Nuestro Programa hacia las Elecciones Universitarias de 2014

NUESTRO PROGRAMA
Para cada cm2 de Nuestra Facultad

Elecciones Universitarias del miércoles 26 de marzo de 2014


¿Qué VOTAMOS?
El próximo 26 de marzo se realizarán las elecciones universitarias en las que se elegirán los órganos de gobierno de la Facultad (Asamblea del Claustro de Facultad y Consejo de Facultad) y de la Universidad (Asamblea General del Claustro).
El Consejo de Facultad está integrado por tres estudiantes, tres egresados y cinco docentes, más el decano; la Asamblea del Claustro de Facultad la conforman diez estudiantes, diez egresados y quince docentes; en tanto, la Asamblea General del Claustro está integrada por dos estudiantes, dos egresados y tres docentes de cada Facultad.
¿Cómo VOTAMOS?
Se vota con Cédula o Credencial Cívica. (Voto obligatorio.) El lugar de votación será el edificio de Facultad en el horario de 08:00 a 19:30 horas. También se puede votar en las oficinas que la Corte Electoral destine a esos efectos en el interior del país.
Se deben introducir en el sobre tres hojas de votación correspondientes a cada uno de los órganos anteriormente mencionados: Asamblea del Claustro de Facultad, Consejo de Facultad y Asamblea General del Claustro.
¿Qué es la 21 de junio?
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio se ha caracterizado por la defensa de los Principios del Manifiesto de Córdoba referentes a la defensa de la Autonomía Universitaria, el Cogobierno, la Libertad de Cátedra, y el libre acceso a la Formación Universitaria, gratuita en todos sus niveles y sin ningún filtro limitacionista para elitizarla (léase cupos o exámenes de ingreso).
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio fue la que juntó las firmas para que en el año 2006 se plebiscitara el actual Estatuto del Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación (CEHCE) que garantiza la Libertad Gremial y de Tendencias para que todas las corrientes de opinión que existen en el gremio puedan expresarse.
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio fue la que propuso en 2008 la recolección de las 1800 firmas con las que el Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación (CEHCE) lanzó la lucha reivindicativa por la creación un Turno Nocturno completo, con todas las asignaturas para que los compañeros estudiantes que trabajan puedan asistir a clases, también respaldamos con la iniciativa de los compañeros del Semestre Básico de la generación 2013 en la recolección de firmas para duplicar cursos.
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio ha denunciado el ahogo presupuestal que sufre la Facultad de Humanidades. Mientras la Universidad recibió un gran aumento en su presupuesto, en el período de gobierno anterior, Nuestra Facultad continúa en la misma situación financiera que tenía la Universidad cuando gobernaban blancos y colorados.
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio participa en la Convención y en el Consejo Federal de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), promoviendo la unidad de los sectores antiimperialistas, consecuentes en la defensa de la Ley Orgánica y sus principios de autonomía, cogobierno y gratuidad. El rol de la 21 de junio fue protagónico en la elaboración del nuevo estatuto de la FEUU y la derrota del Rectorado de Arocena en su nefasto intento de entregarle la Ley Orgánica al parlamento que ha manifestado un consenso monolítico contra la Autonomía  el Cogobierno de la Universidad.
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio ha trabajado con seriedad, desde su creación, por construir un Centro de Estudiantes Unido y Organizado en base a propuestas y un marco de discusión racional donde todos los estudiantes tengamos posibilidades de participar con libertad de tendencias dentro de principios claramente establecidos. Fuimos la Agrupación que propuso el Lema de Unidad Gremial con el que hoy acumulamos electoralmente todas las Agrupaciones Gremiales del CEHCE contra el armado amarillista que promueve el decanato.
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio siempre ha acatado los mandatos gremiales emanados de las Asambleas Generales del Centro de Estudiantes. Desde nuestra concepción de la democracia: la unidad gremial se construye con la responsabilidad y el respeto de la libertad de expresión de las mayorías hacia las minorías, pero más aún, se demuestra la voluntad democrática cuando se acata el mandato de las mayorías.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
Nuestro compromiso con la facultad
En la actual coyuntura política de nuestro país el consenso “nacional” inter-partidario se basa en los aspectos ideológicos más regresivos y utilitarios del neoliberalismo, uno de ellos es el llamado “discurso productivista” sobre la educación: “Educación al Servicio de la Producción”.
Para esta concepción educativa: “Pensamiento Crítico”, “Vigilancia Epistemológica”, “Reflexión Filosófica”, “Conciencia Histórica”, “Análisis Crítico de las Instituciones y Corrientes Pedagógicas”, “Análisis de los fenómenos culturales”, “Análisis del discurso”, “Creación Literaria” y muchas otras funciones son “lujos intelectuales”, o en todo caso, temas de Post-Grados, en los que una “Universidad Productiva” no debería invertir como actualmente lo hace.
Preguntan con falsa ingenuidad: ¿Para qué sirven las Humanidades? Los señores necesitan sirvientes y los mecenas, intelectuales obsecuentes.
En varias Licenciaturas la “Producción de Egresados” no guarda razonable relación con el número de alumnos y además quienes egresan no desempeñan “el rol social” que los señores requieren, tanto así que los tienen que importar.
El proyecto académico profundamente democrático que dio origen a nuestra Facultad nunca fue hijo de los consensos ni de las unanimidades, siempre estuvo en cuestión, y muchas veces en la mira (literal) de los sectores más conservadores de la derecha política de nuestro país.
Nuestra Facultad nace en medio de un fuerte debate entre las ideas democráticas, liberales progresistas de nuestro fundador Carlos Vaz Ferreira, favorable a la Autonomía Universitaria, el desarrollo de la Investigación Científica al servicio del interés Nacional, que trascendiera la mera formación de profesionales al servicio del mercado, contra las concepciones liberales conservadoras que promovieron la creación de Institutos dependientes de los gobiernos de turno, casi sin ninguna autonomía.
No fue casualidad el ensañamiento del fascismo contra nuestros compañeros durante la dictadura, ellos fueron perseguidos, asesinados y desaparecidos por sus ideas y su lucha consecuente, construcción colectiva de un pueblo y una intelectualidad progresista que en Humanidades tuvo un grado de expresión, desarrollo y síntesis académica, en la década del 60 y principios de los 70, que también fue posible por la cobertura del proyecto democrático fundacional de 1945.
Quienes hoy atacan a la Autonomía y el Cogobierno universitarios son obsecuentes alumnos de la escuela liberal conservadora, formados en ella, algunos también integran la estructura docente de la Universidad y la de nuestra propia Facultad.
Nuestra convocatoria a la militancia no es ingenua ni idealista, conocemos y luchamos a diario contra los problemas que aquí también exponemos, nadie nos prometió ningún carguito para estar donde estamos, nuestra convicción se basa en los Principios expresados en el Manifiesto de Córdoba y en las propuestas de NUESTRO PROGRAMA.
El derecho de los trabajadores a estudiar Humanidades, la Autonomía, el Cogobierno, la Gratuidad de la enseñanza universitaria consagradas en la Ley Orgánica de 1958, conquistada con la lucha unitaria de OBREROS Y ESTUDIANTES, esta Facultad fundada por Carlos Vaz Frerreira, transformada por Blanca Paris, Mario Otero y defendida por los mártires caídos en la lucha contra la dictadura fascista, valen mucho más que cualquier promesa individual.
Desde la convicción en los principios y la fuerza de la unidad de quienes estamos dispuestos a luchar por ellos, te convocamos a participar de nuestra Agrupación y del Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación, única perspectiva de triunfo en la defensa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Quizás en los sueños más reaccionarios del neoliberalismo pueda haber alguna “universidad uruguaya” sin Nuestra Facultad, pero no puede existir UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA sin Facultad de Humanidades.
Desvirtuando las reivindicaciones populares históricas a favor de la industrialización y el desarrollo económico independiente de nuestro país, los neoliberales encubiertos con “etiquetas progresistas” en la Universidad de la República divulgan “parámetros de medida” de lo que ellos consideran “productivo” con un criterio utilitario y funcional a su modelo de entrega anti-nacional: pasteras, monocultivo de eucaliptos, megaminería a cielo abierto, extranjerización de la tierra, agro negocio sojero, etc.
Para estos señores la Facultad de Humanidades, no sólo que no es “productiva”, sino que además implica la dilapidación de recursos en la generación de un clima cultural que no hace otra cosa que “poner palos en la rueda del progreso” y promover ideas perniciosas para los objetivos de su “Reforma Universitaria”: rebaja de los contenidos de los cursos de grado para cobrarlos en los postgrados; estructurar funcionalmente los cursos de grado a las necesidades de su modelo “productivo”; liquidar la Autonomía Universitaria para enmarcarla en el Sistema Nacional de Educación como política de Consenso Nacional Interpartidario.
Es por eso que en el Proyecto de nueva Ley Orgánica de la Universidad que había redactado por el Rector Arocena, se eliminaba la presencia de Nuestra Facultad en el Consejo Directivo Central. En la dirección universitaria que quieren los neoliberales no hay lugar para el pensamiento crítico y las Humanidades, allí sólo puede haber un pensamiento único y “fin de la historia”.
A los neoliberales universitarios les duele enormemente que el CEHCE le haya arrancado, con años de lucha persistente, la duplicación de varios cursos para que los estudiantes que trabajan de día puedan cursar a la noche. Ellos desprecian a esos estudiantes que trabajan; consta en las transcripciones del Consejo de la Facultad como algunos representantes afirman que “el mayor ÉXITO estudiantil no está entre quienes cursan a la noche”.
Tienen una concepción aristocrática de la Universidad y consideran una dilapidación de recursos que los trabajadores (aunque sean muchos menos de los que nosotros quisiéramos) puedan estudiar en las licenciaturas y tecnicaturas que integran la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, porque en su concepción el Estado sólo debería invertir recursos en Enseñanza Universitaria hacia quienes disponen del tiempo necesario para “recorrer” las “carreras universitarias” en los plazos establecidos por los planes de estudio.
Según concluyeron los obsecuentes funcionarios del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Espacio Europeo de Educación Superior, etc., este tipo de instituciones -como la nuestra- son económicamente deficitarias y políticamente inconvenientes. Lamentablemente en nuestra Universidad y en nuestra Facultad no faltan aspirantes a obsecuentes profesionales que se han trazado un claro objetivo: Liquidar la Facultad de Humanidades.
Ya liquidaron el Semestre Básico, la Tecnicatura en Museología, la Opción Docencia y ahora van por la eliminación de un tercio de las horas de clases sustituyéndolas por modalidades no presenciales a través de Internet. Esta política de ajuste, entrega y liquidación NO ES GRATIS, es el precio que Álvaro Rico le hace pagar a Nuestra Facultad para ser el candidato a Rector continuista de Arocena en el período 2014-2018.
Nosotros vamos por: un Nuevo Gobierno de la Facultad que dispute por el aumento de presupuesto en la Universidad para lograr Turno Nocturno; Cátedras Paralelas; Fortalecimiento de la Estructura de cargos Docentes; Acondicionamiento Funcional de Todo el Edificio de la Facultad; reapertura de la Tecnicatura de Museología; Apertura de la Licenciatura de Turismo en Montevideo; Formación Docente para Toda la Universidad; y Ampliar  la oferta de los cursos de idiomas que se imparten gratuitamente en Humanidades con el CELEX.
lEALtad gremial en el cogobierno
Siempre hemos respetado los mandatos emanados de las instancias orgánicas del Centro de Estudiantes, se trate de la Asamblea General, la Mesa Coordinadora, la Comisión Fiscal o las Asambleas de Licenciaturas, de acuerdo a lo establecido en el Estatuto del CEHCE.
Lamentablemente no todas las corrientes que han integrado el CEHCE a lo largo de su historia pueden afirmar lo mismo. El proceso de desmantelamiento al que han conducido a Nuestra Facultad comenzó con el decanato de José Seoane, quien accedió a la conducción de la Facultad en 2006, a través de una violación del mandato gremial de una asamblea general de estudiantes de humanidades.
El mismo grupo de amarillos que en 2006 violó el mandato de Nuestra Máxima Instancia Gremial, volvió a hacerlo este año votando los Planes “Rico” que eliminaron la Opción Docencia y el Semestre Básico, violando el mandato de la Asamblea General de Estudiantes del 10 de abril de 2013.
Esto se suma a otros mandatos con respecto a la reivindicación estudiantil del Turno Nocturno que no respetaron, tanto de la Mesa Coordinadora del CEHCE como de la Asamblea General, que de acuerdo al Estatuto del CEHCE es el “órgano máximo y soberano” de nuestro Centro de Estudiantes. Esta política de desconocer los organismos del Centro de Estudiantes y su Estatuto, aprobado democráticamente por plebiscito en 2006, los caracteriza.
En 2010 denunciamos firmemente la corrupción de la mayoría política del Consejo de Facultad al avalar la financiación de un “campamento” contra el Centro de Estudiantes de Humanidades, organizado por el amarillismo, que recibía de la Universidad $55000. Este “campamento” fue un fiasco al que asistieron 15 personas. ¿Habrán comido caviar o con ese dinero todavía están financiando campañas electorales?
El decanato ha demostrado una clara hostilidad hacia la mayoría de los estudiantes -a quienes considera “sobrantes” para su “proyecto” de Facultad-, y ha tratado de utilizar su poder para influenciar en el orden estudiantil a través de su brazo político “Humanizarte” (2009-2013), ex – Espacio Estudiantil (2004-2009), ex – Unidad y Participación Estudiantil UPE (2000-2004), ex -CONSTRUYENDO (1998-2000), ex – Lista “única” (1994-1997).
Ahora la Agrupación denominada “Por un CEHCE de los estudiantes” -integrada por alguno de los organizadores de ese costoso “Campamento”- desconoce la Mesa Coordinadora del CEHCE y se presenta contra el Lema Unitario de las Listas Gremiales.
¿No estarán cumpliendo el mismo rol de quienes antes cambiaron de nombre para presentarse como una “nueva opción” desprendida del pasado bochornoso?
La Agrupación de Estudiantes 21 de junio representa una propuesta clara, comprometida con los estudiantes todo el año, la 21 de junio es REALIDAD GREMIAL, y su existencia no depende de un punto porcentual más o menos en la elección del próximo 26 de marzo. Pero de tu respaldo sí depende que el Centro de Estudiantes pueda mantener unificada toda la representación estudiantil en el Consejo de Facultad sin esquiroles anti-gremio que desautoricen las reivindicaciones estudiantiles.
Cogobierno y Autonomía Universitaria.
Los principios democráticos que sustentan nuestra propuesta, postulan una posición contraria a cualquier intento de cercenar la Autonomía Universitaria, por eso defendemos el cogobierno universitario, donde estudiantes, egresados y docentes perfilan las políticas de nuestra Facultad y de la Universidad de la República, en aras de potenciar las posibilidades de creación del conocimiento en beneficio de la sociedad.
Consideramos de plena vigencia los principios universitarios comprendidos en la Ley Orgánica de 1958 así como también la reivindicación histórica de la FEUU a favor del cogobierno paritario (igualdad numérica de los órdenes en la participación en todos los ámbitos de cogobierno) con la integración de los trabajadores no docentes.
Gratuidad en todos los niveles de la Enseñanza Universitaria.
Defendemos incondicionalmente la gratuidad de la educación pública nacional. Por esto, nos oponemos a la implementación del cobro de matrícula en los postgrados pues esta medida intenta avanzar hacia el cobro de toda la enseñanza universitaria.
La propuesta del cobro de matrícula se basa en una concepción neoliberal de la Universidad que es individualista, ya que en la misma se ve como único beneficiado al estudiante. En realidad, la Universidad tiene un profundo contenido social, que busca no sólo transmitir conocimiento al estudiante en su función de enseñanza, sino a la sociedad en su conjunto a través de la extensión, la investigación científica al servicio nacional y los convenios con los sectores productivos nacionales.
Quienes defienden el cobro de matrícula MIENTEN diciendo que sólo la pagaría aquel que está en condiciones económicas de hacerlo. Hasta el momento las propuestas que han hecho han sido tan solo demagogia ya que lo recaudado por esta significaría un monto (7%) absolutamente irrelevante en el presupuesto universitario. La intención de estas propuestas es hacer pasar la matrícula para después cobrarla a todos los estudiantes.
Afirman que sería un mecanismo de igualación social ya que pagaría más el que tiene más: MIENTEN. ¿Cómo se comprueban los ingresos de quiénes no trabajan? Lo que en realidad sucedería es que sólo se podrían comprobar los ingresos de los estudiantes si lo hacen, esto es un nuevo impuesto a los sueldos, pero en este caso de quienes, además de trabajar, realizan un importante esfuerzo por estudiar en la Universidad de la República.
La lucha de los estudiantes chilenos da cuenta de la aplicación del cobro de matrícula en la Universidad. Si lo que pretenden los gobiernos que la propusieron es generar un mecanismo de igualación social, entonces quizás podamos proponer algunas ideas: Implementar impuestos a la tierra improductiva y los “agro-negocios” como los que la producción de soja y eucaliptos pagan en los países imperialistas, poner un verdadero impuesto a la renta de los oligarcas y sacar el impuesto a los sueldos, en síntesis un sistema tributario en el que quien tiene más pague más sería más justo que el cobro de matrícula universitaria.
Mayor acceso a la Enseñanza Universitaria: NO al limitacionismo.
Somos contrarios a cualquier propuesta que promueva el examen de ingreso y los cupos. Estas dos prácticas atacan particularmente el principio de gratuidad de la enseñanza, limitando el ingreso a la Universidad. El examen de ingreso pone de manifiesto las desigualdades en la formación de los estudiantes que realizaron sus estudios en los sistemas de educación público y privado.
No sólo los exámenes de ingreso y los cupos son limitacionistas, también lo es toda modificación de planes de estudio que tienda a aumentar la brecha entre la exigencia académica al estudiante y la oferta académica y material de la enseñanza, limitando y “orientando”, el egreso en función de la demanda del “mercado”.
Igualmente es limitacionismo todo intento de pauperizar los contenidos de la formación de grado, desplazándolos a los postgrados pagos como lo hace la reforma universitaria que impulsó el ex-rector Guarga, continúa Rodrigo Arocena y pretende continuar Álvaro Rico.
Esto ocasionará que, para obtener el nivel de conocimiento que hoy se obtiene en una formación de grado, se deberá pagar en los estudios de postgrados.
Asimismo, nos oponemos a la implementación de cupos en los cursos de maestrías; éstos no son para garantizar que los inscriptos a una maestría se dividan en un número razonable para el mejor funcionamiento de un curso, sino para DEJAR AFUERA a todos los que superen un número determinado. A nadie se le ocurriría la insensatez de organizar un práctico con 250 estudiantes de maestría, está claro, pero lo que nuestra Universidad de la República debería garantizar es la posibilidad de realizar postgrados a todos sus egresados, tanto sea para el mejor desempeño profesional como para el fortalecimiento de las distintas disciplinas científicas.
Defensa de la Libertad de cátedra.
Desde su creación, la 21 de junio ha defendido consecuentemente este principio universitario y democrático, tanto para la enseñanza como para la investigación. Esta defensa se ha tenido que realizar frente a la conducción de la Facultad, que para ocultar la persecución política, sistemáticamente ha puesto como pretexto la labor de investigación científica de los docentes que se oponen a su proyecto neoliberal, hostigándolos administrativamente.
Desde antes de asumir el decanato, el grupo docente que actualmente conduce la facultad, viene realizando una sistemática persecución política a sus opositores en el Orden Docente. Esta práctica es muy contradictoria con los principios democráticos en los que se sustenta la tradición de nuestra Universidad de la República y que todos los discursos, supuestamente, reivindican.
Lamentablemente esta falta de coherencia a la hora de los hechos expresa el avance de ideas reaccionarias que han demostrado poca preocupación por las formas, por ejemplo, la destitución arbitraria del Profesor de Introducción a la Universidad del Semestre Básico Francisco Sanguiñedo en el año 2006. Este es un caso de autoritarismo, que poco tiene que ver con las tradiciones anteriormente mencionadas.
HECHOS Y PROPUESTAS EN EL CONSEJO DE FACULTAD
Turno Nocturno
Desde nuestra delegación al Consejo y en coordinación gremial con las Secretarías de Organización y Cogobierno del CEHCE a comienzos de 2008, impulsamos que nuestro Gremio retomara la lucha por el Turno Nocturno promoviendo la recolección de 1800 firmas y la presentación de proyectos a la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE) para la duplicación de cursos en el semestre par del mismo año.
Pero no nos quedamos solamente en la mera reivindicación, establecimos los criterios para la duplicación de cursos, propusimos soluciones reales para duplicarlos, establecimos horarios alternativos para que se pudiera efectivizar esta reivindicación, realizando una grilla de horarios que viabilizara nuestro planteo. En 2009, desde el primer semestre, organizamos la lucha por el Turno Nocturno y propusimos un Plan de Organización Gremial para el segundo semestre a partir del trabajo desde las Asambleas de Licenciatura, eligiendo delegados y proponiendo cursos a duplicar en el semestre impar 2010. Pero, una vez más, el decanato antiestudiantil de Seoane terminó desviando los recursos presupuestales que los estudiantes habíamos obtenido para duplicar cursos hacia sus proyectos de “nuevas modalidades de enseñanza” que no son más que parte de la “reforma” universitaria que promueve este rectorado.
A pesar de que uno de los tres representantes estudiantiles jugaba para el equipo del decanato, a pesar de la persecución política contra militantes estudiantiles y docentes amigos del Centro de Estudiantes, a pesar de un decanato impuesto desde fuera de la Facultad, DEMOSTRAMOS QUE SÍ SE PUEDE avanzar con la duplicación de cursos hacia un TURNO NOCTURNO COMPLETO CON TODAS LAS ASIGNATURAS para que los compañeros que trabajan también puedan cursar.
A partir de 2011 con la Nueva Conducción Gremial de la 21 de junio el CEHCE ha puesto foco en la reivindicación gremial mas sentida por el conjunto de los estudiantes de  Facultad: el Turno Nocturno. Año tras año las nuevas generaciones se han movilizado a las barras del Consejo de Facultad para reclamar por esta justa reivindicación, lo que ha dejado en evidencia el carácter anti estudiantil y anti Facultad de este Decanato.
Reclamamos la Duplicación de todos los cursos masivos (con una inscripción superior a los 70 estudiantes inscriptos), colocando uno de los cursos generados en la franja horaria de 19:00 a 22:00 horas, como un avance efectivo hacia el Turno Nocturno.
Evaluación Estudiantil del Desempeño Docente
Garantía para el avance de las reivindicaciones estudiantiles fue la constancia de los representantes estudiantiles de la 21 de junio en el Consejo de Facultad. En este ámbito de cogobierno, donde nuestra Agrupación tiene la mayoría de los representantes estudiantiles, también hemos avanzado en la elaboración de una evaluación estudiantil del desempeño docente que realmente promueva la calidad de la enseñanza y no se convierta en una mera formalidad autocomplaciente. La reformulación de esta evaluación contiene garantías esenciales para los estudiantes y las opiniones que allí se vierten. Hemos conseguido que se aplique finalmente el Reglamento de Evaluación Estudiantil del Desempeño Docente, que establece claramente que dichos resultados deberán ser adjuntados a los expedientes de renovación de los docentes, disposición a la cual el decanato y la mayoría del Consejo de la Facultad era reacia a aceptar, y lo sigue siendo, ya que por la vía de los hechos el Consejo de Facultad continúa renovando Docentes sin que hayan sido evaluados por sus estudiantes. Desde la Comisión Académica de Grado -donde también ejercemos la representación estudiantil- mantenemos un seguimiento permanente de esta situación.
Por una Nueva Conducción de Facultad.
Un sector de los docentes, que hasta hace un tiempo no se manifestaba, ahora presenta varias críticas a la propuesta de “reforma” universitaria que plantea Arocena y que representa de forma obsecuente en nuestra Facultad el decano Álvaro Rico. Como ya declaraba el CEHCE en agosto:
“El discurso de Álvaro Rico promueve la división entre quienes tenemos que unirnos para defender y potenciar esta Facultad; la mentira en la que se basa esta división debe caer por el peso de las evidencias de ese doble discurso, que consiste en decirle a los estudiantes que el decanato quiere duplicar cursos y los docentes se niegan, y darse vuelta para decirle a los docentes que los estudiantes queremos explotarlos haciéndoles trabajar el doble por la misma remuneración, que no queremos que investiguen, que queremos que todo el presupuesto de la Facultad se destine exclusivamente a la enseñanza para duplicar todas las asignaturas de la noche a la mañana sin criterio alguno y otras mentiras. Cuando ha sido la Asamblea de Estudiantes la que ha establecido criterios razonables y viables para la duplicación de cursos, priorizando los masivos, obligatorios y comunes a varias licenciaturas y/o tecnicaturas. Hemos demostrado que es posible duplicar asignaturas -con estos criterios- en los semestres pares, pero en los semestres impares, cuando media el receso de verano, siempre aparecen los pretextos de un decanato que solo trabaja para justificar el ajuste contra la Facultad de Humanidades. Este modelo de seguidismo acrítico hacia rectorado, que aplicaron los últimos tres decanatos de Facultad, fracasó y debe ser sustituido.”
Álvaro Rico ya no puede ser considerado como parte de NINGUNA SOLUCIÓN, nuestra firmeza en la oposición a la política de disolución de la Facultad de Humanidades ha generado condiciones favorables al surgimiento de voces críticas en otros órdenes, por ejemplo, durante las discusiones sobre Ordenanza de Grado y Reestructura en el Orden Docente y en el de Egresados con la reorganización Gremial del Colegio de Licenciados con varios compañeros que activaron en nuestro CEHCE.
Conducción Universitaria
También a nivel de la Universidad, se refleja el debilitamiento del apoyo al rector. Los acontecimientos nos han dado la razón, hoy el proyecto de Arocena hace agua por todos lados. El envío de la Ley Orgánica al Parlamento, que había sido caracterizado por el propio Rodrigo Arocena como el centro de su programa político -la “La Segunda Reforma Universitaria”- fracasó definitivamente y fue vergonzosamente sustituido por los proyectos UTEC y UNED para fragmentar la Enseñanza Universitaria Pública. Hoy ya nadie ni siquiera menciona la posibilidad del envío de la Ley Orgánica al Parlamento y la derecha reaccionaria le refriega en la cara del gobierno sus inconsistencias en política educativa, mientras desde el gobierno se sigue elogiando y poniendo como modelo la nefasta reforma de Germán Rama durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti.
Ahora de lo que se trata es de convertir la crítica en propuesta, una propuesta de fortalecimiento académico de nuestra Facultad, poniendo en el lugar que corresponde el acumulado histórico, la masa crítica y la producción de investigación pertinente de nuestras disciplinas, de cara a una oferta de enseñanza que exprese la diversidad de pensamiento en cátedras paralelas, duplicación de cursos, y en definitiva, adecuando a las necesidades de las demandas estudiantiles, la estructura y la cantidad de docentes que nuestra Facultad necesita.
La posición política de la Agrupación de Estudiantes 21 de junio es firme y consecuente: el Orden Estudiantil no deberá respaldar la designación de Asistentes Académicos de la Facultad hasta tanto no exista un acuerdo político que abarque a todos los órdenes para llevar adelante un programa de defensa y fortalecimiento de la Facultad de Humanidades contra su actual proyecto de disolución. Nos oponemos firmemente a la creación de la figura antirreglamentaria de los “Colaboradores del Decano” para sustituir a los Asistentes Académicos, por considerar esta figura una trampa para eludir la necesidad del respaldo estudiantil a la administración de la Facultad.
Mantener la representación unificada en el Consejo de Facultad del Centro de Estudiantes es fundamental para la concreción del programa que votamos en las últimas elecciones gremiales de setiembre.
También la información del Consejo es clave, porque allí se discuten los grandes temas administrativos de la Facultad, de su funcionamiento, de las licenciaturas, las renovaciones docentes, las reválidas de materias y de título, los convenios con otras instituciones públicas y privadas, etc. Por ello, el acceso de toda la estructura gremial a la información y documentación del Consejo está garantizada por el accionar de nuestros representantes en ese órgano.
Apertura de la Licenciatura de Turismo en Montevideo
Nosotros entendemos que las actuales sedes de la Licenciatura en Maldonado y Salto, lejos de ampliar esta oferta educativa constituyen un obstáculo para la mayoría de los interesados en realizar estudios profesionales en Turismo.
Solamente en Montevideo existen alrededor de ocho instituciones públicas en la órbita de la Enseñanza Técnica de la ANEP que están impartiendo carreras vinculadas al Turismo;  solamente allí existen muchísimos interesados en realizar la Licenciatura en Turismo luego de finalizar sus estudios técnicos.
A estos deben sumárseles todos los egresados de estas carreras técnicas, los egresados de otros subsistemas de la enseñanza media que están vinculados laboralmente al Turismo, y otros que por distintos motivos también puedan estar interesados en estudiar en la Licenciatura en Turismo.
No debe interpretarse en nuestra demanda que pretendemos promover el cierre de los cursos que se imparten para quienes residen en Salto y Maldonado, pero sabemos por testimonio directo que hay varios estudiantes asistiendo a esos cursos, que residen en Montevideo, área Metropolitana.
Además muchos estudiantes del interior deben hacer esfuerzos mayores para trasladarse o vivir en Salto o Maldonado que los necesarios para cursar en la capital, también teniendo en cuenta que en el interior hay bachilleratos técnicos en áreas vinculadas al turismo.  
Seguramente los dogmáticos del discurso de la descentralización pretendan hacernos aparecer como “enemigos” de los estudiantes del interior, nada más alejado de la verdad. Pero quien honestamente esté a favor de la descentralización para incluir a más estudiantes en los estudios universitarios y no por mera demagogia electoralista, tampoco puede estar de acuerdo en que las sedes de la Licenciatura en Turismo sean utilizadas como FILTROS limitacionistas para impedir el acceso de la mayoría a esos estudios con el falso pretexto de la descentralización.
Por otra parte la organización de una tercera sede de la Licenciatura de Turismo en Montevideo, en la Facultad de Humanidades, permitiría organizar mucho más eficazmente los recursos académicos que ya existen en otras ramas de la Educación Pública, con un gran impacto en el medio profesional.
En estas razones fundamos nuestra firme convicción, sobre la justicia de esta demanda.
Reapertura de la Tecnicatura de Museología
La Apertura de la Tecnicatura de Museología, con la inscripción de más de 700 estudiantes significó una gran esperanza para Nuestra Facultad, en un contexto general donde ya se había iniciado una gran caída del número de estudiantes que anualmente se inscriben.
La forma injusta de asignación de los recursos a la interna de la Universidad, que este decanato avala con su respaldo político al Rector, es la responsable de que Nuestra Facultad haya perdido los recursos necesarios para mantener Museología.
Esta tecnicatura era un viejo proyecto de la Facultad, que de mantenerse, permitiría un gran avance en la aplicación profesional de los conocimientos generados por la investigación en Humanidades, desautorizando el discurso reaccionario contra Nuestra Facultad.
Acondicionamiento Funcional de Todo el Edificio de la Facultad
Nos oponemos firmemente a la entrega del Edificio de Facultad para cambiarlo por un sector en el nuevo Edificio del Área Social donde perderemos salones y varios otros espacios.
Exigimos el Acondicionamiento Funcional de Todo el Edificio que actualmente tiene la Facultad, incluyendo el sector más importante en superficie del último piso que actualmente se encuentra subutilizado como un depósito.
Dicha superficie equivale al doble del área del Salón Ibáñez, que es uno de los más grandes que tiene la Facultad.
Hace años que cuando los estudiantes reclamamos que se pongan en funcionamiento Salones de Clase en ese sector de la Facultad, se pone como pretexto una supuesta “promesa” de ese espacio a la Licenciatura de Antropología para mejorar su infraestructura de funcionamiento.
Promesa mediante para Antropología, los hechos son que hace casi quince años que eso es un depósito inútil para la Facultad. Las demandas de la Licenciatura de Antropología y otras Licenciaturas para mejorar su infraestructura son justas, pero del mismo modo que existen criterios técnicos para establecer adecuadamente las oficinas que se demandan, también los hay para establecer salones de clases, y ellos deben ser tenidos en cuanta para el mejor aprovechamiento del edificio en su conjunto.
Hasta hace unos meses la Facultad estaba alquilándole salones de clases a organizaciones educativas privadas confesionales. Mucho mejor estaría ese dinero invertido en el propio edificio, si se planificara adecuadamente. 
Vamos a defender TU derecho
De acuerdo al artículo 22 de la Ley Orgánica de la Universidad de la República: “La modificación de planes de estudios se aplicará a los estudiantes que ingresen a la Universidad con posterioridad a su aprobación, sin perjuicio del derecho de opción que tendrán los regidos por planes anteriores.”
Nuestro Gremio va a defender los derechos adquiridos de los estudiantes y va a impedir cualquier tipo de intento de cambiar compulsivamente de Plan de Estudios a alguien. La elección de cambiarse o no de Plan de Estudio es siempre individual.
Sin perjuicio de manifestar abiertamente nuestra evaluación totalmente negativa sobre estos Planes “Rico” que rebajan mucho la calidad de la enseñanza respecto de los Planes 1991, le aseguramos a todos los compañeros que los representantes en el Cogobierno de Nuestra Conducción Gremial no van a permitir arbitrariedades ilegales contra los estudiantes.
Los compañeros inscriptos a todas las licenciaturas en 2014, con la excepción de Filosofía y Turismo, lo han hecho al Plan 1991, a pesar de lo cual la administración prepara “maniobras administrativas” para cambiarlos al Plan 2014. Una de ellas es impedirles cursar las asignaturas del Semestre Básico.
Esas maniobras son para cambiarlos Compulsivamente de Plan de Estudios, violando la Libertad de Elección del Plan de Estudio que nos garantiza la Ley Orgánica de la Universidad de la República.
Inserción laboral de nuestros egresados
En la actualidad, el estudiante avanzado o egresado de Humanidades es discriminado injustamente a la hora de presentarse a llamados de aspiraciones a cargos docentes en la enseñanza Secundaria, porque administrativamente, en algunos casos, se pueden inscribir pero, efectivamente quedan por debajo de los egresados de todos los institutos de formación docente, incluidos los que fueron creados por la nefasta contrarreforma educativa de Germán Rama. O sea que  su posibilidad es casi nula. Exigimos una discusión seria, amparada en criterios justos, ya que hasta el momento se nos ha atropellado en forma constante.
En este sentido, la 21 de junio viene dando el debate, desde hace años en el Consejo de la Facultad, para que la misma solicite a las autoridades de ANEP que incluyan en los llamados de provisión de cargos, a los egresados de la FHCE, en igualdad de condiciones que los demás egresados de instituciones de formación docente pública. Fundamenta este planteo, un criterio de justicia y reciprocidad en lo que respecta a las posibilidades académicas y laborales, ya que los egresados de formación docente no universitaria participan en los llamados a aspiraciones de cargos docentes de nuestra Facultad, en igualdad de condiciones que nuestros graduados y estudiantes. En el caso de las maestrías que imparte la FHCE, tanto los egresados del IPA, así como también los de magisterio, entre otros, pueden aspirar a las mismas, lo que expone la apertura de posibilidades de nuestro servicio, que no es recíprocamente retribuida.
Reestructura de los cargos docentes
Nos oponemos a una reestructura que redistribuya los cargos docentes sin aumento de presupuesto para la Facultad y sin tener en cuenta el trabajo acumulado de investigación y enseñanza de las distintas disciplinas.
Hasta finales de 2011 se mantuvieron sin llamar una enorme cantidad de concursos para cubrir vacantes docentes en varios Departamentos con una política de permanente hostigamiento contra nuestras Licenciaturas a las que decanato acusa de realizar “un discurso autocomplaciente basado en las glorias del pasado e insostenible fuera de la Facultad” para solicitar la cobertura de esas vacantes.
El problema que hoy tiene nuestra Facultad es que su conducción considera que son “insostenibles” las demandas de sus propias licenciaturas, de sus estudiantes, de sus docentes, y que hoy no duda en hacerse eco de todos los ataques provenientes de la derecha enemiga de la existencia de la Facultad de Humanidades desde 1945.
Las demandas de la Facultad de Humanidades son “insostenibles” para este decanato por la sencilla razón de que no la quiere sostener. Porque este decanato está absolutamente comprometido con la “reforma” neoliberal del Rector Arocena y la continuidad política de la misma en un próximo período, con la figura del actual decano de la Facultad de Humanidades.
El final de esta política de ajuste interno y desmantelamiento es la eliminación de varias unidades académicas de la Facultad. En noviembre del 2013, en el Consejo de Facultad bajo el inocente título de un punto del Orden del día llamado “Organigrama académico” el Decanato ingresó un documento de dos carillas que en breves renglones y sin mucha explicación proponía la eliminación de la Unidad Polifuncional de Problemas Universitarios (UPPU) y del Centro de Estudios Gallegos (CEGAL).
Ni los trabajadores adscritos a dichas Unidades, ni sus directores estaban enterados de esa propuesta de eliminación, de la cual se enteraron por los consejeros de Nuestra Agrupación.
El desprecio de dicha propuesta por el acumulado en investigación científica, extensión a la comunidad y acervo histórico y cultural de estas unidades provocó que la FEUU declarara el rechazo a la eliminación de la UPPU por el alto interés de sus archivos para la Federación y la Universidad, así como una carta del director del CEGAL dando cuenta del trabajo realizado tanto por investigadores nacionales como extranjeros; respuestas que terminaron de hundir en el bochorno a los párrafos que “argumentaban” dichas eliminaciones.
Sin embargo, las posturas que promueven quitarle partes a nuestra Facultad para “resolver” los problemas de presupuesto que tiene están lejos de ser vencidas. Con grave preocupación vemos los intentos de eliminar el Departamento de Filología Clásica del Instituto de Letras en el marco de la discusión del nuevo plan de estudios. Quienes promueven liquidar la enseñanza de Lenguas y Literaturas Griega, Latina y Árabe con el pretexto de que no “sirven”, pierden de vista el valor de este campo del conocimiento para las disciplinas humanísticas, que es mucho más que verbos y declinaciones, sino que aporta un enfoque importante para entender el pasado, y se ve confirmado cuando estudiantes de diversas licenciaturas realizan dichas asignaturas.
Como estudiantes debemos luchar para acabar con la política general de ajuste y liquidación que promueve esta administración, y en particular defender la integridad de la facultad ante las propuestas que se han presentado de quitarle partes, y de las que puedan venir.
Esta descripción crítica de la actual coyuntura política de Facultad y la tendencia liquidacionista de su conducción no constituye una realidad irreversible, porque la reserva política y moral de nuestra institución se encuentra organizada en  el Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación, que obtuvo más del 80% del respaldo a través de sus diversas presentaciones electorales en las últimas elecciones universitarias en su orden, mientras que las “listas únicas” sin sustento gremial que respaldan este decanato perdieron peso electoral y fueron derrotadas por el voto en blanco en los órdenes de docentes y egresados respectivamente.
Con ese resultado en las Elecciones Universitarias de 2011 logramos los llamados a cargos docentes, que decanato tenía trabados para “castigar” a las licenciaturas, ahora tenemos que lograr un resultado aún más contundente que nos permita formar un Nuevo Gobierno de Facultad para revertir definitivamente la política de desmantelamiento.
Una política seria de distribución de recursos docentes en nuestra Facultad no puede realizarse debilitando algunas licenciaturas para fortalecer otras. Es necesario cubrir las necesidades existentes con recursos genuinos que provengan de los fondos centrales de la Universidad. No vamos a resignarnos a que “el aumento del presupuesto es para el desarrollo de la Universidad en el interior” como afirma el Decano en el Consejo de la Facultad. Nuestra Facultad debe reclamar su lugar en la distribución del presupuesto de la Universidad porque no puede haber Universidad de la República sin una vigorosa Facultad de Humanidades que cumpla su rol histórico en defensa de la Autonomía Universitaria.
Por eso también es necesario obtener una partida presupuestal para corregir las distorsiones que generó el sistema de sobre calificación (LLOA) en la estructura docente de la Facultad con la eliminación de varios cargos de ayudantes (grado 1) y asistentes (grado 2) restableciéndolos para que cuanto antes se realicen los correspondientes llamados.
Particularmente es necesario un Fortalecimiento presupuestal del Centro de Lenguas Extranjeras (CELEX) para crear una oferta académica universitaria de nivel internacional, que democratice el acceso a estos conocimientos sin tener que pagarle a las empresas privadas que lucran con la enseñanza de idiomas.
Nuestra Facultad necesita un Plan Quinquenal de crecimiento de la Estructura Docente de la Facultad, que trascienda los cuatro años del período del Consejo, creando todos los cargos necesarios para el desarrollo de las Licenciaturas y Tecnicaturas más débiles IGUALANDOLAS CON LAS MEJORES ESTRUCTURAS. Hay que dejar de proceder como si tuviéramos “complejo de inferioridad” en los ámbitos universitarios mientras la mayoría de las Facultades presionan con gasto superior al presupuesto asignado centralmente (rojo), para disputar los rubros a la interna de la Universidad.
Una planificación seria y de mediano plazo permitirá disputar la porción del gasto del presupuesto de la Universidad, que corresponde, a favor de Nuestra Facultad.
EL CLAUSTRO DE FACULTAD
¿Qué es el Claustro? Es el órgano de cogobierno que delibera y propone temas académicos de nuestra Facultad con iniciativa en la propuesta de modificación de los planes de estudio.
El mismo está integrado por 15 representantes del orden docente, 10 representantes del orden de egresados y 10 representantes por el orden estudiantil.
Según establece la Ley 12.549 del 16 de octubre de 1958 en su Artículo 37: “DURACION DEL MANDATO: Los miembros de la Asamblea del Claustro de Facultad durarán dos años en el ejercicio de sus cargos, pudiendo ser reelectos. En caso de vacancia de los titulares y agotamiento de la lista de suplentes, se realizarán elecciones parciales. Los electos actuarán durante el período complementario.”
¿Que ha Hecho el Claustro?
Lamentablemente en este período su funcionamiento ha sido empañado por los plazos y disposiciones establecidos en la Ordenanza de Estudios Grado establecida por el Consejo Directivo Central, avasallando la necesaria autonomía en su especificidad académica que cada Facultad debe tener al tratar su disciplina, como en la discusión sobre sus Planes de Estudio.
Los Planes “Rico” han sido impuestos violando la autonomía de Nuestra Facultad sobre sus disciplinas, con porcentajes rígidos para establecer la proporción de las asignaturas optativas en cada tramo de nuestras licenciaturas sin tener para nada en cuenta las necesidades didácticas de sus contenidos.
Los plazos fueron permanentemente usados como chantaje de las mayorías conformadas por los unicatos de docentes y egresados contra el Centro de Estudiantes.
Pero como aún así no pudieron terminar de aprobar los Planes “Rico” antes del 29 de diciembre de 2013 -cuando venció el período de los representantes integrantes del Claustro de Facultad electos el 19 de octubre de 2011los aprobaron en febrero con el período del Claustro vencido, con una interpretación legal de una “fuente jurídica” que el decano no quiere revelar, pero que según afirma en el Consejo de la Facultad, establecería que esta integración del Claustro va a permanecer hasta junio de 2014. Probablemente un mes después de que la Corte Electoral haya proclamado a los representantes al Claustro que elijamos el próximo 26 de marzo, lo que desde ya denunciamos como una usurpación de este organismo y una verdadera burla a la voluntad de los órdenes a expresarse en las urnas.
CÁTEDRAS PARALELAS
El turno nocturno completo además de ser esencial para los compañeros trabajadores, es sin duda, necesario para lograr un mayor fortalecimiento académico de nuestra facultad. La existencia de por lo menos dos cursos en diversos horarios en cada asignatura haría posible la realización de Cátedras Paralelas.
La existencia de más de un curso por asignatura, si bien no es condición suficiente, es necesaria para que diferentes docentes se hagan cargo de los distintos grupos, coexistiendo en una misma asignatura diferentes métodos de enseñanza, visiones epistemológicas, académicas y formas de enfocar los cursos por parte de los docentes de una misma asignatura, logrando así una mayor oferta académica para el estudiante.
Las Cátedras Paralelas ponen a prueba permanentemente, en las universidades en las que existen, el alcance real del concepto de Libertad de Cátedra que hoy se establece en la Ley pero contrasta con la realidad material.
Pero esta no es el único beneficio que traerían para la Facultad. Las cátedras paralelas también hacen necesario un aumento del personal y por consiguiente un incremento en los llamados a los cargos docentes. Esto también sería muy importante desde el punto de vista laboral para los estudiantes avanzados o egresados de nuestra facultad, haciendo además que se expresen las corrientes de pensamiento dentro de los diferentes departamentos de las licenciaturas.
Sabemos que para comenzar a llevar adelante este tipo de proyectos es necesario un sustancial aumento del presupuesto de la Facultad, pero solamente alcanzaría con la estricta proporción que le hubiera correspondido a Humanidades del aumento presupuestal que recibió la Universidad en el período de gobierno 2005-2010, por eso consideramos que es necesario un cambio de conducción política para que nuestros representantes en la Universidad no sigan siendo mandaderos del rectorado.
PLANES DE ESTUDIOS
En el debate político-académico sobre los Planes de Estudio de nuestra Facultad existe una valoración sobredimensionada de la crítica a lo que coloquialmente se refiere como “Plan 1991”  para denominar a la mayoría de los Planes de Estudio que datan de ese año.
Estos Planes de Estudio son el producto del trabajo acumulado en años de Enseñanza e Investigación Universitaria de nuestra Facultad en 33 años de existencia  (1945-1973 y 1985-1991). 
Si estos planes fueran tan nefastos como afirma la actual administración de Facultad no hubiesen durado 22 años porque los órdenes ya habrían encontrado los acuerdos necesarios para modificarlos.
Estos acuerdos nunca fueron alcanzados porque el natural debate sobre la necesidad de actualización científica de las disciplinas, en la organización de la enseñanza universitaria se ha visto distorsionado por intereses totalmente ajenos a la misma, ligados a las necesidades del mundo empresarial y a los organismos internacionales de crédito (BID, BM y FMI) que condicionan el financiamiento de la Educación.
Nosotros consideramos que nuestra Facultad puede elaborar criterios generales independientes para la actualización de sus Planes de Estudio, por eso nos oponemos a las restricciones que ha impuesto la conducción universitaria para aprobar sus modificaciones de acuerdo con los criterios generales neoliberales, que se aplican en la “reforma universitaria” del Rector Arocena: creditización, pasantías con empresas privadas, control externo (APACET) con las “universidades” privadas.
El Plan “Piloto” de Filosofía
Renegar de la producción de la Facultad de Humanidades para aplicar las “nuevas modalidades de enseñanza” de esta “reforma” fracasó, la obsecuencia de quienes creían que siguiendo estos lineamientos obtendrían recursos para la Facultad falló con el intento de implementación de un Plan de Estudios de la licenciatura de Filosofía elaborado a espaldas de los estudiantes, y ahora la conducción de Facultad pretende hacer lo mismo a gran escala en el resto de las licenciaturas.
Ese Plan fue elaborado a la medida de la “reforma” Universitaria de Arocena y su aplicación fue un desastre  porque la Universidad no ha destinado los recursos para su implementación. ¡Palo porque bogas y porque no bogas también! Esta conducción universitaria no está dispuesta a financiar ese nuevo plan de Estudios porque sencillamente la Facultad de Humanidades no entra dentro de su “Proyecto País”.
Por eso afirmamos que es necesario romper con los supuestos de la lógica neoliberal para considerar con seriedad el futuro de nuestra Facultad y avanzar en un proyecto Universitario Democrático, Popular e Inclusivo con todos los estudiantes, no solo con una pequeña minoría que pueda dedicarse exclusivamente a la Facultad.
Flexibilización de la currícula
Otro punto en el que hace aguas la actualización de Planes de Estudio que establece esta “segunda reforma universitaria”, que pone como eje la flexibilización de la currícula, es que no garantiza en absoluto esa flexibilización, porque no viene acompañada del correspondiente aumento del presupuesto de la Facultad necesario para hacerla viable reforzando los equipos docentes de los cursos con mayor masivisdad.
La aplicación de esta propuesta en la Facultad de Humanidades no sólo impone a la fuerza los créditos en los planes sin criterios claros, sino que implica además una cantidad importante de “materias comunes entre disciplinas”, pero no de forma de ofrecer una mayor amplitud en la oferta académica con diversas opciones, abriendo nuevas áreas de conocimiento científico para los estudiantes de las licenciaturas, sino para reducir la cantidad de cursos que se imparten en Nuestra Facultad. Para crear nuevos departamentos en los institutos, y así poder ofrecer una verdadera flexibilidad curricular que promueva la especialización se necesitaría aumentar el presupuesto de la Facultad. Pero el verdadero objetivo de esta conducción es una Facultad de Humanidades con menos campos de investigación y “más barata”, bajando la cantidad de oferta de asignaturas en las licenciaturas, cuyo número es considerado un gasto excesivo por el Decano.
La solución propuesta a este “exceso” es eliminar asignaturas y sustituir su carga horaria por “optativas y electivas” de otras licenciaturas, o de otras facultades quitándole contenidos específicos a la Licenciatura. Según esta concepción neoliberal, estos conocimientos específicos sobre las disciplinas deberán impartirse en los post grados. De este modo se convierten las licenciaturas de cuatro años en lo que antes eran los Bachilleratos Diversificados de la Enseñanza Secundaria.
Po$tGrados
La afirmación de que esta política académica que se aplica en Nuestra Universidad pretende pasar los contenidos que actualmente integran los cursos de grado a los postgrados está basada no sólo en la experiencia internacional, sino que fue admitida por el Rector de la Universidad de la República cuando visitó el Consejo de Nuestra Facultad hace ya dos años, poniendo como ejemplo de redimensión académica para una Disciplina el cambio de Plan de Estudio de matemáticas en la Facultad de Ciencias.
Luego de la ruptura del aislamiento presupuestal que sufrió toda la Universidad de la República, durante los gobiernos post dictadura de blancos y colorados, el rectorado de Rodrigo Arocena, aún con una disposición de fondos considerablemente mayor, profundizó la “reforma” que comenzó Rafael Guarga.
La actual conducción política de nuestra Facultad es un elemento funcional imprescindible para que el aislamiento presupuestal hacia ella continúe como si nada hubiera cambiado.
Uno de los aspectos más criticados de la “reforma” de corte gerencialista de Rafael Guarga es que favorece, en la distribución del presupuesto interno, a las disciplinas científico-tecnológicas en desmedro del área social. Esta crítica deja de hacerse desde la Facultad de Humanidades debido al total alineamiento político de los decanatos de José Seoane y del actual Álvaro Rico al rectorado de Rodrigo Arocena. Producto de este seguidismo obsecuente nuestra Facultad no recibe nada del aumento presupuestal de la Universidad.
Este alineamiento obsecuente con la conducción política de la Universidad sumado a la adhesión al discurso de “flexibilización curricular”, constituye un gran peligro para la existencia misma de una Facultad que tiene siete licenciaturas cuyos planes de estudio contienen asignaturas optativas en todos los casos. Este peligro está dado fundamentalmente en la pérdida de pertinencia epistemológica de los Planes de Estudio respecto de las disciplinas, que supone un criterio en el que el estudiante va “armando” su “carrera” con “unidades curriculares” aisladas que conformarán un título de grado en función de un supuesto “interés individual” que no tiene absolutamente nada que ver con la PRODUCCIÓN de conocimiento AL SERVICIO DEL INTERÉS NACIONAL.
Pretendiendo exaltar el individualismo, funcional a las ideas más recalcitrantes del neoliberalismo, los posmodernos que promueven esta “reforma” universitaria nos hablan de “una Universidad donde existan condiciones para un transito horizontal entre las diferentes carreras, que estimule la construcción de trayectorias propias de cada estudiante, que le brinde diferentes enfoques y opciones para su estudio”.
Demagógicamente la “Ordenanza de Estudios de Grado” impulsada por el Rector Rodrigo Arocena pone los planes de estudio en función de un supuesto “interés individual” está pensada para aplicarse en facultades que tienen una sola o a lo sumo dos “carreras” donde sus planes de estudios no contienen ninguna asignatura optativa, pero en la Facultad de Humanidades, donde desde -por lo menos- 1991 sus planes de estudio han contenido asignaturas optativas, esta reforma no aporta absolutamente nada innovador en un sentido progresivo. En lo que sí incide es al momento de establecer criterios de reválidas o reformas de los planes de estudio, que son totalmente perjudiciales para el fortalecimiento del nivel académico de las licenciaturas.
Nuestra Facultad -afortunadamente- no tiene tradiciones corporativas profesionales elitistas entre sus egresados que defiendan un discurso mentiroso respecto del “nivel académico” para limitar el egreso y así evitar la saturación del mercado de “servicios profesionales”. Salvo casos excepcionales, las licenciaturas tienen un perfil profesional muy poco definido, porque no fueron concebidas originalmente como “profesiones liberales”, aunque desde hace ya bastantes años la profesionalización de las Humanidades es un objetivo que todos decimos perseguir, los Planes “Rico” constituyen un enorme obstáculo para ello.
En la actualidad el interés de la gran mayoría de los estudiantes de Nuestra Facultad no está orientado a la búsqueda de la prosperidad individual mediante el ejercicio de una profesión liberal, sino a la búsqueda del conocimiento, lo que nos coloca en la posición de ser los principales interesados en la defensa del nivel académico de nuestra Facultad.
La introducción de la estructura académica de la Facultad en los ciclos comunes de las áreas implica introducirles a los planes de estudios una carga horaria que necesariamente deberá sacarse de los tramos finales de las carreras de grado, para llevar esos contenidos a los cursos de postgrados. Además se debe tener en cuenta  que la “Ordenanza de Postgrados” aprobada durante el rectorado de Rafael Guarga establece que esos post grados se podrán cobrar, perjudicando así a quienes no puedan solventarlos.
Opción Docencia
Es necesario defender la Formación Docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y el fortalecimiento del Plantel docente del Departamento de Estudios en Docencia (ex-UNOD) para extender la oferta académica de sus cursos de grado a Toda la Universidad, pero no como “unidades curriculares electivas” sin ninguna coherencia, para “rellenar los créditos que falten”.
Es necesaria una certificación en bloque de las asignaturas que conformaban la Opción Docencia, con su denominación actual, que puedan ser tomadas en cuenta por los tribunales al momento de concursar por un cargo docente.
Hoy, del mismo modo en que el doctorado se hace cada vez un requisito más indispensable, también debería serlo la formación docente en los concursos de la Universidad de la República.
La calidad de la enseñanza impartida solamente podrá recuperar la calidad perdida en el marco de la masividad, si la institución pone un fuerte énfasis en la Formación Docente Universitaria durante los cursos de grado.
Hace más de veinte años que en Nuestra Facultad la Opción Docencia integra las funciones universitarias establecidas en su Ley Orgánica de 1958: enseñanza, investigación y extensión. Sólo en la verdadera integración de estas funciones surge la calidad que la Universidad de la República supo cultivar a lo largo de su historia.
Hoy esta integración de funciones se ha convertido en una consigna sin contenido, a tal punto que mientras se hace una demagogia ridícula con la palabra “extensión” se pretende eliminar al sector pionero de Nuestra Facultad en proyectos y realizaciones en el marco de la Extensión Universitaria.
Con los Planes “Rico” la Formación Docente Universitaria queda privatizada bajo el Monopolio de la Universidad de Montevideo -gerenciada por el Opus Dei- hasta tanto no se apruebe la mentada Ley de creación de la Universidad de Educación (UNED), o la Universidad de la República invente administrativamente una Facultad de Educación separada de las Humanidades, para lo que no hay ni siquiera presupuesto.
Estamos absolutamente en contra de cualquiera de estas tres perspectivas generadas por Álvaro Rico: sea el de la Fragmentación de la Universidad Pública; el de la Fragmentación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; o la de mantener la privatización monopólica del Opus Dei.
Reivindicamos Firmemente el espacio de las Humanidades, tanto para la Formación Docente Universitaria como para la Investigación Científica en Educación.
Cualquiera de los dos proyectos fragmentadores necesita justificarse, en su carácter Universitario con un Instituto, o Entidad de la denominación que sea, que cumpla una función -por lo menos nominal- de Investigación Científica en Educación. Esto, en el mejor de los casos, entraría en competencia directa con el Instituto de Educación de Nuestra Facultad, que imparte los cursos de la Licenciatura de Ciencias de la Educación.
La otra posibilidad que negocian Rico y Arocena es extirparnos el Instituto de Educación completo para llevárselo a la Nueva Universidad o Facultad, para ello promueven intrigas secesionistas contra Nuestra Facultad prometiéndole mejores condiciones de trabajo a los profesores, en algo que ni siquiera se sabe que va a ser ni tiene presupuesto asignado. Como ya declaraba el CEHCE en agosto:
“Muy a pesar de su decanato, esa Facultad ya existe y es la de Humanidades y Ciencias de la Educación. Por eso debemos defender su integridad contra las provocaciones escisioncitas, y particularmente a la Opción Docencia en la Enseñanza de Grado con el libre acceso a los estudiantes que tiene actualmente, ya que en el traslado de sus cursos a los Postgrados sería insostenible el carácter académico (limitado por cupos pero gratuito) y la Ordenanza permite el cobro de los Postgrados Profesionales, lo que además de establecer un doble limitacionismo, retrocede a la compartimentación artificial que existía entre la formación en docencia e investigación hasta 1991, cuando desde Humanidades demostramos que en esta Universidad también puede haber Formación Docente.”
La única alternativa académica seria y probada contra la oferta monopólica privada del Opus Dei,  la construye la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación desde 1991, y es el acumulado académico de la Opción Docencia al que NO TENEMOS DERECHO A RENUNCIAR, porque desde las Humanidades debemos constituir -con nuestra integración disciplinar, especificidad en Ciencias de la Educación y la Opción Docencia- la estructura académica base para la profesionalización universitaria de la Formación Docente.
SEMESTRE BÁSICO
La eliminación del Semestre Básico Común es absolutamente funcional a “generar opinión” favorable a la implementación obligatoria de los ciclos comunes de las áreas (hoy optativos en la oferta de los regionales universitarios del interior).
Las tres asignaturas del Semestre Básico Común fundan su existencia en la necesidad académica de las seis licenciaturas que conformaban nuestra Facultad en 1991 y no en el cálculo mezquino para generar “relleno curricular” en un plan de estudio y así obligar al estudiante a pagar la segunda mitad de sus estudios.
Pero en particular, el principal objetivo liquidacionista al eliminar el Semestre Básico Común, es la asignatura “Introducción a la Universidad” que comenzó a dictar el Profesor Francisco Sanguiñedo, injustamente expulsado de la Facultad. Esta asignatura pone al estudiante que entra a la Facultad en situación respecto de sus derechos y de la gloriosa Historia Universitaria Latinoamericana, de la que los liquidacionistas reniegan hasta en sus sueños, bastardeándola en la odiosa comparación que establecen al hablar de su programa neoliberal como la “Segunda Reforma Universitaria”.
Además con la eliminación del Semestre Básico Común esta administración de Facultad ha borrado de un plumazo doce cursos distribuidos en tres turnos que le permitían asistir a muchos estudiantes que por motivos laborales no pueden asistir a los cursos de las asignaturas que tienen un solo horario.
Si los contenidos del semestre básico deben quedar librados al “interés individual” -como afirman algunos de sus detractores-, consecuentemente también deberían quedarlo: el voto en las Elecciones Universitarias (obligatorio), los requisitos para aprobar los cursos (obligatorios) y la adscripción académica a una disciplina universitaria, que no es reglamentariamente obligatoria pero si socialmente, si se pretende trabajar en algo vinculado a las Humanidades. Esta consecuencia ideológica en la ortodoxia liberal podría ser respetable en la medida que fuera -eso- consecuente, valga la redundancia para poner foco en el concepto.
Pero como hoy por hoy los liberales sólo son consecuentes en la demagogia, y las DECLARACIONES institucionales que promueve el decano Álvaro Rico no inspiran respeto, porque en ellas se traducen las diatribas en el Consejo contra Nuestra Facultad como: “el plan 1991 son 22 años de Fracaso” o “…la actual relación entre ingreso de estudiantes y egresados por año ni siquiera justifica el presupuesto que actualmente tiene la Facultad de Humanidades a un idioma de pretendida corrección política, que ya ni siquiera es tal.
Estas diatribas se realizan con el mezquino afán de suceder en el Rectorado a Rodrigo Arocena a costa de desmantelar Nuestra Facultad.
Nuestra Facultad necesita actualizar sus Planes de Estudio para adecuarlos al desarrollo de las disciplinas, pero esta tarea resulta imposible cuando en los organismos de cogobierno se intenta imponer un ritmo de resolución y debate en el que se ignora a los Órdenes pretendiendo circunscribirlos solamente a sus representantes.
creditización
La creditización está rebajando la calidad académica de los cursos de grado, ya que se introduce, en la evaluación de la formación de grado, una lógica primitiva de mercado (este sistema comenzó a aplicarse en la Universidad de Harvard en 1880), utilizando una concepción educativa que transforma a nuestros estudios en una especie de GÓNDOLA DE SUPERMERCADO o en aquellos libros de cuentos donde uno podía elegir su propia aventura.
¿Qué es un crédito? Es asignar a las “unidades curriculares” (materias, asignatura, taller, seminario) determinada cantidad de HORAS/CRÉDITO o sea un valor, y por consiguiente, ya no serían necesario determinadas materias para recibirnos, sino una determinada cantidad de créditos con muy poca importancia en los contenidos de las disciplinas que estudiamos.
Detrás de esta concepción, que tiene como discurso engañoso darle mayor libertad al estudiante y una mayor flexibilidad en la carrera, se esconde la rebaja en la calidad académica de los estudios de grado (licenciatura). Esto conlleva la necesidad de  cursar P O $ T G R A D O S (para tener la misma formación que los que egresen sin el sistema de créditos). Aclaremos que los postgrados por iniciativa del ex Rector Rafael Guarga, ya son pagos.
En este marco uno elegiría las materias según la cantidad de créditos que se le asignen a las mismas, y no por su pertinencia académica.
Si bien el progreso científico genera permanentes cambios y fragmentaciones en las disciplinas, esto no justifica la elitización del conocimiento a la que se pretende llegar con esta reforma, sino que fundamenta la defensa de la calidad académica en el nivel de los cursos de grado y su gratuidad, así como también la de los postgrados, en una Universidad estatal de un país dependiente, ya que la democratización del conocimiento es, también, una forma de resistir la dominación imperialista.
ASAMBLEA GENERAL DEL CLAUSTRO
Este órgano asesora al Consejo Directivo Central (C.D.C.) en los grandes temas de política universitaria y de Interés Nacional, además elige al Rector y a los representantes de los órdenes en el C.D.C. Indudablemente, la totalidad de los principios fundamentales que defiende nuestra Agrupación, esbozados al principio de este programa, son tratados en la Asamblea General del Claustro.
·                     Nos oponemos al Mercado de Universidades Privadas y reivindicamos el Monopolio Nacional en manos de la Universidad de la República que existió en nuestro país hasta que la dictadura fascista comenzó a socavarla con el decreto 343/984 del 22 de agosto de 1984.
·                     Nos oponemos a las leyes de división de la Universidad (UTEC y UNED) para recortar la Autonomía y el Cogobierno en esas nuevas “universidades” y advertimos que estos experimentos terminarán por debilitar y rebajar el nivel de la enseñanza Pública frente a la oferta del mercado de Universidades Privadas dispersando el acumulado de investigación científica vinculado a la enseñanza. 
·                     Persistiremos en la lucha de la FEUU por el 6% del PBI para ANEP-UDELAR, y la exclusión de otros rubros y organismos que nada tienen que ver con los criterios de la UNESCO ni con las reivindicaciones presupuestales del Movimiento Popular y los gremios de la enseñanza. 
·                     Promoveremos una política hacia la Universidad en materia de becas que contemple las necesidades de los estudiantes. Para ello es imprescindible impulsar la conformación de un Sistema Único de Becas de carácter cogobernado, en el cual se puedan expresar y poner en práctica las reivindicaciones estudiantiles que consisten principalmente en la reformulación de los criterios para brindar y renovar las becas de apoyo económico.
EN todos los organismos centrales de la universidad vamos a defender las humanidades
Han surgido con empuje determinados planteos en la sociedad que apuestan a minimizar el papel de las Humanidades. Consideramos que este tipo de posturas impiden la generación de una clave interpretativa significativa para nuestra cultura e identidad nacional.
El afán utilitario, el exceso de pragmatismo, apuestan a degradar institucionalmente aquellas Facultades donde se promueva la formación de pensadores e investigadores de la cultura.
Queda integrado a esta concepción utilitaria únicamente la ciencia política, la sociología y las ciencias económicas, profesiones de perfil estadístico-cuantitativo legitimadas con el rango de Ciencias Sociales.
Esta situación planteada necesita de una política sostenida de defensa de la Facultad como proyecto académico.
Este afán utilitario es la síntesis victoriosa del más rancio discurso neoliberal de los 90, pero que en los últimos años se impuso como verdad revelada e incuestionable políticamente, al ser reivindicado por quienes en el pasado supieron representar posiciones políticas de la izquierda.
Afirman que su programa “no es de izquierda ni de derecha” y pretenden erigirse en la objetividad de la ciencia imponiendo “consensos” o “acuerdos multipartidarios para la educación” sobre la base de las mismas recetas neoliberales del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial que vienen fracasando hace veinte años.
En nuestra Facultad también existe un sector del orden docente que ha adherido a estas concepciones, en algunos casos por convicción, pero en la mayoría de los casos por “rendición” a los efectos de poder seguir trabajando sus disciplinas.
Este sector hoy tiene la conducción política de la Facultad, y a través del Decanato y la mayoría en el Consejo, promueve una política de seguidísimo obsecuente del Rectorado, a pesar de que Humanidades mantiene la misma cantidad de cargos de planta docente que en la época de los gobiernos colorados, ya que no aumentan desde 1997 mientras que en el resto de la Universidad han aumentado significativamente a partir de 2005.
Este mismo decanato es el que respaldó políticamente el proyecto de Reforma de Ley Orgánica, impulsado por el Rector Arocena, que pretendía dejar a Nuestra Facultad sin representación directa en el Consejo Directivo Central de la Universidad de la Republica. En ese malhadado proyecto de nueva Ley Orgánica, la Facultad de Humanidades dentro del Área Social (que incluye a las Facultades de Economía y Derecho) debería elegir un sólo representante de toda el Área.
Esta escandalosa radicalización del modelo de organización por Áreas de la Universidad que se inició en los 90´ con el Rector Guarga no sólo es insostenible epistemológicamente, sino que además implica una desproporción muy injusta contra Nuestra Facultad y su compromiso histórico con la sociedad y el conocimiento al servicio del interés Nacional, una desproporción que no solamente esta dada por el tamaño de las estructuras, sino por la inserción profesional de las disciplinas en la sociedad y las políticas de mercado cada vez más violentas contra el desarrollo del conocimiento, procurando su mercantilización.
Este Proyecto neoliberal implica para las Humanidades un modelo aún más elitista y selectivo, ya que en el marco de las desproporciones de lo que hoy se denomina “Área Social” Nuestra Facultad quedaría en una situación más parecida a la de una “escuela” que a una Facultad de Humanidades, funcional a las “necesidades” del mercado y orientado fundamentalmente a los postgrados con carreras de grado absolutamente recortadas, donde a lo sumo quede un tercio de los actuales estudiantes y donde no haya gremios, ni agrupaciones, ni militantes que cuestionen el pensamiento único y promuevan el pensamiento critico. Por ello afirmamos que ese es un proyecto de Disolución de Nuestra Facultad.
La evaluación que los partidarios de la “reforma universitaria” neoliberal realizan de nuestras licenciaturas es negativa puesto que basados en criterios meramente utilitarios y cuantitativos miden su producción, solamente en función de la relación ingreso-egreso de cada licenciatura en su conjunto, despreciando absolutamente -no solamente- los objetivos sociales de divulgación cultural y científica con los que fue creada nuestra Facultad, sino despreciando también otros datos cuantitativos como, por ejemplo el numero de cursos o asignaturas aprobadas.
En este primitivismo utilitario, totalmente abstraído de las condiciones materiales de la sociedad en la que vivimos, no deberían existir diferencias en la inserción profesional entre el Contador y el Licenciado en Filosofía, por lo cual la relación ingreso-egreso de sus respectivas “carreras” se comparan desde una supuesta igualdad para distribuir el presupuesto. ¿Qué “carrera”  juegan el contador y el filósofo?
Las concepciones retardatarias y utilitarias de la “evaluación por resultados” de esta “Reforma Universitaria” del rectorado son la translación más abstrusa de los mecanismos de control interno de las empresas privadas a nuestra Universidad. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la Reforma Universitaria Latinoamericana que a partir del Manifiesto de Córdoba se llevó adelante en el siglo pasado. Este tipo de comparación constituye un atrevimiento que nuestra Agrupación rechaza vehementemente.
Somos oposición consecuente AL rectorado de Rodrigo Arocena
Nuestra postura acerca de la “Segunda Reforma Universitaria”, parte de una visión claramente crítica hacia sus aspectos fundamentales.
Ante una nueva instancia que convoca al demos universitario, debemos marcar fuertemente las discrepancias con el modelo que se está imponiendo y en el que, evidentemente, el actual rector ha continuado con las políticas gerencialistas establecidas en el rectorado de Rafael Guarga.
Además del fracasado intento de borrar la Autonomía y el Cogobierno de la Ley Orgánica de la Universidad entregándosela al Parlamento, el otro “buque insignia” programático de este rectorado fue la renombrada “Ordenanza de los Estudios de Grado” que recortó un 20% del Contenido Específico de todos los Planes de Estudios Universitarios, para sustituirlos por una estafa, en nombre de la “movilidad” y la “libertad de opción”. Esa estafa fue sustituir ese 20% por “Unidades Curriculares Electivas” que deberían poderse cursas en “cualquier” Facultad.
Pero como era de esperarse ninguna Facultad quiere hacerse cargo de ofrecerle cursos a “estudiantes ajenos” con presupuesto propio. Bienvenidos a una Universidad que desde hace años está administrada y le da estatus de “consenso científico” a la más descarnada ideología gerencial del capitalismo.
Por la razón del artillero se les niegan los CUPOS a los estudiantes y se quedan sin poder cursar, como hoy pasa en varias facultades producto de la desorganización que genera esta Ordenanza a la medida de las Universidades Privadas que año a año ven crecer sus pingües ganancias.
Por esto consideramos que la urgente defensa de los principios universitarios, que han ido perdiendo vigencia, y un fuerte reclamo por la reinstalación del espíritu de Córdoba (1918) en nuestra Casa Mayor de Estudios, es la expresión colectiva de lucha de quienes conocemos la Universidad de la República y observamos el olvido en el que ha caído su Ley Orgánica.
Es imperioso que la Universidad asuma el rol transformador que la Situación Nacional ya no le encomienda sino que le exige.
Nuestra postura es una reivindicación de una Universidad que se asuma como ámbito de diálogo, de debate, de propuesta y de transformación al servicio del interés Nacional y Popular.
Advertimos que quienes antes respaldaron a Arocena violando el Articulo 91 de la Ley Orgánica, que establece la obligatoriedad de poseer título universitario expedido por la Universidad de la República para ser Rector, preparan la misma trasgresión legal para poder asegurar la continuidad política neoliberal con el decano de Nuestra Facultad Álvaro Rico.
La misma política de desmantelamiento que Rico y Seoane llevaron y llevan adelante en la Facultad de Humanidades es la que pretenden profundizar en la Universidad toda, por eso deberemos reconstruir una Alternativa Opositora de Izquierda Unificada, hacia la que la 21 de junio compromete, una vez más, todos sus esfuerzos.
“Reforma” Universitaria y ÁREAS.
La respuesta estructural al mencionado modelo, fue una ordenanza que consolida el funcionamiento orgánico por áreas de conocimiento (mayo de 1999).
Allí se crean órganos propios de cada una de las cinco áreas (la Mesa del Área, el Plenario del Área) donde existe representación de cada orden y de cada servicio, estando estas representadas en las Comisiones Centrales.
Es así que muchas comisiones están hoy conformadas por un delegado de cada orden y uno de cada área, pero es muy raro el caso en que éstos últimos actúan en representación de la misma. La norma, en contraposición, suele ser que los representantes de las áreas actúen según su propia visión y opinión sin consulta, sin mandato, y muchas veces, sin siquiera la información posterior mínima al área correspondiente.
Esto responde no sólo a una voluntad creciente de no procesar discusiones profundas por parte de rectorado, sino también a que no se le termina de asignar a estas áreas una función clara en todo este proceso.
Por estos motivos consideramos esencial que Nuestra Facultad jerarquice su trabajo hacia la representación en el Consejo Directivo Central por encima del de la representación en el Área donde su capacidad de negociación está absolutamente limitada.