En la TUCE (Corrección de Estilo)

La generación de estudiantes 2015/2016 de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) vive directamente la implementación del nuevo plan (2014) en el que se introdujeron cambios en la estructuración de la carrera. Tres materias nuevas fueron aprobadas, a saber: Informática aplicada a la corrección de estilo (Inface), Producción Editorial (P.E) y el Taller de Escritura Académica (TEA), a cargo de los profesores Ana Claudia de León, Ariel Collazo y Eliana Lucián, respectivamente.  Si bien estos títulos sugerentes parecen mostrar innovaciones dentro de una carrera relativamente nueva que busca abrirse paso en lo que parece un camino autónomo donde ya no forme tanto parte de la Licenciatura en Lingüística o la Licenciatura en Letras, resulta ser una moneda con dos caras.

La primera de ellas, la más visible, es la del nuevo plan y su implementación. Estos son cambios profundamente valorados, especialmente en el marco del conflicto que vive la educación hoy en día. Las materias anteriormente mencionadas pasarán a formar parte de un sistema de previaturas, a partir de cuya implementación aún pendiente por motivos burocrático-administrativos, los estudiantes deberán cursar y aprobar estas tres asignaturas antes de poder cursar las materias propias de la Tecnicatura: Instrumentos y Recursos del Corrector de Estilo, Taller I, Taller II, etc. Esta lógica parece muy razonable, gracias pura y exclusivamente a la existencia de una cuadruplicación de los cursos anteriormente mencionados, lo cual le otorga al estudiantado varias posibilidades de horarios, de manera que el sistema de previaturas próximo a implementarse no afecte el cursado de la Tecnicatura en general.

No obstante, es inevitable ver el reflejo de la otra cara de la moneda: la praxis. Se trata de cuestiones como por ejemplo lo que sucede en Inface: clases de informática sin computadoras.  “La enorme falta de recursos termina imponiendo que lleguemos a tener clases de contenidos sustancialmente prácticos, mirándolos con un proyector, situación que desestimula al estudiantado.” Es fácil el paralelismo con el bolsillo del trabajador uruguayo promedio, y de la mayoría de los Humanistas que, cuando accedemos al mundo laboral, es a cambio de sueldos indignos. El tiempo invertido peleando por la hermosa gran causa que son las Humanidades no puede dar muestras más alevosas de carencias presupuestales como la primera enunciada de una larga lista: cursos superpoblados, falta de duplicación de materias (aunque ésta es moneda corriente en todas las carreras de la Facultad), falta de oferta horaria para los estudiantes que trabajan, profesores sin presupuestar (esto les significa a los docentes inestabilidad laboral) y lo más importante: ausencia absoluta del fomentar las Humanidades.

En definitiva, una marca más. La lucha continúa. Llega a horizontes educativos más ambiciosos que una simple sala de informática. Porque la educación está reclamando a gritos por presupuesto. Y la comparación, que además, siempre es para abajo, no tiene que ser el camino a seguir para encontrar consuelo. El único camino posible al día de hoy, es la lucha. Por eso, instamos a todos los compañeros de la TUCE que se acerquen, que participen, que estén atentos. Existen diversas maneras de participar si uno tiene la voluntad de hacerlo. Los esperamos.