El receso no es para tomarse vacaciones de los estudiantes. ¿Para eso vinieron?

Para el Consejero Estudiantil que entregó los “Asistentes Académicos”, no valió nada pasar de 11 duplicaciones de cursos a más de 30: su balance tiende a cero.

La tarde del miércoles 5 de diciembre del año pasado sorprendió a las Consejeras Estudiantiles de nuestra Agrupación cuando, dos horas antes del comienzo del Consejo de Facultad, la nueva Decana (en su primera sesión ordinaria como tal) ingresaba el punto de designación de sus “Asistentes Académicos”, como un agregado de último momento al Orden del Día que había sido publicado el lunes de tarde.

Dado que el Centro de Estudiantes no recibió ninguna consulta ni aviso al respecto por parte de la Decana, nuestras Consejeras pidieron la postergación para poder consultar a su Orden, pero para mayor sorpresa, sólo un representante del Orden de Egresados (Colegio de Licenciados) acompañó la postergación. Inmediatamente después, con el voto necesario del Consejero Estudiantil de la Agrupación Deliberarce, el Consejo designó a seis Asistentes Académicos.

No nos parece irrelevante señalar que los miembros del Consejo votaron a seis personas a las que se les pagará como docentes de grado 5, quienes no pasaron por ningún concurso por ser cargos de confianza, cuyos nombres no fueron publicados previamente para el conocimiento de todo el demos universitario, cuyos currículums los consejeros/as afirmaron no haber tenido tiempo de leer, y argumentando que igual los votaban porque “confiaban en la Decana”.

Lo expuesto, además de ser impresentable, demuestra la ausencia de transparencia institucional con la que comenzó el Decanato de Ana Frega, ya que como no fue publicado, nadie, ningún integrante de la Facultad (excepto las doce personas que integran el Consejo) se enteró de tal designación hasta que ya estuvo aprobada.

Pero este hecho, que administrativamente es bochornoso, políticamente significó comenzar su Decanato avasallando al Orden Estudiantil: su primer paso fue la neutralización de una herramienta que hemos usado los estudiantes para defender nuestros derechos.

El Artículo 1 inciso 2 de la “Ordenanza para la Provisión de Asistentes Académicos” ha sido un instrumento con el que el Centro de Estudiantes ha logrado pelear por mejores condiciones de estudio. En este inciso se establece que es necesario al menos un voto de cada Orden para la designación de estos cargos políticos, con el fin de que la oposición o minoría de una Facultad tenga la posibilidad de negociar algunas reivindicaciones.

En 2014, nuestra Agrupación utilizó este derecho al momento de la votación de Asistentes Académicos para presionar y negociar una Plataforma Reivindicativa del Centro de Estudiantes. Como querían votar esos Asistentes sin discutir la política académica de la Facultad, quisieron comprarnos ofreciéndonos cargos; cuando no pudieron, pasaron a amedrentarnos, con una campaña en contra realizada por el Orden Docente al interior de las clases. En la Asamblea General de abril de 2015, los estudiantes nos declaramos en conflicto y se decide apoyar la postura de no votación de asistentes académicos.

Gracias a esto, además de lograr la vuelta al diálogo en el cogobierno de la Facultad (que reconozcan nuestra voz), hemos avanzado de a poco en algunas de nuestras reivindicaciones: el Consejo de Facultad definió como prioridad presupuestal el gasto para duplicar cursos, y de esa manera pasamos en tres años de 11 a más de 30 duplicaciones por año, para que cientos de compañeros que trabajan puedan cursar; asimismo, detuvimos el intento del Orden Docente de que los cursos ganados y no aprobados caduquen cada 2 años, logramos la Certificación de Estudios en Docencia, y el comienzo de la evaluación y revisión de los nuevos Planes de Estudio.

El 5 de diciembre de 2018 podría haber comenzado un período con una nueva Decana que hubiera necesitado al Orden Estudiantil para trabajar, y consecuentemente, discutir la política académica. Lamentablemente Deliberarce abortó un diálogo que podría haber sido provechoso para los estudiantes: entregaron una herramienta a cambio de nada.

La rapidez con la que resolvieron este tema evidenció la planificación entre Deliberarce y el Decanato para quitarle al Centro de Estudiantes parte de su capacidad de negociación. Su representante en el Consejo ni siquiera aceptó la postergación del punto: en su argumentación asumió individualmente la caducidad de una medida gremial tomada colectivamente; con mucha ligereza decidió que su opinión (o su pellejo) valía más que permitirle al gremio estudiantil la posibilidad de considerar qué hacer frente a un nuevo Decanato.

La resistencia estudiantil de los últimos años no le significó nada, la triplicación de las duplicaciones de cursos tampoco: su balance es cero.

Desde Deliberarce se llenan la boca denunciando que faltan instancias participativas en el Centro de Estudiantes, y al mismo tiempo, hacen estas piruetas políticas pasando por arriba de una resolución de Asamblea General, para votarle cargos de confianza a la nueva Decana que su agrupación impulsó pero que no fue la que los estudiantes decidieron apoyar.

¿Qué papel van a cumplir entonces las compañeras y compañeros de Deliberarce? ¿Serán realmente expresión de “estudiantes independientes” que deciden sus asuntos en plenarios, o simplemente la cadena de transmisión de las orgánicas que apoyaron a Frega?

Mayor tristeza nos produjo la declaración de esta agrupación, en la que se escuda de haber votado a pesar de lo resuelto en Asambleas Generales, con un título que celebra que haya cargos de confianza. Más aún, cuando repiten el mismo discurso que utilizaban los representantes del Orden Docente en el anterior Decanato para intentar amedrentar al Orden Estudiantil: que sin Asistentes Académicos no puede haber becas, ni intercambio estudiantil, ni coordinación de salones, ni básicamente funcionar la Facultad. Ha quedado demostrado que la Facultad no se paralizó sin asistentes académicos. En todo caso, las carencias de personal administrativo deben ser cubiertas con funcionarios que accedan por concurso, no llenando los cargos designados con nombre y apellido.

Esta “votación flash”, que llevaron a cabo argumentando una obligación del Consejo de votarlo inmediatamente, no pasará inadvertida.

Postular que los estudiantes tenemos la obligación de votar los Asistentes Académicos del Rectorado y de todos los Decanatos por el hecho de que esas autoridades ganaron una elección, es resumir la política universitaria al acto eleccionario.

El cogobierno no se termina con la finalización de las elecciones; si fuera así, la Universidad tendría gerentes elegidos cada cuatro años, y no órganos cogobernados que discuten políticamente las posiciones de órganos y gremios.

Ante estas señales políticas nefastas, nosotros nos comprometemos a mantener la Unidad Gremial frente a los desafíos que se proyectan tanto en nuestra Facultad como en la Universidad. Defendiendo los principios universitarios, seremos los primeros en reconocer la voluntad de diálogo si deciden cambiar la pisada; pero también seremos los primeros en defender hasta las últimas consecuencias las reivindicaciones de los estudiantes si desde la vereda de enfrente deciden ir por el camino de la confrontación.