la Educación Pública. Los funcionarios agremiados en AFFUR llevaron adelante un paro por diez días y tienen planteada una agenda con cortes de calle y paros rotativos. La mayoría de la mesa ejecutiva de la Federación no apoyó ésta lucha y en declaraciones públicas afirmaron que era “inconveniente”.
La lucha por presupuesto es un capítulo fundamental de la lucha por solucionar los problemas de nuestra Educación Pública en general y de nuestra Universidad en particular. Cuando pedimos más presupuesto estamos pidiendo más salones, duplicación de cursos, aumento del salario docente (20 horas no llega al sexto de la canasta familiar), boleto estudiantil y materiales de estudio gratis, más becas, más plata para investigación, etc.

Frente al carácter regresivo de la “reforma” universitaria: Defender la Autonomía y la gratuidad Universitaria

La “reforma” universitaria impulsada por Guarga y continuada y profundizada por Arocena es parte de un proceso internacional de avance de los organismos multilaterales de crédito y los monopolios imperialistas sobre la Educación Pública y sobre la Universidad. En los lugares del mundo donde el proceso está más avanzado se pueden ver los resultados: Cobro o incremento del costo de las matrículas universitarias, tanto de grado, post-grado o maestrías, descalificación de los títulos universitarios, acreditación de las carreras Universitarias, prácticas profesionales obligatorias en empresas privadas como forma de llegar a la cantidad de créditos, desfinanciación de la Universidad Pública.
Se busca un sistema de financiación mixta con empresas privadas. Apertura de par en par a las universidades privadas como negociado capitalista, flexibilización laboral de docentes y funcionarios no docentes. Pruebas de ingreso, y selección del acceso a los post-grados. Evaluación de las carreras a través de organismos externos a la Universidad (en nuestro país la APACET, organismo de evaluación y acreditación externa).
Esta “reforma” en el momento actual requiere el envío de la Ley Orgánica al Parlamento, y esto se está discutiendo en la Convención de la FEUU, instalada a fines de setiembre, convocada violando el estatuto de la Federación y en base a un acuerdo oportunista por cargos, que otorgó una válvula de escape a la crisis histórica que se abrió al interior de la Federación a mediados de éste año, cuando la Convención no se pudo instalar durante más de dos meses.
Bajo la presión del gobierno que quiere que se apruebe la “reforma” lo antes posible, el oficialismo en la FEUU está dispuesto a enviar la Ley Orgánica al Parlamento aunque no se asegure la gratuidad (ya que se mantiene el articulado actual que permite el cobro de post grados) y no se avance en la democratización universitaria (ya que no se consagra ni la paridad de órdenes y se niega la incorporación con voz y voto a los trabajadores no docentes).
Por otro lado, la Universidad tiene mucho para perder si envía la Ley Orgánica a un Parlamento compuesto por partidos cuyos principales dirigentes se declararon públicamente a favor del cobro de matrícula y de limitar (en algunos casos eliminar) la Autonomía y el Cogobierno, y de la evaluación y acreditación externa, ya que, una vez en sus manos, podrán modificarla a su antojo. Recordemos que, a fines del 2008 el Parlamento con casi la misma composición aprobó la Ley de Educación bancomundialista y antidemocrática, que no solo niega la autonomía y el cogobierno para la Educación Pública, sino que profundiza la injerencia del Ministerio de Educación y Cultura. Esta ley fue votada de espaldas y contra los principales gremios y sindicatos de la educación.
Se encuentra en manos del parlamento un proyecto para la creación de la APACET, una agencia de acreditación y evaluación externa que se encargará de entregar certificados de calidad de las carreras universitarias públicas y privadas, en base a parámetros internacionales que son los de “eficiencia” para el mercado, delineados por los organismos internacionales de crédito, principalmente el Banco Mundial. Ésta agencia estará integrada mayoritariamente por representantes del gobierno e incluirá a representantes de las privadas. Ésta “reforma” se propone adecuar a la Universidad al sistema nacional de Educación Pública regido por la Ley de Educación antidemocrática, que creó el Instituto Nacional de Evaluación en la órbita del MEC, y la UdelaR, hasta el momento, había quedado por fuera de la evaluación y acreditación del mercado. Éstas agencias son un denominador común de las reformas que desarticularon y privatizaron las universidades en Latinoamérica y en varios países (en Argentina CONEAU) son responsables de la desaparición de varias carreras y cierre de universidades (probablemente los criterios de esta agencia tampoco sean muy favorables a la existencia de la Facultad de Humanidades).
Además está en discusión un proyecto que propone instalar un sistema de créditos en toda la Universidad. El trabajo social o productivo sumará créditos, ya que estos se otorgarán por trabajar como mano de obra gratuita para las empresas. Además se está considerando la creación de una especie de ciclo básico común, un proyecto que no es nuevo y que puede verse aplicado en muchos países de Latinoamérica donde los resultados son un fuerte descenso de los estudiantes que llegan a las carreras de grado porque estos ciclos básicos previos actúan como filtro, y una descalificación de la carrera de grado, acortando su duración y pasando gran parte de los contenidos a los post grados (que en nuestro país son pagos).
También está sobre la mesa la creación de nuevas universidades. Hay proyectos presentados por blancos y colorados que tienen respaldo en el consenso “nacional” interpartidario. El propio Mujica dijo que hay que crear nuevas universidades y que “incluso una universidad privada es un foco de luz”. Su esposa se declaró a favor de que “haya varias universidades en competencia”.
En el marco del ahogo presupuestal, la coexistencia de varias universidades sitúa a la UdelaR “en competencia” por los fondos del Estado y por el respaldo de las empresas, que exigirán modificar los programas de estudio, los contenidos, la investigación y la extensión en función de sus intereses, proceso que podemos ver en países vecinos (de forma paradigmática en Chile).
En esta situación de ataque a las conquistas históricas del movimiento popular y de avance del capital sobre nuestra Universidad, es necesario más que nunca recuperar a la FEUU para la lucha de los estudiantes y los trabajadores. Varios centros de estudiantes transitaron éste camino, como por ejemplo el de Psicología, que mediante la ocupación conquistaron sus reivindicaciones asestando un duro golpe al limitacionismo que padece toda la Universidad (en mayor o menor medida) que se expresa, por ejemplo en la falta de turnos y en la existencia de un único horario por asignatura.
Desde el Frente de Estudiantes 1918 defendemos consecuentemente, además de la Autonomía Universitaria garantizada en su Ley Orgánica, los derechos que los Artículos 2 y 3, de dicha Ley, le otorgan para pronunciarse a favor del pueblo en todos los acontecimientos relevantes de la vida nacional:
“Artículo 2°.
Fines de la Universidad.- La Universidad tendrá a su cargo la enseñanza pública superior en todos los planos de la cultura, la enseñanza artística, la habilitación para el ejercicio de las demás funciones que la ley le encomiende.
Le incumbe asimismo, a través de todos sus órganos, en sus respectivas competencias, acrecentar, difundir y defender la cultura; impulsar y proteger la investigación científica y las actividades artísticas y contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública; defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrático-republicana de gobierno.
Artículo 3°.
Libertad de opinión.- La libertad de cátedra es un derecho inherente a los miembros del personal docente de la Universidad. Se reconoce asimismo a los órdenes universitarios, y personalmente a cada uno de sus integrantes, el derecho a la más amplia libertad de opinión y crítica en todos los temas, incluso aquéllos que hayan sido objeto de pronunciamientos expresos por las autoridades universitarias.”
En este sentido, sostenemos firmemente que el movimiento estudiantil debe permanecer fiel a sus principios históricos, interesándose en los problemas nacionales y opinando sobre ellos para promover el posicionamiento universitario.

El rol social del Movimiento Estudiantil

Concebimos al movimiento estudiantil como parte del movimiento popular, como un elemento activo en las luchas sociales y la transformación de la sociedad. Los problemas que enfrenta la educación son resultado de las políticas llevadas adelante por el consenso “nacional” interpartidario, que responden a los dictados de los organismos multilaterales de crédito y el gran capital. Por lo tanto, la lucha por la transformación de la Educación Pública al servicio de los trabajadores y del pueblo debe inscribirse en la transformación de la sociedad con independencia de los gobiernos que llevan adelante las políticas entreguistas.
Por esto es necesario organizar la Unidad para Luchar que le devuelva a la FEUU el rol acorde a la coyuntura política que vive el país, potenciando así la capacidad política y de movilización de los estudiantes ante los problemas presupuestales y de orientación de la Universidad, así como también promover la movilización en conjunto con el resto del movimiento popular por salario, salud, vivienda, por la Soberanía Nacional y contra el imperialismo.
Rechazamos la participación de nuestro país en el Comando Sur, el envío de tropas al Congo y a Haití (en una clara misión de reprimir al castigado pueblo haitiano), el entrenamiento de las fuerzas represivas en Panamá junto a los militares golpistas Hondureños.
Denunciamos y rechazamos activamente el avance del imperialismo sobre América Latina, que se concreta entre otras cosas con la reactivación de la IV flota, el Golpe en Honduras, la instalación de las bases yanquis en Colombia. De la misma forma denunciamos y rechazamos el ataque del imperialismo yanqui al pueblo de Irak y Afganistán y a cualquier pueblo del mundo así como el sistemático ataque al pueblo de Palestina por parte del estado sionista de Israel (en este sentido somos contrarios a la firma del TLC MERCOSUR-Israel).
Persistiremos en la lucha de la FEUU por el 6% del PBI para ANEP-UdelaR, y la exclusión de otros rubros y organismos que nada tienen que ver con los criterios de la UNESCO ni con las reivindicaciones presupuestales del movimiento popular y los gremios de la Educación Pública.
Nuestro proyecto es el de una Universidad al servicio de los trabajadores y del pueblo, democrática en su gobierno, en las posibilidades de acceso y permanencia en las aulas. Consideramos tarea fundamental, defender las conquistas históricas del ´58 frente al avance de las políticas capitalistas. Para lograr la democratización real de la Universidad es necesario profundizar estas conquistas y en esta línea levantamos las banderas de la paridad de órdenes y la incorporación de los funcionarios no-docentes con plenos derechos a los órganos de cogobierno.
Este proyecto de educación es incompatible con el modelo de sometimiento a los organismos multilaterales de crédito, al pago de la deuda externa, a la quita de impuestos e “incentivos” a los grandes capitales y a la inversión de fondos públicos para infraestructura al servicio de los monopolios.
Tu voto también define la política del Centro de Estudiantes:

Si bien en esta instancia no elegimos las secretarias del CEHCE, el resultado de estas elecciones sí influye en la política del gremio en su conjunto. Por ello, también pedimos tu respaldo para:
Exigir que se cumpla con la justa reivindicación de Nuestro Gremio de continuar duplicando cursos hasta completar un Turno Nocturno completo para que los compañeros que trabajan puedan cursar. En este camino es necesario conseguir duplicación de cursos, en por lo menos tres de las asignaturas más masivas del tercer semestre.
Impulsar la coordinación financiera con los servicios de fotocopiadora y publicaciones de los diferentes Centros de Estudiantes que integramos la Federación (para comprar conjuntamente a las empresas proveedoras de insumos) y así lograr abaratar los costos de los insumos en pro de mejorar el costo de las fotocopias para hacerlas más accesibles a todos los estudiantes.
Es necesario avanzar en la promoción de participación en nuestro CEHCE, convocando a su Congreso para que el debate político-gremial no quede reducido al voto en las elecciones, algún “discutidero” circunstancial sin resumen ni conclusiones o sólo instancias de representación.
También deberemos comenzar a trabajar en instancias para la elaboración de un proyecto de actualización del Estatuto gremial que, entre otras cosas, contenga el voto de los representantes de las licenciaturas en la Mesa Coordinadora del CEHCE, la reducción a un año del período de los secretarios, la organización gremial en Turismo, la revisión de las formas de elección de los representantes estudiantiles en las comisiones cogobernadas y el responsable de servicios gremiales. Pero sabemos que ésta no será una elaboración simple y sin discusión, por eso pretendemos iniciar formalmente este debate en una instancia gremial amplia como lo deberá ser el Congreso del CEHCE.