Al Hospital de Clínicas lo vamos a defender con Unidad Gremial y Principios Universitarios

Porque el Hospital del Pueblo no nos es indiferente a los estudiantes de Humanidades.

La discusión en la que se encuentra el Hospital de Clínicas es, además de una consecuencia de las fallas, por lo menos acuciante y parte nada menos que de una promesa del presidente Tabaré Vázquez, que se compromete a invertir no menos de U$S 100.000.000 en la recuperación del Hospital. Lo que nunca aclaró es de dónde va a salir este dinero, ya que la institución solo recibe fondos por Educación y un monto fijo y mínimo por Salud (cuando las mutualistas privadas reciben montos por cada paciente que atienden). Recién y solo en los últimos 5 años, recibió el 16% de los recursos pedidos; estamos hablando de un hospital público y universitario.

Foto: Universidad de la República

Foto: Universidad de la República

 

Lo que sucede es que se plantea una perspectiva de financiamiento privada como única alternativa a lo que se pidió al gobierno a nivel público y no se dió, a cambio de una participación de este “benefactor” en la institución. Se trata del sistema de Participación Público-Privada (PPP), que implementa la firma de contratos por años o décadas entre el Estado y empresas privadas para la construcción de infraestructura, en la que el Estado se compromete a un tasa de ganancia del privado preacordada, más allá de eventuales coyunturas futuras, y el privado tiene poder de decisión en la administración y operativa del servicio.

Se plantean cada vez más maneras de permitir la entrada de las instituciones privadas y el gobierno a la universidad y la educación públicas, atentando contra la autonomía de las mismas.

En cambio, la Universidad de la República presentó un proyecto alternativo de financiación de las reformas edilicias para el Hospital de Clínicas que no implica gastos para este período de gobierno ni socava la Autonomía Universitaria del Hospital ni aumenta la deuda pública.

Es, a fin de cuentas, una cuestión de voluntad política.

Porque si hablamos de prioridades públicas, el Hospital de Clínicas atiende a la mitad de los afiliados al sistema público de salud y sin embargo no recibe un solo peso por FONASA, al que aportan todos los trabajadores y del que sí reciben cifras millonarias los privados.

Este ahogo presupuestal obliga a la Universidad de la República a ser la única fuente de financiamiento del HC, destinándole más de la quinta parte de todo el presupuesto universitario.

Sin embargo, el Gobierno es un poco más abierto para financiar otras actividades tan importantes para la República: exonera anualmente por U$S 55 millones de impuestos a los juegos de azar, por U$S 13 millones a la cerveza, y resolvió destinarle U$S 1.000 millones a las necesidades de carreteras y puertos para que se instale una tercera fábrica de pasta de celulosa que funcionará como zona franca, sin pagar impuestos por la riqueza que se lleva de nuestra tierra.

 

En la Universidad y en nuestra Facultad

En la Universidad de la República, a la propuesta del ingreso del Hospital de Clínicas al régimen de Participación Público-Privada nadie se anima a defenderla abiertamente; y sin embargo, se abre paso a machetazos. Las operaciones de presión estuvieron a la orden del día, y de la forma más terrenal posible: cuando el Ministerio de Salud Pública fue a realizar el pago de $55 millones que le debía al Hospital, el Ministerio de Economía y Finanzas “encajonó” el cheque.

Las consecuencias para el Hospital de este chantaje económico dieron vuelta los votos en el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad. El rector Markarián se embarcó en abrir la posibilidad de privatizar el Clínicas y alineó a los decanos y docentes, avalando el ingreso al mecanismo de PPP sin permitir el debate. Para muestra del chantaje, basta un botón: ¡al otro día, el MEF liberaba el cheque!

 

Las consejeras de la 21 de junio, delegadas del Centro de Estudiantes en el Consejo de nuestra Facultad, debatieron para que la Facultad llevara al CDC una postura en contra del ingreso a las PPP.

En primer lugar, exigieron que se acompañara el pedido de reconsideración del tema en el CDC, impulsado por la FEUU y Egresados; no sólo por ser de orden, sino porque además en aquel órgano se resolvió casi sin discusión, sin contemplar el pedido de postergación que había pedido la FEUU para discutirlo a su interna, en una sesión en que se dio vuelta la postura que había tenido la Universidad en los nueve meses anteriores.

Pero aún más importante, las consejeras estudiantiles propusieron que además la Facultad de Humanidades se declarara a favor del proyecto de la Universidad de la República para refuncionalizar el Hospital de Clínicas y en contra del mecanismo de PPP. Es decir: a favor de un Hospital de formación Universitaria y que atiende a cientos de miles de uruguayos gratuitamente, con una ubicación estratégica para los sectores populares del noroeste de Montevideo, y en contra de privatizarlo.1024px-3ra_vista_del_hospital_de_clinicas

Porque desde las tradiciones contrahegemónicas de pensamiento y debate social que son orgullo de nuestra Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, no podemos avalar la privatización de la educación y la salud, ni la intervención en el funcionamiento de un Hospital Universitario, autónomo y cogobernado, del Poder Ejecutivo y mucho menos de un privado.

Sin embargo, nuestra posición fue minoritaria, ya que el Orden Docente, la Lista Compromiso Universitario del Orden de Egresados y el Decano, votaron en contra de la propuesta de la FEUU, la cual fue acompañada no sólo por los estudiantes, sino también con el voto del Colegio de Licenciados de Humanidades.

Quienes decidieron que nuestra Facultad no se oponga a la privatización del Hospital de Clínicas y apoye iniciar el mecanismo de PPP fueron: el Decano Álvaro Rico, los Consejeros del Orden Docente Pablo Martinis, Robert Calabria, Virginia Orlando y Mónica Sans, y las Consejeras del Orden de Egresados Valeria Grabino y Lydia de Souza.

 

La FEUU y los estudiantes

En la Universidad pudimos comprobar también el paroxismo al que llegó la presión: en otras facultades se resolvió no ingresar el tema en los consejos (resolver no discutir), y en el Consejo Directivo Central un delegado docente promovía el no debate, recordando a los decanos que podían votar sin argumentar el voto.

Estudiantes y egresados denunciaron las 55 millones de presiones que sufrió la Universidad para ingresar las obras del Hospital del Clínicas en el mecanismo de Participación Público-Privada.

Quienes vacilaron ante estas presiones ahora, serán políticamente responsables de poner a la Universidad de la República en situación de debilidad aún mayor en la que la prenda no sean 55 millones de pesos; recordemos que en 2017 volverá a discutirse TODO el presupuesto de la Universidad y podrían volver los recortes.

La UDELAR no tiene simplemente la posibilidad de ser la que cierre la puerta a las privatizaciones: tiene el deber político de hacerlo.

Cuando este tema vuelva a discutirse el próximo año, en nuestra Federación de Estudiantes encontrarán las reservas morales para combatir el avance de las privatizaciones en la educación pública.