Editorial: Por la Autonomía Universitaria

paraninfo1Mucho se ha hablado y dicho en la prensa y otros medios durante los últimos meses sobre la elección del rector de la Universidad de la República, y nos sentimos en la obligación de esclarecer los hechos, en medio de las mentiras, acusaciones, amenazas, profecías autocumplidas, y por sobre todo, actitudes desleales de compañeros de la Federación que no estuvieron a la altura de sus responsabilidades. El Centro de Estudiantes realizó una declaración en agosto sobre estos puntos que compartimos en las páginas siguientes.

 

Debemos recordar que la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay cambió su Estatuto mediante un plebiscito en 2012; hubo dos propuestas y ganó la que habíamos hecho junto con varios centros y asociaciones de estudiantes. La misma definía la integración de la FEUU por un Centro por servicio universitario (facultad, escuela, regional), sin disposiciones transitorias, porque justamente, el anterior estatuto le permitió a la Facultad de Derecho estar representada con dos centros de estudiantes a través de una disposición “transitoria” que duró casi 20 años. Por eso, desde que se aprobó el Estatuto, los compañeros del Centro de Estudiantes de Derecho (CED) y del Centro de Estudiantes de Relaciones Internacionales (CERRI) sabían que tenían hasta las siguientes elecciones de la FEUU para unificar los gremios de ambas carreras.

 

Sin embargo, a fines del año pasado la agrupación FREZELMI de Derecho, que lidera tanto al CED como al CERRI, hizo un acuerdo con el arocenismo para llegar a una mayoría coyuntural de votos entre ellos que les permita (violando el estatuto de la Federación) mantenerle el voto doble que tiene FREZELMI en el Consejo Federal y más representantes en la Convención de lo permitido, a cambio de que cuando se hiciera el plebiscito de rector, FREZELMI “ensobrara” la papeleta del candidato del oficialismo, que como preveíamos desde hace más de un año, fue Álvaro Rico.

 

Este “golpe en dos tiempos” a la FEUU la puso en un estado de crisis que implicó la paralización de la última Convención, que ni siquiera llegó a terminar de aprobar su Eje 1º, y que con las irregularidades cometidas que cambiaron la correlación de fuerzas en la misma, muchos Centros y Asociaciones de Estudiantes[1] decidimos no participar hasta que el Estatuto de la FEUU, que fue resuelto por plebiscito por más de diez mil compañeros, vuelva a ser respetado.

 

Por esto, más de la mitad de la Federación no reconoció el plebiscito con el que le querían dar el golpe de gracia a la FEUU, imponiéndole a todos los estudiantes universitarios la transa de cargos por votos que habían orquestado con la violación del estatuto. Con la presión desatada por el oficialismo con el apoyo de muchos medios de comunicación, que con bombos y platillos promocionaban este plebiscito en el que se le mintió a los estudiantes diciendo cuál era el candidato oficial de la FEUU y amenazando con partir la herramienta. ¿Quién parte la Federación? ¿Los que defendemos el Estatuto o los que lo violan?

 

La declaración que el Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación realizó en agosto pasado denunció esta maniobra y a sus responsables:

 

“Hasta que la integración de la Convención no sea legitima, sus resoluciones no serán vinculantes. Asimismo rechazamos las prácticas divisionistas que realizan algunos dirigentes del oficialismo en Nuestra Federación. Nuestro Centro de Estudiantes lleva cuatro años de conflicto con el decanato de Álvaro Rico, con el apoyo en muchas oportunidades de nuestra FEUU. Sin embargo, dirigentes que deberían ser de toda la Federación auspician su candidatura hace meses, dándole la espalda a los estudiantes de Humanidades.”

 

Avalar el golpe a la FEUU era bastardear la herramienta y doblegarse ante quienes han conducido a la misma a tantos años de escasa movilización. Quisieron emparcharlo con este pseudo-plebiscito que no fue reconocido por más de la mitad de la Federación, que tuvo la presencia de una sola de las partes, que fue fiscalizado por ellos mismos, según un reglamento que hicieron ellos mismos, cuyos resultados finales nunca se hicieron públicos al Consejo Federal de la FEUU, y en el cual más del 80% de los votos fueron de Derecho, Economía y Sociales. ¿Con tres facultades le querían imponer un mandato a toda la federación?

 

El Rector es electo en la Asamblea General del Claustro (AGC) de la Universidad, y en las últimas Elecciones Universitarias del pasado 26 de marzo, el lema que agrupó a las listas gremiales del CEHCE arrasó. Nuestra Agrupación participó en el mismo, presentándose, como la caracteriza, con un Programa: de Principios, definiciones políticas y propuestas. El apoyo que le dieron los estudiantes de Humanidades a ese Programa y a la conducción del Centro de Estudiantes fue histórico, al punto que tenemos la responsabilidad de representar al Orden Estudiantil con la delegación completa a la AGC.

 

Nuestra Agrupación ha informado a todas las tendencias del CEHCE en la Mesa Coordinadora sobre el desarrollo de los acontecimientos durante la elección de Rector y ha acordado todas las declaraciones de rechazo a la candidatura de Álvaro Rico, en la misma línea de balance crítico de su decanato que había realizado la Asamblea General del CEHCE[2].

 

Según el Estatuto de nuestro Centro de Estudiantes, con 40 firmas se puede ante la Mesa Coordinadora convocar una Asamblea General. Ninguna agrupación tuvo la voluntad política de hacer esa tarea, que nosotros hemos realizado casi en soledad para la convocatoria a las asambleas de los últimos tres años. Por esto, avisamos que si teníamos libertad de acción, en base a los más de 600 compañeros que nos votaron en las Universitarias, en la Asamblea General del Claustro íbamos a dar nuestros votos para evitar que Rico fuera rector, evitar que la pésima y auto-destructiva gestión que tenemos en nuestra Facultad se trasladara a la Universidad toda. Así lo hicimos. Cualquiera que ahora petalee es porque quiere ganarse el agrado del Decano. Si tenemos que hacer mayor la extensión sobre esta última vinculación la haremos en un material específico y más profundo, con la extensión suficiente.

 

Luego de haber desafiado al candidato del oficialismo, se nos prometió castigo por canales de TV, radios y periódicos: sanciones en la FEUU, amenazas realizadas por verborrágicos precoces, etc… Pero la Montaña parió un ratón, como en el viejo cuento de Esopo. En el Consejo Federal siguiente a la elección, dando cuenta de la farsa del supuesto plebiscito, se resolvió mayoritariamente rechazar cualquier tipo de sanción a los compañeros que votaron por Markarián.

 

Asumiendo la responsabilidad que los estudiantes de la Facultad nos dieron en las Elecciones Universitarias, nuestro voto fue a favor de la Autonomía Universitaria. No transamos con nuestros Principios ni con nuestra Historia.

“Desde hoy contamos para el país con una vergüenza menos” – Manifiesto de Córdoba, 1918.

[1] Humanidades, Bellas Artes, Música, Medicina, Ingeniería, Odontología, Comunicaciones y Diseño Industrial.

[2] “La ‘Segunda Reforma Universitaria’ en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación tiene nombre y apellido y es el de su decano Álvaro Rico, quien ha sido absolutamente acrítico y funcional al Rector Rodrigo Arocena en el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República, en vez de cumplir con su función de representación de Nuestra Facultad. Lejos de representarla, lo que hace es disciplinar al Consejo de Facultad de Humanidades con un discurso derrotista y destructivo contra su propia institución ante cada reclamo de la misma.”