Nuestro Programa hacia las Elecciones Universitarias 2018

Agrupación de Estudiantes 21 de junio de Humanidades FEUU

El próximo 9 de mayo se realizarán las Elecciones Universitarias en las que se elegirán el Consejo de Facultad, el Claustro de Facultad y la Asamblea General del Claustro de la Universidad.

El voto es obligatorio, con C.I. o Credencial. La votación será de 8:00 a 19:30hs en el Edificio de Facultad.

Votá listas 21, 19 y 18.

Lema: Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación ASCEEP – FEUU

“Los dolores que quedan son las libertades que faltan”

Presentamos este Programa Universitario en el marco del centenario del Manifiesto de Córdoba, cuya fecha de publicación, el 21 de junio de 1918, nos da nombre como Agrupación de Estudiantes, y no lo conmemoramos como una efeméride, sino que reivindicamos sus principios en nuestra práctica política concreta.

Se cumplen 100 años del levantamiento de estudiantes contra la opresión social manifestada en una de sus vertientes, en la Institución Universitaria cordobesa, gestora de mentes funcionales a las oligarquías nativas y atadas a las más rancias conductas culturales, pedagógicas y filosóficas.

Toda la formación apostaba en aquel entonces a reproducir concepciones vetustas, ya caducas en un mundo donde las clases oprimidas potenciaban día a día su presencia de forma cada vez más organizada. El mundo vivía el epílogo de la 1a Gran Guerra Imperialista y la Revolución Rusa constituía un sugerente ejemplo de levantamiento popular, que sugestionó no solo a los obreros y campesinos, sino también a muchos jóvenes universitarios entusiastas por cambios cualitativos. El ideal revolucionario tenía, sin duda, un lugar sustantivo.

No es un mero recuerdo, ni una crónica de identidad, lo que hemos expresado. Es un sentir colectivo con el cual nos identificamos en el día a día como organización estudiantil. El Manifiesto de Córdoba de 1918 no es un adorno caprichoso sino una expresión de conducta social que nos alienta a seguir en la lucha en defensa de los derechos del pueblo, de todos los estudiantes y trabajadores, y a posicionar a nuestra Universidad de cara a las transformaciones que nuestro país necesita.

Nuestro tiempo nos enfrenta a un proceso de transformación de la Universidad para su adaptación a las demandas del mercado. El Proceso de Bolonia, que ha ido reformando los sistemas universitarios europeos al servicio de la banca y el conglomerado empresarial, también empuja en el Uruguay y en la región (véase como ejemplo la presencia cada vez mayor del Banco Santander).

Este proceso de mercantilización de la educación ha dado un gran paso con la llamada “Segunda Reforma Universitaria” (para nosotros, contrarreforma universitaria), que “más que de inspiración Cordobesa fue a la Bolognesa”1. Impulsada por el ex rector Rafael Guarga y continuada y profundizada por el ex rector Rodrigo Arocena (2006-2014), se basó en los preceptos fundamentales del proyecto educativo neoliberal, fue continuidad de la reforma de Rama de 1996, y no es otra cosa que LA IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN BOLONIA EN URUGUAY.

La iniciativa de modificación de los Planes de Estudio, lejos de deberse a una preocupación por actualizar la enseñanza al acumulado de investigación disciplinar, se debió a las propuestas de adecuar la misma a los intereses de los organismos multilaterales de crédito de la década de los 90 ́ y del neoliberalismo, a saber: “flexibilización” curricular, “movilidad horizontal”, creditización y limitacionismo en el acceso al conocimiento, rebaja de la calidad de las carreras de grado a través de la reducción de contenidos generando la necesidad del cursado de posgrados pagos, y acentuando así la meritocracia.

En los lugares del mundo donde el proceso está más avanzado se pueden ver los resultados: cobro o incremento del costo de las matrículas universitarias, tanto de grado, posgrado o maestrías; desprestigio de las licenciaturas humanísticas y artísticas; descalificación de los títulos; acreditación de las carreras; prácticas profesionales obligatorias en empresas privadas como forma de llegar a la cantidad de créditos exigidos; desfinanciación de la Universidad Pública.

En nuestra Facultad de Humanidades hemos padecido el arocenismo hasta hoy con el prolongado decanato de Rico, bajo el cual se impuso a espaldas del Orden Estudiantil la reforma de nuestros Planes de Estudio.

El Plan de desmantelamiento de nuestra Facultad que han llevado adelante José Seoane y Álvaro Rico fue el ensayo de lo que podría haber sido el rectorado de éste último; por eso fue importante el rol que nuestro gremio jugó en la FEUU en defensa de la Universidad, en el desenmascaramiento de su slogan “Universidad para todos” cuando en nuestra Facultad, quien trabaja no tiene horarios para cursar.

Por todo esto, desde la Agrupación de Estudiantes 21 de junio entendemos que la conmemoración a la Reforma de Córdoba debe hacerse tangible en la lucha concreta contra la implementación del Plan Bolonia en nuestra Universidad, que atenta contra la autonomía y el cogobierno universitarios.

Con la actual debilidad del arocenismo y de los vínculos más fuertes con el Gobierno, a pesar de las vacilaciones del rector, logramos resistir cuando, por ejemplo, el Ministerio de Economía y Finanzas impulsó fuertemente el mecanismo de Participación Público-Privadacomo única forma posible de financiamiento para el Hospital de Clínicas, presionando para que se aprobara la iniciativa mediante el no traspaso de fondos críticos ya asignados a dicho Hospital. La intervención de inversores privados en la Educación Pública también es Plan Bolonia: también es parte de los acuerdos que internacionalmente han sido establecidos para la Educación Uruguaya. Introducir a un privado dentro de la UDELAR no solo hubiera afectado a la autonomía sino también al cogobierno, ya que estos nuevos actores tendrían la potestad de tomar decisiones a consecuencia de su inversión.

Pero como a los estudiantes de Humanidades no nos es indiferente el Hospital Universitario, las Consejeras de la 21 de junio, delegadas del Centro de Estudiantes al Consejo de nuestra Facultad, debatieron con éxito para que la Facultad llevara al Consejo Directivo Central (C.D.C.) una postura en contra de las PPP.

La derrota de este mecanismo en el C.D.C. de la Universidad (con la destacada participación de nuestro compañero Andrés Fernández) es una victoria que se inscribe en las mejores páginas del movimiento estudiantil Universitario.

Principios fundamentales

Defensa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

En nuestro país, el “consenso hegemónico en educación” se fundamenta en los aspectos ideológicos más regresivos y utilitarios del neoliberalismo, uno de ellos es el llamado discurso productivista sobre la educación: educación al servicio de la producción.

Para esta concepción educativa: “Pensamiento Crítico”, “Vigilancia Epistemológica”, “Reflexión Filosófica”, “Conciencia Histórica”, “Análisis Crítico de las Instituciones y Corrientes Pedagógicas”, “Análisis de los fenómenos culturales”, “Análisis del discurso”, “Creación Literaria” y muchas otras funciones son “lujos intelectuales”, o en todo caso, temas de posgrados, en los que una “Universidad Productiva” no debería invertir como actualmente lo hace.

Preguntan con falsa ingenuidad: ¿Para qué sirven las Humanidades? Los señores necesitan sirvientes y los mecenas, intelectuales obsecuentes.

Para estos señores la Facultad de Humanidades no solo no es “productiva”, sino que además implica la generación de un clima cultural que no hace otra cosa que “poner palos en la rueda del progreso”.

En varias licenciaturas la “Producción de Egresados” no guarda razonable relación con el número de alumnos y además quienes egresan no desempeñan “el rol social” que los señores requieren, tanto así que los tienen que importar.

Es por eso que en el Proyecto de nueva Ley Orgánica de la Universidad, que había redactado el ex rector Arocena, se eliminaba la presencia de Nuestra Facultad en el Consejo Directivo Central. En la dirección universitaria que quieren los neoliberales no hay lugar para el pensamiento crítico y las Humanidades; allí sólo puede haber un pensamiento único y “fin de la historia”.

Tienen una concepción aristocrática de la Universidad y consideran una dilapidación de recursos que los trabajadores (aunque éstos sean muchos menos de los que nosotros quisiéramos) puedan estudiar en las licenciaturas y tecnicaturas que integran la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, porque en su concepción el Estado solo debería invertir recursos en Enseñanza Universitaria hacia quienes disponen del tiempo necesario para “recorrer” las “carreras universitarias” en los plazos establecidos por los planes de estudio.

Según concluyeron los obsecuentes funcionarios del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Espacio Europeo de Educación Superior, etc., este tipo de instituciones -como la nuestra- son económicamente deficitarias y políticamente inconvenientes. Lamentablemente no faltan aspirantes a obsecuentes profesionales que se han trazado un claro objetivo: Liquidar la Facultad de Humanidades.

El derecho de los trabajadores a estudiar Humanidades; la libertad de tendencias, la Autonomía, el Cogobierno y la Gratuidad de la enseñanza universitaria, consagradas en la Ley Orgánica de 1958, conquistada con la lucha unitaria de OBREROS Y ESTUDIANTES; esta Facultad, fundada por Carlos Vaz Ferreira, transformada por Blanca Paris, Mario Otero y defendida por los mártires caídos en la lucha contra la dictadura fascista; valen mucho más que cualquier promesa individual.

Cogobierno y autonomía universitaria

Consideramos de plena vigencia los principios universitarios comprendidos en la Ley Orgánica de 1958, postulados democráticos centrales en el levantamiento estudiantil de 1918. Entendemos que nuestra Universidad autónoma debe estar desligada de las relaciones funcionales a los gobiernos de turno. Estudiantes de todo el continente luchan sin tregua por alcanzar conquistas que en nuestra Universidad son realidad vigente. Nuestra Agrupación es factor de unidad en la FEUU con todas las corrientes que defienden los principios universitarios, así logramos derrotar el nefasto intento de Arocena de entregarle la Ley Orgánica a un Parlamento que había manifestado un consenso monolítico contra la Autonomía y el Cogobierno de la Universidad, y que quedó demostrado en los proyectos de la UTEC y la UNED.

Gratuidad en todos los niveles de enseñanza

Defendemos incondicionalmente la gratuidad de la educación pública nacional. Por esto, nos oponemos a la implementación del cobro de matrícula en los postgrados, pues esta medida intenta avanzar hacia el cobro de toda la enseñanza universitaria.

La propuesta del cobro de matrícula se basa en una concepción neoliberal de la Universidad que es individualista, ya que ve como único beneficiado al estudiante cuando en realidad, la Universidad tiene un profundo contenido social, que busca no sólo transmitir conocimiento al estudiante en su función de enseñanza, sino a la sociedad en su conjunto a través de la extensión, la investigación científica al servicio nacional y los convenios con los sectores productivos nacionales.

Por eso, estamos convencidos de la necesidad de un mayor presupuesto para la Educación Pública y hemos organizado a nuestro Centro de Estudiantes para defender el pedido que ha hecho el movimiento popular de un 6% del PBI para ANEP-UdelaR: para garantizar la gratuidad de toda la enseñanza, por más becas estudiantiles, por salario digno para docentes y funcionarios, y por mejores condiciones de estudio.

El Centro de Estudiantes y el cogobierno

Considerando los cambios que han sucedido en la Facultad en los últimos años, este año impulsamos una modificación al Estatuto del CEHCE (Propuesta Verde) para adaptarlo a la realidad académica y gremial existente, teniendo en cuenta: la inclusión formal de las tecnicaturas, la gremialización de las asambleas de carreras, la ampliación del órgano de representantes, la adecuación del quórum de Asamblea General a la cantidad de estudiantes que están cursando. Estas y otras iniciativas creemos que ayudarán a extender la democracia gremial, preservando la Libertad de Tendencias para que todas las corrientes de opinión que existen en el gremio puedan expresarse, como consagra el actual Estatuto, del cual fuimos impulsores hace 12 años.

El Centro de Estudiantes creó el Lema de Unidad Gremial para estas Elecciones Universitarias, abierto a todas las corrientes del gremio. En este lema nos presentamos las tres agrupaciones que nos comprometimos a respetar todas las resoluciones de Asambleas Generales y plebiscitos. Esto implica acatar la Plataforma Reivindicativa de los estudiantes de Humanidades resuelta democráticamente, en la cual se establecen posiciones tales como: NO a la caducidad de los cursos, duplicación de horarios hacia un Turno Nocturno, mejor presupuesto para Humanidades, defensa del Hospital de Clínicas, entre otras.

Las listas que se presentan por fuera del lema Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación ASCEEP – FEUU han elegido no ser parte de este acuerdo.

La Agrupación de Estudiantes 21 de junio siempre ha acatado los mandatos gremiales emanados de las Asambleas Generales del Centro de Estudiantes. Desde nuestra concepción de la democracia: la unidad gremial se construye con la responsabilidad y el respeto a la libertad de expresión de las mayorías hacia las minorías; pero más aún, se demuestra la voluntad democrática cuando se acata el mandato de las mayorías.

La Agrupación de Estudiantes 21 de junio es REALIDAD GREMIAL todo el año, y su existencia no depende de un punto porcentual más o menos en la elección del próximo 9 de mayo. Pero de tu respaldo sí depende que el Centro de Estudiantes pueda mantener unificada toda la representación estudiantil en el Consejo de Facultad, sin esquiroles anti-gremio que desautorizan las reivindicaciones estudiantiles.

Propuestas avaladas por los hechos

¡TRIUNFAMOS EN LA DEFENSA DE LOS GRADOS 1!

El Consejo de Facultad resolvió mantener este derecho de los estudiantes.

Representantes del Orden Docente presentaron el año pasado en el Consejo de Facultad una propuesta que contenía la eliminación de la reserva del 50% de los cargos Grado 1 para estudiantes y la baja del límite de edad a un máximo de 35 años para la aspiración al cargo.

Como Agrupación, sostenemos que el estudiante tiene que tener derecho a poder concursar en condiciones que hagan viable el ejercicio de la docencia como parte de la formación académica de grado y la temprana vinculación a los Departamentos y sus líneas de investigación.

Asimismo, expresamos que la baja del límite de edad no se corresponde con la realidad del estudiantado de la Facultad de Humanidades, y que lejos de sentir “vergüenza institucional” por las variadas generaciones que habitan nuestra casa de estudios, pensamos que la diversidad generacional y de formaciones que se expresan en los salones, enriquecen el espíritu intelectual y cultural de nuestra Facultad.

Nuestra Agrupación propuso con éxito en la Asamblea General de Estudiantes llamar a plebiscito estudiantil para poner a consideración el SÍ y el NO a esta propuesta limitacionista.

Nos hicimos cargo de la organización de todo lo referente al plebiscito con el objetivo de llegar a la mayor cantidad posible de estudiantes.

Hoy podemos decir con orgullo que, luego del arrollador posicionamiento por el NO que manifestamos los estudiantes en el plebiscito (612 votos al NO y 6 votos al SÍ), además de frenar el intento de baja del límite de edad, hemos logrado que el Consejo de Facultad resuelva mantener la reserva del 50% de cargos de grado 1 para estudiantes.

Defensa de los becarios de Bienestar Universitario

Como Agrupación reivindicamos un servicio de comedores universitarios con edificios en condiciones y que garantice una alimentación digna para todos los becarios.

Es indignante el fraude que, al amparo de las tercerizaciones, hacen algunas cantinas privadas de facultades. Este fue el caso de la cantina de nuestra Facultad, a quien Bienestar Universitario le pagaba aproximadamente $150 por menú de becario (para que los estudiantes con beca alimenticia comieran en sus instalaciones), la comida que les ofrecían no se correspondía con los criterios nutricionales establecidos por el propio Bienestar (alimentación poco saludable, porción pequeña, etc).

A pesar de que el vínculo entre el servicio de cantina y Bienestar Universitario es establecido a nivel central de la UDELAR, nuestras Consejeras Estudiantiles presentaron este problema en el Consejo de Facultad y solicitaron una solución urgente, que logró reactivar la Comisión de Servicios Concesionados. Ésta última sigue funcionando, con representación estudiantil de los becarios, para regularizar el servicio ofrecido por cantina, obteniendo una mejora en la calidad de la comida servida.

Más recientemente, ante el cierre de los Comedores en Semana de Turismo de este año, los Becarios de Bienestar con apoyo de las Consejeras Estudiantiles de Facultad y nuestra compañera Ana Benítez, delegada de la FEUU a Bienestar, lograron que la cantina de Humanidades atienda a más de 100 estudiantes de lunes a miércoles, mientras que los días jueves y viernes se llevó a cabo una olla popular en la Casa de la Federación, con el apoyo de sindicatos y gremios.

A nivel central de la Universidad, defendemos y seguiremos impulsando la refacción y apertura de los dos Comedores de Bienestar para que ningún Becario se quede sin comer.

Formación en Docencia Universitaria

Reivindicamos firmemente el espacio de las Humanidades, tanto para la Formación Docente Universitaria como para la Investigación Científica en Educación.

Por eso, hemos luchado por el reconocimiento de la formación docente realizada por cualquier estudiante de la Universidad en nuestra Facultad. Hoy podemos decir que hemos avanzado: en el Consejo de Facultad se ha votado la propuesta impulsada por la delegación de la 21 de junio de otorgamiento de un Certificado de Estudios en Estudios en Docencia, a todo aquel estudiante que curse como materias optativas las ofrecidas a estos efectos por el Departamento de Estudios en Docencia del Instituto de Educación.

Por un Reglamento de Pasaje de Cursos que garantice los derechos estudiantiles

En nuestra Facultad, los estudiantes mantenemos el derecho a dar los exámenes o presentar los informes o monografías de los cursos que tenemos ganados, a pesar de que los docentes quisieron hacer caducar ese derecho a los dos años.

Luego del plebiscito estudiantil que nuestra Agrupación promovió en 2014 sobre dicha propuesta de los docentes (y en el que el 94,5% de los estudiantes acompañó nuestra posición negativa al planteo antiestudiantil), y luego de que, a consecuencia del resultado del plebiscito, el Consejo de Facultad resolviera no innovar en materia de caducidad de los cursos, los representantes del Orden Docente volvieron a promover su propuesta limitacionista al intentar reformar el Reglamento de Pasaje de Cursos de nuestra Facultad.

En el Claustro de Facultad, nuestros compañeros han debatido contra esta propuesta, por considerar que no tiene ningún sustento pedagógico y que sólo terminaría obligando a cientos de compañeros a recursar, alargando aún más las carreras que ya se ven afectadas por la falta de horarios.

El reglamento que rige actualmente el cursado y la asistencia en las distintas Licenciaturas y Tecnicaturas de Humanidades es anterior a la creación de los planes nuevos. Éste reglamenta el carácter de asistencia de los cursos y su forma de aprobación; en la actualidad, es objeto de debate para su modificación.

Nuestra Agrupación ha aportado a la discusión sobre algunos conceptos fundamentales.

Para la Agrupación de Estudiantes 21 de junio la defensa de los derechos estudiantiles es la principal responsabilidad de los delegados al cogobierno. Por eso, nuestras Consejeras Estudiantiles han sido un puente entre las Asambleas de Licenciatura y Tecnicatura, y el Consejo de Facultad, planteando temas referidos a sus cursos, problemas con docentes, entre otros.

ASISTENCIA LIBRE

Las Asambleas de Licenciatura y Tecnicatura se han expresado con respecto a estos casos particulares, rescatando las garantías que nos proporciona el Reglamento actual y obligando así a realizar los cambios correspondientes en varios aspectos de los programas; lo más común es el hecho de que, en la confección de los programas, los docentes a cargo cambian la definición de sus cursos teóricos a cursos teórico-prácticos, lo que implica, según el Reglamento vigente, un cambio en la modalidad de asistencia (los cursos teóricos son de asistencia libre, al transformarlos en teórico-prácticos su asistencia pasa a ser de carácter obligatorio) sin ningún cambio en los objetivos del curso, solamente adicionando la utilización de la plataforma EVA, como si utilizar dicho recurso implicara un cambio de metodología dentro del aula o se pudiese considerar esto como trabajo de campo.

Lo que es peor, sucede que algunos docentes a cargo de cursos teóricos, sin siquiera cambiar la modalidad de asistencia en sus programas, se atreven a pasar la lista argumentando que es “para tener en cuenta a la hora de hacer las calificaciones”, cuando es totalmente antirreglamentario, porque las notas de los cursos teóricos según el Reglamento vigente, deben emanar del resultado de los parciales, y eso es una garantía para aquellos compañeros que no pueden asistir a todas las clases del curso (es bastante común que por motivos laborales muchos estudiantes puedan asistir con suerte a solo una de las dos o tres clases estipuladas por semana, etc). Hacer una diferencia entre los estudiantes que tienen la posibilidad de asistir a todas las clases, y los estudiantes que no, en cursos que SON DE ASISTENCIA LIBRE, genera una desigualdad que en general perjudica al estudiante que trabaja.

CURSOS DIGNOS

Hemos sido muy críticos a la propuesta de que los docentes tengan la libertad de hacer que sus cursos sean de asistencia obligatoria aunque sean estrictamente teóricos, sin tareas prácticas, trabajo de campo, archivos, ejercicios, etc. Desde hace más de cien años el movimiento universitario latinoamericano ha defendido los cursos libres frente a las clases magistrales.

No obstante, que defendamos la asistencia libre no significa que aceptemos propuestas anti pedagógicas de oferta semipresencial. En el Orden Docente, la línea más reaccionaria en materia de duplicación de cursos ha dado un paso más hacia el desmantelamiento de la Facultad, proponiendo el cambio reglamentario de que los cursos teóricos sean “cursos semipresenciales”. Como indica la propuesta “La modalidad semipresencial deberá combinar clases presenciales – que podrán variar en número- con la obligación del trabajo estudiantil a distancia. La asistencia a las clases presenciales deberá ser obligatoria”.

Estos docentes reaccionarios, a los que les importa mil veces más sus investigaciones (y su ego de intelectual exitoso) que la enseñanza (y el derecho de otros a poder egresar como ellos lo hicieron), quieren dedicar aún menos horas de lo que le dedican actualmente a dar clases, estableciendo reglamentariamente que la oferta de clase a los cursos teóricos quede a criterio del docente. Si el docente quiere dar tres clases presenciales en todo el semestre, según este criterio podría hacerlo ya que esto estaría definido en su programa, y el resto del semestre se dedicaría a subir textos a EVA y hacer preguntas de vez en cuando.

Esto, además de no tener ningún sustento pedagógico (al punto de que NINGUNO pudo fundamentarlo en el Claustro de Facultad), debilita a la Facultad de Humanidades, al aislar a los estudiantes de la misma. Con esta propuesta la mayoría de los estudiantes pisarían la Facultad unas pocas veces en el año, rebajando la calidad académica, sin vincularse en lo más mínimo con la institucióndebilitando el interés estudiantil.

Los estudiantes tenemos derecho a que se respete la asistencia libre de los cursos teóricos, pero también tenemos derecho a que éstos se oferten dignamente.

NO AL CUPO MÍNIMO

Otro aspecto de la discusión del Reglamento ha sido la propuesta de que los cursos cuenten con una cantidad mínima de estudiantes. Este criterio gerencialista para administrar la enseñanza es al que los estudiantes en Europa luchan por abolir, dado que como consecuencia del Plan Bolonia, hay carreras que directamente no se abren si no llegan a un mínimo de estudiantes. En nuestra Facultad, quienes están al final de sus carreras y se encuentran cursando seminarios o cursos avanzados saben que muchas veces las clases se dan para muy pocos estudiantes, por lo que si le sumamos a los problemas de falta de horarios, salones y y materiales, el hecho de que se cancelen cursos por pocos estudiantes, se alargan aún más los tiempos de egresos.

TERCER PARCIAL

Por otra parte, y en la misma línea, la propuesta de nuevo Reglamento de los representantes del Orden Docente relativiza el derecho a tercer parcial, delegando la potestad de decidir, sobre la posibilidad o no de realizar dicha prueba recuperatoria, al criterio personal y arbitrario de cada docente (quien confecciona el programa del curso).

Por todo esto, creemos que es necesario dar el debate para defender las garantías que nos brinda el reglamento actual, mejorándolo sin detrimento de los derechos que éste nos otorga y entendiendo las realidades de los estudiantes de Humanidades en relación directa a las condiciones en las que se inscribe nuestra casa de estudios.

Turno Nocturno y duplicación de cursos

Para nosotros, la duplicación de cursos es democrática no sólo porque permite que quienes trabajamos podamos estudiar, sino también porque, al ofrecerse dos horarios para la misma asignatura, se pueden presentar diversos enfoques académicos y pedagógicos, fomentando el debate a la interna de las disciplinas humanísticas, sin el cual es imposible su avance. De esta manera, se lograrían plasmar en nuestra Facultad Cátedras Paralelas, por las que el Movimiento de Reforma Universitaria viene peleando desde hace cien años.

Nuestra Agrupación utilizó el veto que tiene el Orden Estudiantil en el Consejo de Facultad al momento de votar Asistentes Académicos (cargos de confianza del Decano) para presionar y negociar una Plataforma Reivindicativa del Centro de Estudiantes. Como querían votar esos Asistentes sin discutir la política académica de la Facultad, primero quisieron comprarnos ofreciéndonos cargos; cuando no pudieron, pasaron a amedrentarnos, realizando el Orden Docente una campaña por las clases, que los estudiantes también rechazamos y nos declaramos en conflicto.

A lo largo de estos tres años hemos logrado conquistar importantes puntos de nuestra plataforma.

En lo referente a duplicaciones, gracias a esta medida de lucha y a la vuelta de un clima de diálogo en Facultad, hemos pasado de 11 duplicaciones por año (situación previa al conflicto) a 31 cursos duplicados en 2017 y 29 en el 2018, avanzando en la reivindicación por más horarios para poder cursar, que apuntaba a las materias masivas e introductorias. Las duplicaciones se han implementado de dos formas diferentes: semestrales o anuales, correspondiendo las primeras a aquellos cursos duplicados en dos horarios en un mismo semestre, y las segundas, a aquellos cursos repetidos en distintos horarios entre los dos semestres del año. De esta manera también, ha aumentado el número de asignaturas en la noche, ocupando todos los salones disponibles y alquilando lugares externos.

Se pudo triplicar la cantidad de asignaturas con doble horario porque el Consejo de Humanidades declaró prioridad institucional el gasto para la duplicación de cursos, que era una de nuestras reivindicaciones. Se han reestructurado cargos de grado 5, que estaban vacantes, en varios cargos de menor grado para el mismo instituto, lo que permitió que más docentes pudieran hacerse cargo de cursos; por otra parte se crearon 12 cargos nuevos, y aprobaron 35 extensiones horarias docentes para cumplir con el propósito de la duplicación en el 2017, y 24 extensiones en lo que va del primer semestre de 2018, y todo esto se ha hecho sin repartir la miseria, ya que cumplimos con la reivindicación del CEHCE de que ningún instituto pierda cargos. Sin embargo, es necesario señalar que la situación no es igual en todas las carreras. Las directivas de algunos institutos, reductos de los sectores más conservadores de la Facultad, se niegan a aplicar la política de duplicaciones.

Claro está que seguimos inconformes con la situación actual; somos estudiantes de Humanidades y continuamos sufriendo las precariedades de la postergación presupuestal que padece esta Facultad: falta de salones, de cursos, de horarios, de seminarios, entre otros.

Si la Facultad realmente necesita una asistencia académica, es para asegurarse de que todos los cursos masivos, obligatorios e introductorios tengan doble horario.

Nosotros tenemos propuestas concretas, no generalidades. Dada la necesidad de planificar a futuro, y visto que las duplicaciones que se han logrado fueron el resultado de un avance gradual, creemos que es posible exigir a la próxima Administración de Facultad, la duplicación de dos asignaturas por Departamento por año en cada Instituto de la Facultad durante 2018 y 2019, y de dos asignaturas por semestre a partir de 2020.

En función de la respuesta que los candidatos a Decano tengan respecto a esta sentida necesidad de los estudiantes, proponemos que los Claustristas del Orden Estudiantil tengan en cuenta al momento de definir el apoyo en la Elección.

Fortalecimiento académico de Facultad de Humanidades

Es necesario el fortalecimiento académico de nuestra Facultad, poniendo en el lugar que corresponde el acumulado histórico, la masa crítica y la producción de investigación pertinente a nuestras disciplinas, de cara a una oferta de enseñanza que exprese la diversidad de pensamiento en cátedras paralelas, duplicación de cursos, y en definitiva, adecuando a las necesidades de las demandas estudiantiles, la estructura y la cantidad de docentes que nuestra Facultad necesita.

La Asamblea del Claustro de Facultad que se elija en estas Elecciones Universitarias definirá en unos meses el nuevo Decanato de la Facultad. La situación en nuestra Casa de Estudios exige que la próxima administración de la Facultad sea encabezada para defender a la misma, que no sea utilizada como trampolín político para intentar escalar a la Presidencia del Codicen o al Rectorado de la Universidad, porque los consensos políticos que esas aventuras requirieron le costaron muy caro a Humanidades: mientras la situación presupuestaria de casi todas las Facultades mejoró sensiblemente de 2005 a 2014, en Humanidades hubo un estancamiento que sufrimos todos los estudiantes por falta de salones, docentes y turnos, que dificulta enormemente las posibilidades de egresar y que también sufren los docentes de grados más bajos por falta de oportunidades de ascensos. La Facultad de Humanidades requiere que en su próximo decanato, además de luchar por el 6% para ANEP- UDELAR, se encargue también de disputar el presupuesto a la interna de la Universidad, porque esa es la tarea que le corresponde a quien debe representarla.

Nos oponemos a una reestructura que redistribuya los cargos docentes sin aumento de presupuesto para la Facultad y sin tener en cuenta el trabajo acumulado de investigación y enseñanza de las distintas disciplinas. Una política seria de distribución de recursos docentes en nuestra Facultad no puede realizarse debilitando algunas licenciaturas para fortalecer otras.

Nuestra Facultad necesita un Plan Quinquenal de crecimiento de la Estructura Docente de la Facultad, que trascienda los cuatro años del período del Consejo, creando todos los cargos

necesarios para el desarrollo de las Licenciaturas y Tecnicaturas más débiles IGUALÁNDOLAS CON LAS MEJORES ESTRUCTURAS. Hay que dejar de proceder como si tuviéramos “complejo de inferioridad” en los ámbitos universitarios mientras la mayoría de las Facultades presionan con gasto superior al presupuesto asignado centralmente, para disputar los rubros a la interna de la Universidad.

Una planificación seria y de mediano plazo permitirá disputar la porción del gasto del presupuesto de la Universidad, que corresponde, a favor de Humanidades.

Por un plan de obras serio para Facultad

Basta con hacer una recorrida por los edificios de la UdelaR, para comprobar el estado edilicio y constatar que las Humanidades vienen siendo postergadas en su infraestructura desde hace mucho tiempo.

El último plan de obras tiene como prioridad la casa de posgrados y la habilitación de Bomberos. Nuestra delegación estudiantil al Consejo viene planteando hace años el reacondicionamiento del piso que está por encima de los salones Rama, Ibáñez y el S.A.D.I.L., un enorme espacio que se podría aprovechar para crear varios salones que sirvan para poder duplicar más cursos; sin embargo, decanato planteó la construcción de un solo salón. Como orden estudiantil exigimos una planificación que genere más salones para cursar.

El salón que antiguamente estaba tercerizado por una librería fue otorgado a tutores pares, quienes raramente pueden encontrarse en el mismo. Un espacio más sin uso.

Hemos presentado varias solicitudes con respecto a las clases en el Aulario: hay generaciones que tienen en el mismo dia una clase de 18 a 20hs en Facultad y la siguiente de 20 a 22hs en el aulario o viceversa, generando pérdida de tiempo y boletos.

Asimismo, la Facultad necesita instalar más bicicleteros y mejorar los existentes. Por otro lado, creemos que es necesaria la rediscusión de la instalación de cámaras en nuestra Facultad. El atentado al Laboratorio del GIAF, equipo de antropólogos forenses que investigan a los desaparecidos y asesinados por la dictadura, puso sobre la mesa la ausencia de cámaras que existe en dicho espacio donde se ubicaban materiales muy sensibles. Es en esos lugares donde deben apuntar las cámaras y NO hacia los pasillos donde solo vigilan estudiantes.

Fortalecer la Biblioteca

Es frecuente que en la Biblioteca haya pocas copias de los libros que deben ser consultados por decenas de estudiantes de cada curso; asimismo, en los casos de bibliografía extranjera, la misma no siempre está traducida. Nosotros consideramos que la Facultad debe fortalecer la biblioteca como espacio de acceso al conocimiento, a la bibliografía que es exigida en los cursos y al rico repositorio de fuentes que conserva.

Por eso sostenemos que la Facultad debe hacer pedido presupuestal para mejorarla y dotarla de instrumentos financieros que faciliten la importación de libros que no hay en el medio local.

Por un curso introductorio a la altura de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Antes de que la reforma de 2014 eliminara el Semestre Básico Común, los estudiantes podíamos cursar la asignatura Introducción a la Universidad; no creemos que esta eliminación sea casualidad. Este curso formaba en cogobierno, introducía al estudiante en la historia del movimiento estudiantil, en cuáles son nuestros derechos y cómo fueron conquistados; en el papel contrahegemónico que ha tenido nuestra Facultad desde su fundación y la necesidad de la investigación en Humanidades al servicio del interés de nuestro pueblo.

Hoy entran nuevas generaciones a la Facultad sin conocer realmente cómo funciona la institución, cuál es el papel de Humanidades dentro de la Universidad, sin pasar por un ámbito que promueva su construcción colectiva desde el orden estudiantil, informando de los derechos y obligaciones que conlleva pertenecer a esta casa de estudios.

Desde la Agrupación de Estudiantes 21 de junio venimos proponiendo  un curso introductorio que contemple todos los puntos expresados anteriormente.

Recientemente en el Consejo de Facultad se ha aprobado la vuelta del curso Introducción a la Universidad, pero hasta ahora no han querido implementarlo: exigimos que se contemple esta reivindicación de los estudiantes de Humanidades y se utilicen los fondos que el Área Social de la UDELAR le dio a la Facultad para dicho fin.

Presupuesto

La Agrupación de Estudiantes 21 de junio, ha denunciado el ahogo presupuestal que sufre la Facultad de Humanidades. Pero sabemos que las necesidades presupuestales no son únicamente problema de Humanidades; por eso hemos dedicado un gran esfuerzo de nuestra militancia en la lucha por la asignación del 6% del PBI para ANEP-UdelaR: hemos difundido las distintas actividades que se han realizado, volanteando en Facultad, organizando Asambleas Generales para tratar el tema, realizando pancartas y cartelería, organizando desde Humanidades la convocatoria y marcha a todas las movilizaciones en defensa de la Educación Pública y su presupuesto.

Si el movimiento estudiantil quiere ser responsable con el pedido presupuestal que exige para la Universidad de la República, la plata que llega a ésta no debe ser utilizada para financiar política gremial. Nuestra Agrupación ha sido crítica con la línea de fondos que el ex rector Rodrigo Arocena inventó para incidir en la interna de los gremios: “Línea 8: participación y cogobierno”, y tanto en la Universidad como en la FEUU hemos impulsado su eliminación.

Los fondos universitarios están organizados en varios programas: enseñanza, investigación, bienestar, mejora edilicia, etc. La llamada línea 8, mucho menos conocida entre los universitarios y, de hecho, difícil de encontrar en la amplia documentación en línea de la Universidad, se diferencia profundamente de lo que como 21 de junio queremos defender cuando luchamos año a año por el Presupuesto Universitario.

La historia de la aplicación de esta línea a la interna de los gremios estudiantiles durante el rectorado de Arocena se utilizó para organizar talleres a favor de la Segunda Reforma Universitaria que aquél promovía. Han quedado en la historia de la Federación famosos “militantes línea 8”, cuyo papel es realmente para el olvido.

La FEUU utiliza fondos de línea 8 para pagar los pasajes de delegaciones al exterior,organizar toques o campamentos, para mantener su local (que es de la Universidad) y pagar dos cargos de secretarios.

Por esto, no es un tema de gestión. Es un problema POLÍTICO.

Para que exista la independencia política gremial debemos tener independencia financiera.

Para poner una analogía más clara, imagine que un sindicato utilice fondos de la patronal para financiar un viaje de una delegación al exterior u organizar un encuentro de trabajadores: esto sería claramente impresentable.

Nuestra Federación debe tener recursos gremiales propios, de acuerdo a las tradiciones sindicales de nuestro país.

Además, no podemos exigir presupuesto para duplicación de cursos, becas estudiantiles y mejores condiciones de enseñanza si consentimos disponer de millones de pesos para financiar la tarea gremial. Por esto, hemos propuesto en el seno de la FEUU eliminar la línea 8 y transferir esos rubros a becas.

En base a nuestros Principios, a nuestras propuestas y al balance que expresamos en este Programa, te invitamos a apoyar a la Agrupación de Estudiantes 21 de junio (Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación ASCEEP – FEUU) en estas Elecciones Universitarias.


1. BOLÓN, Alma, FERRER, Walter, “Aquellas luces, estos mercados”, en Tiempo de Crítica, 26/10/12.