Balance 2018 (Manifiesto marzo 2019)

El año pasado fue un año cargado de actividades para el Centro de Estudiantes y en particular para nuestra Agrupación. Queremos compartir con ustedes un breve balance para tener presente desde dónde partimos, cuando intentamos proyectar diferentes líneas de trabajo y definiciones hacia este 2019.

A nivel gremial, fue un 2018 de movilización tanto en la FEUU como a nivel nacional. En la Federación Universitaria llevamos adelante la voz de los estudiantes de Humanidades en los temas de acontecer, intentando ampliar un marco de unidad de los sectores de izquierda antiimperialista; también apoyando a los becarios de Bienestar Universitario en el marco de la olla popular que organizaron cuando los Comedores cerraron en Semana de Turismo; y participando en la Marcha por el Presupuesto de la Educación con la Intergremial Universitaria (estudiantes, docentes y funcionarios), cuando en el Parlamento se discutía la Rendición de Cuentas.

Una de las actividades que más nos motivó a salir a la calle, al hall de Facultad y a las ferias del barrio fue la recolección de firmas para derogar la Ley de Riego, en la que un altísimo porcentaje de estudiantes de nuestra Facultad manifestó su adhesión. A pesar de que no se logró alcanzar la cifra de firmas requeridas para que se realice el plebiscito sobre la Ley de Riego, creemos que este tema y otros tales como el decreto “mordaza” sobre las investigaciones científicas en el agua y la pesca seguirán requiriendo la voz crítica de la Universidad.

En nuestro Centro de Estudiantes desarrollamos varias iniciativas que dinamizaron el debate durante el año. Al comienzo del mismo, lanzamos una propuesta para modificar el Estatuto del Centro de Estudiantes, ampliando la democracia gremial, con asambleas generales que funcionen, jerarquizando a las asambleas de licenciatura y tecnicatura (órganos de base del CEHCE) y modificando las comisiones de trabajo de acuerdo a las temáticas que queremos fortalecer. Si bien cientos de estudiantes firmaron en apoyo a que la propuesta fuera llevada a plebiscito para definir un nuevo Estatuto, no llegaron otras propuestas alternativas y el debate se estancó, en parte, porque el gremio tuvo que pasar algunos temas menos afortunados.

Es que en abril tuvimos que salir con urgencia a organizar una Asamblea General del CEHCE en conjunto con los becarios de Fotocopiadora cuando militantes de la Agrupación 1º de Mayo, responsables de la Comisión Finanzas del gremio, los amenazaron con terminarles la beca (cuando habían sido renovados a fines del año anterior). Manifestamos nuestro apoyo a los becarios, y seguimos sosteniendo esa posición luego de que lográramos en 2017 obtener la personería jurídica para el Centro de Estudiantes con el fin de que los trabajadores del servicio de fotocopiadora estén en caja, como corresponde.

Otro mojón del comienzo del año fue la defensa de los derechos estudiantiles en el Consejo de Facultad, órgano de conducción académica y política de nuestra Casa de Estudios. Allí, logramos que el resultado del plebiscito llevado a cabo en agosto de 2017 sea escuchado, en el que el estudiantado de Humanidades se pronunció fuertemente a favor de que se mantengan los cargos Grado 1 (de iniciación a la docencia e investigación en la Universidad) con una reserva del 50% de los mismos dedicada a estudiantes. La propuesta eliminar dicha reserva, que había partido del orden docente con argumentos del estilo de que favorecería el egreso, quedó en minoría; nuestra Agrupación propuso llevar adelante el plebiscito, y podemos decir con seguridad que, sin la expresión clara de más de 600 estudiantes con contra, no hubiera sido posible defender este derecho estudiantil.

Por otro lado, a mediados del 2018 se realizaron las Elecciones Universitarias, en las que, en cada Facultad y servicio de la Universidad, son electos los representantes de los órdenes docente, egresados y estudiantes. En una Facultad en la que se presentan en nuestro orden seis listas, con debate, propuestas, análisis de la coyuntura universitaria y balance de lo realizado, sentimos con mucho orgullo que cada año más estudiantes elijan apoyar el Programa de la 21 de junio, y somos desde hace once años la corriente mayoritaria con 745 votos.

Al elegirse en dicha instancia un nuevo Claustro de la Facultad, correspondía entonces que se elija un nuevo Decanato. En las anteriores elecciones, la lista única del orden docente imponía su candidato y no había debate en el demos universitario sobre qué proyecto de Facultad seguir, como si las opiniones al respecto fueran unánimes en una Facultad que siempre se preció de su crítica. Con la fortaleza de un Centro de Estudiantes más organizado que en años anteriores y el objetivo principal de que esas discusiones no estuvieran ausentes, junto a otras agrupaciones del gremio y militantes independientes lanzamos la candidatura de la Prof. Alma Bolón Pedretti al decanato de Humanidades.

Llevamos la propuesta a la Asamblea General para definir la posición del estudiantado en plebiscito con las tres candidatas (Alma Bolón, Ana Frega y Mónica Sans), organizamos debates, y por primera vez en mucho tiempo, logramos que los temas que hacen a la conducción de la Facultad estuvieran en boca de gran parte del estudiantado durante el mes y medio previo a la votación. Creemos que sin la profundidad de las discusiones acerca de las concepciones de Humanidades en pugna, no se hubieran expresado tantos estudiantes en el plebiscito, cuyo resultado, con casi 2/3 de los votos, proclamó a Alma Bolón como decana de los estudiantes.

Como decíamos, en el Claustro de Facultad se realiza la elección institucional de quien encabeza el decanato; y ahí los diez claustristas del Orden Estudiantil mantuvimos la Unidad Gremial, respetando el mandato producto del plebiscito, incluso quienes habían promovido otras candidaturas. Sin embargo, las mayorías de los órdenes docentes y de egresados volvieron a votar en bloque como en elecciones del decanato anteriores y resultó electa la Prof. Ana Frega.

Como balance de este proceso, creemos que el nivel de debate académico y político que mantuvimos entre estudiantes se vio fortalecido; y compartimos las palabras de Alma:

«En Uruguay se impuso la creencia de que la polίtica debe reducirse, para la aplastante (y aplastada) mayorίa, a votar periódicamente. Complementariamente, se cree que, para la aplastadora minorίa, la polίtica debe consistir en competir para atrapar los votos que permiten seguir atrapando votos.

El proceso concluido, inédito en la historia de esta facultad, contribuyó a que se vislumbrara que la polίtica es y se hace con otras prácticas. Porque es pensamiento y es discusión: crίtica y debate públicos de lo que nos da sentido como ciudadanos, universitarios y cultivadores de las humanidades. 

Los varios debates y encuentros organizados, los diferentes documentos presentados, las entrevistas y artίculos de prensa precisamente ayudaron a que viéramos que las unanimidades o los consensos sofocan la polίtica, y que ésta acontece al descomponer componendas.»

Finalmente, cerramos el año con dos mojones menos auspiciosos. Por un lado, la elección del rectorado de la Universidad, en la que resultó electo el Prof. Rodrigo Arim. Creemos que con su candidatura se presentaba una vuelta al modelo de adaptación de nuestra Enseñanza a los Plan Bolonia y las exigencias del mercado, una inserción mayor de la banca extranjera en la financiación institucional (como sucede en tantas universidades de nuestro continente) y varias propuestas que ponen en riesgo la Autonomía y el Cogobierno de la UdelaR, como mandar su Ley Orgánica a un Parlamento que no ha respetado dichos principios en los últimos proyectos de “Universidades” que ha tratado. Sobre este tema, profundizamos en el artículo al final del presente volumen “Perspectivas sobre rectorado”.

El último hecho político del año, fue la votación flash de Asistentes Académicos de la nueva Decana de Facultad. Recordamos que estos asistentes, son cargos de confianza (se eligen “a dedo”) que se pagan como horas de Grado 5 (el escalafón más alto docente), pero que para ser electos requieren que, en el Consejo de Facultad, además de haber mayoría de votos, al menos un consejero de cada orden se exprese a favor. A pesar de tener mandato de una Asamblea General de Estudiantes en contra de votar dichos cargos, el consejero de la agrupación Deliberarce (quienes habían apoyado la candidatura de quien resultara decana, la Prof. Frega) rompió la Unidad Gremial que tanto nos habíamos preciado de mantener y le dio el voto, sin negociar nada a cambio para los estudiantes, para que la decana que los estudiantes no habíamos decidido apoyar tenga sus cargos de confianza completos.

Porque creemos que este hecho es lamentable y no debe pasar impunemente, reproducimos la declaración que como Agrupación de Estudiantes 21 de junio emitimos en los últimos días del año pasado: El receso no es para tomarse vacaciones de los estudiantes, ¿para eso vinieron?