Hacia el 1er. Congreso del CEHCE "Dr. Carlos Vaz Ferreira"

HACIA EL PRIMER CONGRESO DEL CENTRO DE ESTUDIANTES DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

“DR. CARLOS VAZ FERREIRA”

Han surgido con empuje determinados planteos en la sociedad que apuestan a minimizar el papel de las ciencias sociales y humanas. Consideramos que este tipo de posturas impiden la generación de una clave interpretativa significativa para nuestra cultura e identidad nacional.
El afán utilitario, el exceso de pragmatismo, apuestan a degradar institucionalmente aquellas Facultades donde se promueva la formación de pensadores e investigadores de la cultura.
Queda integrado a esta concepción utilitaria únicamente la ciencia política, la sociología y las ciencias económicas, profesiones de perfil estadístico-cuantitativo legitimadas con el rango de ciencias sociales.
Esta situación planteada necesita de una política sostenida de defensa de la Facultad como proyecto académico.
Este afán utilitario es la síntesis victoriosa del más rancio discurso neoliberal de los 90, pero que en los últimos años se impuso como verdad revelada e incuestionable políticamente, al ser reivindicado por quienes en el pasado supieron representar posiciones políticas de la izquierda.
Afirman que su programa “no es de izquierda ni de derecha” y pretenden erigirse en la objetividad de la ciencia imponiendo “consensos” o “acuerdos multipartidarios para la educación” sobre la base de las mismas recetas neoliberales del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial que vienen fracasando hace veinte años.
En nuestra Facultad también existe un sector del orden docente que ha adherido a estas concepciones, en algunos casos por convicción, pero en la mayoría de los casos por “rendición” a los efectos de poder seguir trabajando sus disciplinas.
Este sector hoy tiene la conducción política de la Facultad, y a través del Decanato y la mayoría en el Consejo, promueve una política de seguidísimo obsecuente del Rectorado, a pesar de que Humanidades mantiene la misma cantidad de cargos de planta docente que en la época de los gobiernos colorados, ya que no aumentan desde 1997 mientras que en el resto de la Universidad han aumentado significativamente a partir de 2005.
Este mismo decanato es el que respaldó políticamente el proyecto de Reforma de Ley Orgánica, impulsado por el Rector Arocena, que pretendía dejar a Nuestra Facultad sin representación directa en el Consejo Directivo Central de la Universidad de la Republica. En ese malhadado proyecto de nueva Ley Orgánica, la Facultad de Humanidades dentro del Área Social (que incluye a las Facultades de Economía y Derecho) debería elegir un sólo representante de toda el Área.
Esta escandalosa radicalización del modelo de organización por Áreas de la Universidad que se inició en los 90´ con el Rector Guarga no sólo es insostenible epistemológicamente, sino que además implica una desproporción muy injusta contra Nuestra Facultad y su compromiso histórico con la sociedad y el conocimiento al servicio del interés Nacional, una desproporción que no solamente esta dada por el tamaño de las estructuras, sino por la inserción profesional de las disciplinas en la sociedad y las políticas de mercado cada vez más violentas contra el desarrollo del conocimiento, procurando su mercantilización.
Este Proyecto neoliberal implica para las Humanidades un modelo aún más elitista y selectivo, ya que en el marco de las desproporciones de lo que hoy se denomina “Área Social” Nuestra Facultad quedaría en una situación más parecida a la de una “escuela” que a una Facultad de Humanidades, funcional a las “necesidades” del mercado y orientado fundamentalmente a los postgrados con carreras de grado absolutamente recortadas, donde a lo sumo quede un tercio de los actuales estudiantes y donde no haya gremios, ni agrupaciones, ni militantes que cuestionen el pensamiento único y promuevan el pensamiento critico. Por ello afirmamos que ese es un proyecto de Disolución de Nuestra Facultad.
La evaluación que los partidarios de la “reforma universitaria” neoliberal realizan de nuestras licenciaturas es negativa puesto que basados en criterios meramente utilitarios y cuantitativos miden su producción, solamente en función de la relación ingreso-egreso de cada licenciatura en su conjunto, despreciando absolutamente los objetivos sociales de divulgación cultural y científica con los que fue creada nuestra Facultad. En este primitivismo utilitario, no deberían existir diferencias en la inserción profesional del Contador y del Licenciado en Filosofía, por lo cual la relación ingreso-egreso de sus respectivas “carreras” debería ser la misma.
Las concepciones retardatarias y utilitarias de la “evaluación por resultados” de esta “Reforma Universitaria” del rectorado son la translación más abstrusa de los mecanismos de control interno de las empresas privadas a nuestra Universidad. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la Reforma Universitaria Latinoamericana que a partir del Manifiesto de Córdoba se llevó adelante en el siglo pasado. Este tipo de comparación constituye un atrevimiento que nuestra Agrupación rechaza vehementemente.
Tal como propusimos en Nuestro Programa gremial del año pasado hemos impulsado el llamamiento al primer Congreso del Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación “Doctor Carlos Vaz Ferreira” para el 18, 19, 20 y 21 de mayo.
El llamamiento a este Congreso y la propuesta para que llevara el nombre del fundador de nuestra Facultad se encuentra enmarcado en la necesidad de poner a nuestro gremio en pie de lucha para la defensa de nuestra Facultad frente a la situación anteriormente definida. 
Las tareas y la lucha que tiene planteadas nuestro gremio demandan un imprescindible fortalecimiento de la militancia para reorganizar la Intergremial con Profesores y Funcionarios, respaldar a nuestros compañeros egresados para su reorganización gremial en su Colegio de Licenciados y juntos conformar un nuevo Gobierno de la Facultad que la defienda y se plante firmemente contra los disolventes de afuera y de adentro de la Universidad de la Republica.
Quienes levantan la política de liquidación de nuestra Facultad comienzan sus arengas atacando al fundador de la misma; frente a ellos nuestro gremio debe asumir la honrosa tarea de levantar las banderas de la defensa de Humanidades y de la figura de su Fundador.
El próximo Congreso no solo abarcará temas referentes a nuestra Facultad como Institución y de nuestro gremio, también intentaremos abordar los problemas de carácter más general como los de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, la Universidad, el sistema educativo y la coyuntura nacional e internacional.
Pero queremos ser muy precisos al respecto: contraponer los problemas de carácter general al tratamiento de la situación crítica q

ue vive nuestra Facultad en la actual coyuntura con un pretendido discurso pseudo izquierdista, hoy más allá  de intenciones declaradas, objetivamente trabaja para el actual decanato.

Intentar poner el centro del debate interno de nuestro gremio en problemas formales, administrativos, para sacarlo del debate sobre la estrategia política de lucha en la actual coyuntura de nuestra Facultad sólo promueve la desmovilización.
Nosotros persistiremos en la convocatoria a todos los estudiantes de Humanidades a concurrir a la Comisión Organizadora del Congreso que se reúne los viernes a las 18 horas en el salón gremial del CEHCE.
No pretendemos imponer una agenda de debate unidireccional hacia el Congreso a las demás Agrupaciones, sí hemos expuesto con claridad nuestras prioridades de cara al mismo y entre ellas la primera es LA DEFENSA DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN.