Editorial (Manifiesto marzo 2019)

Desde la Agrupación de Estudiantes 21 de junio saludamos al estudiantado de Humanidades en un nuevo comienzo de cursos, tanto a quienes ingresan a la Facultad en 2019 como a quienes retoman los estudios un nuevo año.

Celebramos que nuevas generaciones ingresen a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; no por una cuestión “camisetera”, sino porque para tomar la decisión de formarnos en esta casa de estudios, debemos enfrentarnos al discurso productivista de la educación, que es dominante en nuestro país.

Para esta concepción educativa, el pensamiento crítico, la reflexión filosófica, la conciencia histórica, el análisis crítico de las instituciones y corrientes pedagógicas o el análisis del discurso, son “lujos intelectuales”, o en todo caso, temas de posgrados en los que una “Universidad Productiva” no debería invertir. Para ellos, nuestra Facultad no solo no es “productiva”, sino además implica la generación de un clima cultural que no hace otra cosa que “poner palos en la rueda del progreso”.

Desde su fundación en 1945, la Facultad de Humanidades fue una usina de lo más progresivo de la cultura y la intelectualidad de nuestro país. Esta fundación en el marco del debate entre Carlos Vaz Ferreira y Antonio M. Grompone, ya marcaba una fuerte lucha ideológica contra-hegemónica de los sectores más progresistas de nuestra intelectualidad.

Quienes en cambio tienen una concepción aristocrática de la Universidad, consideran una dilapidación de recursos que los trabajadores (aunque éstos sean muchos menos de los que nosotros quisiéramos) puedan estudiar en las licenciaturas y tecnicaturas que integran la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, porque en su concepción el Estado solo debería invertir recursos en Enseñanza Universitaria hacia quienes disponen del tiempo necesario para “recorrer” las “carreras universitarias” en los plazos establecidos por los planes de estudio.

Esa perspectiva productivista también impera a la interna de la Universidad; y cuando se discute la distribución presupuestal entre las distintas facultades, surgen criterios “gerencialistas” para distribuir los recursos de acuerdo a lo que terminan siendo las necesidades del mercado: cuantos más estudiantes egresen, más presupuesto se les asigna. Pero aún con esos criterios, hay facultades que tienen tienen números de egresados parecidos a los de Humanidades y sin embargo mantienen un financiamiento mucho mayor.

La realidad es que si entre 2005 y 2009 el presupuesto de la Universidad creció un 75%, a Humanidades no llegó, y entre esos años no se crearon cargos docentes que permitieran avanzar en duplicaciones de cursos u otras necesidades de la Facultad. Porque a fin de cuentas, los parámetros, los cocientes ingresantes/egresados y las estadísticas, no pueden ocultar que la distribución presupuestal es un tema político, y quienes tenían la responsabilidad política en esos años de defender el financiamiento de Humanidades, como Decanos, no cumplieron en ese terreno.

Para entender la discriminación presupuestal en la interna de la Universidad, en donde quien parte y reparte se lleva la mejor parte, no es necesario plasmar en este texto las gráficas y números que reflejan el magro presupuesto que la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación ostenta, basta con hacer un tour por las Facultades de la UdelaR y comparar las condiciones edilicias de estas últimas con la nuestra, no solo por las humedades y demás precariedades del edificio, sino también por la preocupante falta de salones que causa el tener que correr de la Facultad al Aulario, o al Salesiano o a Casa Lago para poder cumplir con las materias que cursamos. Basta con ver cientos de estudiantes trabajadores, y estudiantes que necesitan trabajar, que se quedan sin cursar por falta de horarios.

Nuestra casa de estudios ha sido un recinto de formación de pensadores y agentes sociales críticos que cultivando y aportando desde las disciplinas humanísticas han dado una voz contra las injusticias, contra las dictaduras y en pos de los derechos humanos. Es por todo esto que denunciamos en estos tiempos de embestidas neoliberales y de resistencia al fascismo, y sus pichones por nuestros lares (como los que arrancaron las caras de nuestros mártires estudiantiles pegadas en las paredes de nuestra Facultad). Para enfrentar al fascismo, decimos más Humanidades.

POR LA CREACIÓN DE TURNOS PARA PODER ELEGIR HORARIOS

Desde nuestra Agrupación defendemos la democratización real del acceso a la enseñanza. Por eso luchamos para que se dupliquen asignaturas en distintos horarios.

La concreción de un Turno Nocturno es progresivo porque permite cursar a quienes trabajamos, pero también porque la implementación de dos cursos sobre una misma materia dictados por distintos docentes, con diferentes enfoques académicos y pedagógicos, favorece el debate, y por tanto, el avance de nuestras disciplinas humanísticas.

Gracias a las diferentes formas de movilización y lucha del Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación y la delegación de compañeras de la 21 de junio en el Consejo de Facultad y la Comisión de Duplicaciones, hemos pasado de 11 duplicaciones por año (situación previa al conflicto) a 32 en 2018, avanzando en la reivindicación por más horarios para poder cursar, que apuntaba a las materias masivas e introductorias. Las duplicaciones se han implementado de dos formas diferentes: semestrales o anuales, correspondiendo las primeras a aquellos cursos duplicados en dos horarios en un mismo semestre, y las segundas, a aquellos cursos repetidos en distintos horarios entre los dos semestres del año. De esta manera también, ha aumentado el número de asignaturas en la noche, ocupando todos los salones disponibles y alquilando lugares externos.

Te necesitamos para defender el financiamiento de la Facultad de Humanidades, que en la elaboración del presupuesto universitario estén contempladas las necesidades que como estudiantes de esta Casa de Estudios tenemos, y la falta de horarios es una de las principales. Por eso, es imprescindible que la mayor cantidad de estudiantes discutamos, aportemos y nos movilicemos para defender la pertinencia académica de las Humanidades en la UdelaR.