Caracterización de la realidad universitaria

Documento presentado por la Agrupación de Estudiantes 21 de junio a la XVII Convención de la FEUU (noviembre de 2016).

La “reforma” universitaria impulsada por el ex rector Rafael Guarga y continuada y profundizada por el ex rector Rodrigo Arocena (2006-2014), se basa en los preceptos fundamentales del proyecto educativo neoliberal y es continuidad de la reforma de Rama de 1996. En los lugares del mundo donde el proceso está más avanzado se pueden ver los resultados: cobro o incremento del costo de las matrículas universitarias, tanto de grado, post-grado o maestrías; descalificación de los títulos, acreditación de las carreras, prácticas profesionales obligatorias en empresas privadas como forma de llegar a la cantidad de créditos, desfinanciación de la Universidad Pública. Se introduce además la evaluación de las carreras a través de organismos externos a la Universidad (en nuestro país el INEED), lo que es una violación a la Autonomía Universitaria.

En el marco del ahogo presupuestal, la coexistencia de tres universidades estatales sitúa a la UdelaR “en competencia” por los fondos del Estado y por el respaldo de las empresas, que exigirán modificar los programas de estudio, los contenidos, la investigación y la extensión en función de sus intereses, proceso que podemos ver en países vecinos (de forma paradigmática en Chile).

En esta situación de ataque a las conquistas históricas del movimiento popular y de nuestra Universidad, es necesario resistir este embate en la FEUU para impedir que la misma legitime esta “reforma” neoliberal como una “conquista” de los estudiantes, como ya quisieron hacer quienes respaldaron la elección de Rodrigo Arocena y pretendían continuar con la candidatura de Álvaro Rico para el rectorado.

El Plan de Desmantelamiento de Nuestra Facultad que han llevado adelante José Seoane y Álvaro Rico es el ensayo para lo que podría haber sido su rectorado; por eso fue importante el rol que Nuestro Gremio jugó en la FEUU en defensa de la Universidad, en el desenmascaramiento de su slogan de “Universidad para todos” cuando en Nuestra Facultad, quien trabaja no puede estudiar, y en la denuncia de una de las peores administraciones que ha tenido Humanidades.

Nos oponemos a la Ordenanza de Grado que fue aprobada hace unos años, porque estableció un plazo compulsivo de dos años para creditizar todos los planes de estudio, estableciendo un recorte de un 20% de los contenidos específicos de los estudios de grado para sustituirlos por una supuesta “libertad de elección” donde VALE TODO, donde se puede “rellenar” con cualquier crédito obtenido en la Universidad.

Detrás de esta concepción, que linda con el ridículo en aras de “darle mayor libertad al estudiante” y una mayor flexibilidad en “la carrera”, se esconde la rebaja de la calidad académica de los estudios de grado (licenciatura). Con esta rebaja se genera la “necesidad y el mercado” de P O $ T G R A D O S (para tener la misma formación que los que egresen sin el sistema de créditos). Aclaremos que los postgrados por iniciativa del ex Rector Rafael Guarga, son pagos desde la década del 90.

Hoy, la actual conducción universitaria llevada adelante por el rector Markarián, muestra sus contradicciones, por un lado organizando jornadas de debate que ponen en cuestión la política académica de los anteriores rectorados, y por otro, la falta de avance real respecto al tema.

Nuestra Agrupación está comprometida a llevar adelante la discusión directamente en los órganos de cogobierno universitarios, y al Consejo Federal, que hoy se elige, así como en la Convención de la FEUU que se reunirá en noviembre. Estamos convencidos que si damos a fondo y con responsabilidad esta discusión, sin generar consecuencias negativas para quienes están cursando actualmente sus estudios en los planes que se aprobaron en los últimos años, será posible revertir el proceso de mercantilización de la educación en la Universidad de la República.

Es necesario defender la Formación Docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y el fortalecimiento del Plantel docente del Departamento de Estudios en Docencia (ex-UNOD) para extender la oferta académica de sus cursos de grado a Toda la Universidad, pero no como “unidades curriculares electivas” sin ninguna coherencia, para “rellenar los créditos que falten”.

Hemos revindicado que es necesaria una certificación en bloque de las asignaturas que conformaban la Opción Docencia, con su denominación actual, que puedan ser tomadas en cuenta por los tribunales al momento de concursar por un cargo docente.

Hoy, del mismo modo en que el doctorado se hace cada vez un requisito más indispensable, también debería serlo la formación docente en los concursos de la Universidad de la República.

La calidad de la enseñanza impartida solamente podrá recuperar la calidad perdida en el marco de la masividad, si la institución pone un fuerte énfasis en la Formación Docente Universitaria durante los cursos de grado.

Hace más de veinte años que en Nuestra Facultad la Opción Docencia integra las funciones universitarias establecidas en su Ley Orgánica de 1958: enseñanza, investigación y extensión. Sólo en la verdadera integración de estas funciones surge la calidad que la Universidad de la República supo cultivar a lo largo de su historia.

Hoy esta integración de funciones se ha convertido en una consigna sin contenido, a tal punto que mientras se hace una demagogia ridícula con la palabra “extensión” se pretende eliminar al sector pionero de Nuestra Facultad en proyectos y realizaciones en el marco de la Extensión Universitaria.

Con los Planes “Rico” la Formación Docente Universitaria queda privatizada bajo el Monopolio de la Universidad de Montevideo -gerenciada por el Opus Dei- hasta tanto no se termine de aprobar la mentada Ley de creación de la Universidad de Educación (la UNED, sin la Autonomía y el Cogobierno que el movimiento popular reclama), o, como fue planteado en 2013, la Universidad de la República invente administrativamente una Facultad de Educación separada de las Humanidades, para lo que no hay ni siquiera presupuesto.

Estamos absolutamente en contra de cualquiera de estas tres perspectivas: sea el de la Fragmentación de la Universidad Pública; el de la Fragmentación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; o la de mantener la privatización monopólica del Opus Dei.

Reivindicamos firmemente el espacio de las Humanidades, tanto para la Formación Docente Universitaria como para la Investigación Científica en Educación.

Por eso, desde el Cogobierno y la FEUU, hemos impulsado el reconocimiento de los Estudios en Docencia realizados en nuestra Facultad para todos los estudiantes de la Universidad. Y hemos conseguido avances: en el último Consejo de Facultad se ha votado la propuesta  impulsada por la delegación de la 21 de junio de creación de un Certificado de Estudios en Formación Docente. Aún falta mucho por avanzar y perfeccionar en los detalles, pero creemos que da muestra de un Centro de Estudiantes que lucha por la defensa de su Facultad con Principios claros y un Programa para llevar adelante.