14 de agosto: Solidaridad, Unidad y Lucha

Este 14 de agosto conmemoramos el día de los Mártires Estudiantiles. El asesinato de los mártires del 68 fue la consumación del autoritarismo que se había instalado en el país desde 1967 de la mano de Jorge Pacheco Areco. La represión y la violencia ejecutada por el poder gubernamental con el apoyo de las corporaciones económicas expresión de la oligarquía local (Asociación Rural, Cámara de Industrias, Asociación de Bancos, entre otras), significaron la escalada fascista que se estableció en la coyuntura política de la época, convirtiéndose en prólogo del Golpe de Estado de 1973. El día de los mártires estudiantiles así como representa el recuerdo de todas las compañeras y compañeros estudiantes que dejaron su vida en la lucha por las causas populares, es también la expresión del movimiento estudiantil como parte del movimiento popular, pues su unidad y organización es una herramienta indispensable para encaminar a nuestro país hacia la Liberación Nacional.
Esta unidad se debe llevar a la práctica mediante la movilización en torno a los históricos reclamos populares. La profundización de un proyecto nacional, democrático y popular se basa entre otras cosas en la defensa de la soberanía nacional, la integración con los pueblos hermanos de Latinoamérica, en la justicia social, y la solidaridad con los pueblos del tercer mundo que resisten al saqueo imperialista; lo que conlleva a mejoras salariales y respectivas libertades sindicales para posibilitar el acceso a la vivienda, a la educación y a una digna atención sanitaria a aquellos sectores postergados a causa de las políticas fondomonetaristas y neoliberales aplicadas hace mas de cincuenta años.
Entre estas reivindicaciones el movimiento estudiantil debe jugar un rol fundamental en los respecta a la educación como parte de un proceso de desarrollo nacional. La consigna educación pública, gratuita, autónoma y cogobernada no debe ser un slogan vacío sino que es la reivindicación histórica del movimiento popular y por ello del movimiento estudiantil. Una educación al servicio de los intereses nacionales y populares se logra solamente si los directamente vinculados a la misma tienen peso en las decisiones establecidas, sin que los gobiernos de turno tengan injerencia en sus proyecciones.
De esta forma se logra una educación al servicio del pueblo, y no aparecen maquillajes que con el fin de “transformar” la educación, traen encubierto planteos de carácter retardatario, imponiendo en esta “reformas” un perfil antidemocrático, rebajando la calidad de la formación en la esfera pública y coartando a los sectores más humildes la posibilidad de formarse debidamente. Si bien el cogobierno no garantiza por sí mismo que esto suceda, sí da la posibilidad que los actores directamente vinculados a la educación puedan organizarse políticamente y poner esta discusión en los ámbitos destinados a ello. En cambio, actualmente esto no sucede en la educación pública nacional pues a modo de una nueva Ley de Educación se desplazaron las reivindicaciones populares y primaron las vetustas estructuras de las leyes anteriores, pensemos simplemente en la Ley de Julio María Sanguinetti en 1973, ley cuyo fin era controlar la enseñanza para que no ingresen en ella aspectos considerados por el autoritarismo como “subversivos”. Del mismo modo que hoy algunos pretenden criminalizar la protesta contra esta nueva Ley de Educación, promoviendo procesos judiciales contra nuestros compañeros, por eso la Agrupación de Estudiantes 21 de junio expresa su más amplia solidaridad con los cuatro compañeros procesados.
Estos resquicios dictatoriales se presentan de diversas formas en los procesos políticos y socio-económicos actuales. El movimiento popular, en este sentido ha bregado por desterrar muchos de ellos. El que actualmente nos apela como militantes es hacer realidad el Juicio y el Castigo que se merecen los culpables del terrorismo de estado. El 25 de octubre tenemos una cita ineludible para poder vigorizar la memoria, la justicia y la verdad, en este sentido el movimiento estudiantil junto con el movimiento sindical y las organizaciones sociales tenemos una nueva lucha para dar en torno a la anulación de la ley de caducidad. El voto por el SI en las elecciones de octubre anula la impunidad y posibilita la conformación de un logro democrático trascendental para nuestro pueblo. Nuestro trabajo desde la 21 de junio, a través de la recolección de firmas ha demostrado que es posible comenzar a derrotar la impunidad, por ello redoblaremos esfuerzos para la anulación de esta ley. Lograr esto significa atender lo sucedido en el pasado mediante la aplicación de la Justicia a los impunes y proyectar el futuro, pues la victoria del SI en el próximo plebiscito será un avance estratégico para nuestro país, en un momento, donde las oligarquías locales se pronuncian por la reacción y el boicot a los gobiernos populares y democráticos que surgen en América Latina.
Asistimos en América Latina a un proceso de revitalización de gobiernos populares y democráticos que si bien son heterogéneos, se encaminan hacia la profundización democrática, nacional y popular. La crisis económica mundial atempera el clima político latinoamericano, concediendo espacios para que las oligarquías locales y ciertos cipayos del imperialismo yankee, muestren sus deseos de reacción y desestabilización de los gobiernos con el fin de generar rupturas en el proceso político latinoamericano.
En este sentido, las expresiones de la oligarquía argentina, buscando desestabilizar al gobierno, así como la barbarie perpetrada en Honduras mediante el Golpe de Estado al presidente, a causa de su viraje hacia un proceso nacional, así como también la instalación de tropas militares estadounidenses en Colombia; responden entre otras cosas, a los deseos de la oligarquías locales en su búsqueda por revertir las tendencias políticas latinoamericanas y poder incidir directamente en los procesos económicos nacionales. En un clima de crisis económica mundial, podemos decir a grandes rasgos, que el peso de las oligarquías locales y su vinculación a los monopolios imperialistas constituyen un factor desencadenante para gravitar en la escena política y propulsar gobiernos que favorezcan sus intereses, con el fin de obtener ganancias y beneficiar al capital extranjero.
En este sentido, Uruguay no es ajeno a este impulso neoliberal, con la aparición en primer plano de figuras políticas que conforman la nefasta década de los noventa. El candidato a presidente por el Partido Nacional Luis Alberto Lacalle y sus secuaces (por ejemplo el asesor Ignacio de Posadas) entre otros, han cobrado un relevante protagonismo lo que significa que las tendencias reaccionarias neoliberales, que se creían perimidas desde el oficialismo obsecuente, acechan nuevamente en la coyuntura política local.
Frente a esta coyuntura en tanto se hace imprescindible mantener la unidad, la organización y la lucha para derrotar el neoliberalismo que aparece con nuevas vestiduras buscando terminar con algunos logros del Movimiento Nacional y Popular (consejos de salarios, libertad sindical, ALUR, mejoras presupuestales, etc.). No obstante estamos convencidos que sí existieron logros, pero estos solamente se pueden profundizar con la movilización del campo popular, y es en este sentido que los estudiantes universitarios no debemos transigir en continuar la lucha contra la oligarquía; pero esto sólo se hace posible si somos consecuentes a nuestras ideas, y generamos en la interna de nuestros ámbitos de discusión, debates fructíferos que nos brinden las herramientas para comprender y transformar los procesos políticos por los que estamos atravesando.
Es por ello que en memoria de nuestros mártires estudiantiles, es imprescindible pensar la realidad desde una perspectiva transformadora, aportando desde el campo popular una visión crítica que profundice el fortalecimiento de las fuerzas populares a través de la moviliza

ción, como paso esencial para profundizar el proceso político nacional, popular y democrático.

Agrupación de Estudiantes 21 de Junio
CEHCE – ASCEEP – FEUU