NUESTRO PROGRAMA hacia las Elecciones de FEUU de 2019

Agrupación de Estudiantes 21 de junio CEHCE ASCEEP FEUU

¿Qué se vota? En estas elecciones gremiales elegimos a los representantes de los estudiantes de Humanidades al Consejo Federal de la FEUU.

¿Quién vota? Votan todos los estudiantes activos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, incluyendo a la generación 2019.

¿Cómo se vota? Se vota con documento para la comprobación de la identidad, sea éste público o privado, de 9:00 a 12:30hs y de 17:00 a 22:15 hs.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Defensa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

En nuestro país, el “consenso hegemónico en educación” se fundamenta en los aspectos ideológicos más regresivos y utilitarios del neoliberalismo, uno de ellos es el llamado discurso productivista sobre la educación: educación al servicio de la producción.

Para esta concepción educativa: pensamiento crítico, vigilancia epistemológica, reflexión filosófica, conciencia histórica, análisis crítico de las instituciones y corrientes pedagógicas, análisis de los fenómenos culturales, análisis del discurso o creación literaria, son “lujos intelectuales”, o en todo caso, temas de posgrados, en los que una “Universidad Productiva” no debería invertir como actualmente lo hace.

Preguntan con falsa ingenuidad: ¿Para qué sirven las Humanidades? Los señores necesitan sirvientes y los mecenas, intelectuales obsecuentes.

Para estos señores la Facultad de Humanidades no sólo no es “productiva”, sino que además implica la dilapidación de recursos en la generación de un clima cultural que no hace otra cosa que “poner palos en la rueda del progreso” y promover ideas perniciosas para los objetivos de la “Segunda Reforma Universitaria” que hasta 2014 venía en ascenso, y cuyas secuelas tenemos hasta el día de hoy: rebaja de los contenidos de los cursos de grado para cobrarlos en los posgrados; estructurar funcionalmente los cursos de grado a las necesidades de su modelo “productivo”; liquidar la Autonomía Universitaria para enmarcarla en el Sistema Nacional de Educación como política de consenso interpartidario.

En varias licenciaturas la “Producción de Egresados” no guarda razonable relación con el número de alumnos y además quienes egresan no desempeñan “el rol social” que los señores requieren, tanto así que los tienen que importar.

Es por eso que en el Proyecto de nueva Ley Orgánica de la Universidad, que había redactado el ex rector Arocena, se eliminaba la presencia de Nuestra Facultad en el Consejo Directivo Central. En la dirección universitaria que quieren los neoliberales no hay lugar para el pensamiento crítico y las Humanidades; allí sólo puede haber un pensamiento único y “fin de la historia”.

Tienen una concepción aristocrática de la Universidad y consideran una dilapidación de recursos que los trabajadores (aunque éstos sean muchos menos de los que nosotros quisiéramos) puedan estudiar en las licenciaturas y tecnicaturas que integran la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, porque en su concepción el Estado sólo debería invertir recursos en Enseñanza Universitaria hacia quienes disponen del tiempo necesario para “recorrer” las “carreras universitarias” en los plazos establecidos por los planes de estudio.

Según concluyeron los obsecuentes funcionarios del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Espacio Europeo de Educación Superior, etc., este tipo de instituciones -como la nuestra- son económicamente deficitarias y políticamente inconvenientes. Lamentablemente en nuestra Universidad y en nuestra Facultad no faltan aspirantes a obsecuentes profesionales que se han trazado un claro objetivo: Liquidar la Facultad de Humanidades.

Nuestra convocatoria a la militancia no es ingenua ni idealista, conocemos y luchamos a diario contra los problemas que aquí también exponemos; nadie nos prometió ningún carguito para estar donde estamos. Nuestra convicción se basa en los Principios expresados en el Manifiesto de Córdoba y en las propuestas de NUESTRO PROGRAMA.

El derecho de los trabajadores a estudiar Humanidades; la Autonomía, el Cogobierno y la Gratuidad de la enseñanza universitaria, consagradas en la Ley Orgánica de 1958, conquistada con la lucha unitaria de obreros y estudiantes; esta Facultad, fundada por Carlos Vaz Ferreira, transformada por Blanca Paris y Mario Otero, y defendida por los mártires caídos en la lucha contra la dictadura fascista; todo esto vale mucho más que cualquier promesa individual.

Desde la convicción en estos principios y la fuerza de la unidad de quienes estamos dispuestos a luchar por ellos, te invitamos a participar de nuestra Agrupación y del Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación, única perspectiva de triunfo en la defensa de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Autonomía y Cogobierno

Los principios democráticos que sustentan nuestra propuesta, postulan una posición contraria a cualquier intento de cercenar la Autonomía Universitaria. Por eso defendemos el cogobierno universitario, donde estudiantes, egresados y docentes perfilan las políticas de nuestra Facultad y de la Universidad de la República, en aras de potenciar las posibilidades de creación del conocimiento en beneficio de nuestro pueblo.

Consideramos de plena vigencia los principios universitarios comprendidos en la Ley Orgánica de 1958. Estudiantes de todo el continente luchan sin tregua por alcanzar conquistas que en nuestra Universidad son realidad vigente.

Por esto, la Agrupación de Estudiantes 21 de junio participa en la Convención y en el Consejo Federal de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), promoviendo la unidad de los sectores antiimperialistas, consecuentes en la defensa de la Ley Orgánica y sus principios. El rol de la 21 de junio fue protagónico en la elaboración del nuevo estatuto de la FEUU, así como en la derrota del rectorado de Arocena en su nefasto intento de entregarle la Ley Orgánica a un Parlamento que había manifestado un consenso monolítico contra la Autonomía y el Cogobierno de la Universidad.

Gratuidad en todos los niveles de la enseñanza

Defendemos incondicionalmente la gratuidad de la educación pública nacional. Por esto, nos oponemos a la implementación del cobro de matrícula en los posgrados, pues esta medida intenta avanzar hacia el cobro de toda la enseñanza universitaria.

La propuesta del cobro de matrícula se basa en una concepción neoliberal de la Universidad que es -entre otros aspectos- individualista, ya que en la misma se ve como único beneficiado al estudiante. En realidad, la Universidad tiene un profundo contenido social, en tanto transmite el conocimiento mediante las funciones de enseñanza y extensión a toda la sociedad, impulsando la investigación científica al servicio nacional y los convenios con los sectores productivos nacionales.

Por eso, estamos convencidos de la necesidad de un mayor presupuesto para la Educación Pública, organizando a nuestro Centro de Estudiantes cada año para defender el pedido que ha hecho el movimiento popular de un 6% del PBI para ANEP-UdelaR: para garantizar la gratuidad de toda la enseñanza, por más becas estudiantiles, por salario digno para docentes y funcionarios, y por mejores condiciones de estudio.

Libertad de tendencias

Desde la fundación de la 21 de junio, hace 17 años, hemos trabajado con seriedad por construir un Centro de Estudiantes unido y organizado en base a propuestas y un marco de discusión racional donde todos los estudiantes tengamos posibilidades de participar con libertad de tendencias dentro de principios claramente establecidos.

Las agrupaciones estudiantiles existieron en toda la Universidad de la República tanto antes, como después de la dictadura fascista; las tendencias existían tal como existen hoy, y se expresaban públicamente, sin esconderse de los estudiantes en un plenario de poquitos. El reflujo de la movilización que ocurrió durante la década de 1990, que puso a la FEUU al filo de desaparecer, dejó a muchas facultades debilitadas y a muchos Centros de Estudiantes, con algunas excepciones, casi desiertos, por lo que éstos funcionaron (y muchos siguen así) con formas de organización más simples, para «los que estaban».

En esa situación siguen varios Centros de Estudiantes; sin embargo, la aprobación del nuevo Estatuto de la FEUU en 2012, promovido entre otros por nuestra agrupación, ha permitido que muchas corrientes que no podían expresarse abiertamente puedan hacerlo, surgiendo en diversas facultades grupos que presentan ante los propios estudiantes las propuestas que llevarán adelante, saliendo del marasmo de los gremios-grupos de amigos.

Lealtad gremial

Siempre hemos respetado los mandatos emanados de las instancias orgánicas del Centro de Estudiantes, se trate de la Asamblea General, la Mesa Coordinadora, la Comisión Fiscal o las Asambleas de Licenciaturas y Tecnicaturas, de acuerdo a lo establecido en el Estatuto del CEHCE. Lamentablemente no todas las corrientes que han integrado el gremio a lo largo de su historia pueden afirmar lo mismo.

El proceso de desmantelamiento al que han conducido a nuestra Facultad comenzó con el decanato de José Seoane, quien accedió a la conducción de la Facultad en 2006, a través de una VIOLACIÓN DEL MANDATO GREMIAL de una Asamblea General de Estudiantes de Humanidades, por parte de la agrupación Espacio Estudiantil.

Su decanato demostró una clara hostilidad hacia la mayoría de los estudiantes -a quienes consideró “sobrantes” para “su proyecto” de Facultad-, y trató de utilizar su poder para influenciar en el Orden Estudiantil a través de su brazo político Espacio Estudiantil (2004-2009), ex  Unidad y Participación Estudiantil UPE (2000-2004), ex Construyendo (1998-2000), ex Lista “única” (1994-1997).

Después de la vergüenza de haber violado un mandato de Asamblea General, “Espacio Estudiantil” cambió de nombre y pasó a llamarse “Humanizarte” (2009-2013), lista que nuevamente se escondió luego de que el Consejo de Facultad le votara $55.000 para hacer un campamento en contra del Centro de Estudiantes, un fiasco al que fueron 17 personas.  ¿Habrán comido caviar o con ese dinero se financiaban sus campañas?

Eventualmente Humanizarte desapareció y en 2013 volvió autodenominándose “Por un CEHCE de los estudiantes” ya en el Decanato de Álvaro Rico. Con este nombre intentaron desconocer la Mesa Coordinadora del CEHCE en 2015, y acompañados de la agitación de algunos docentes por las clases, pretendieron forzar al Centro de Estudiantes a votarle Asistentes Académicos al Decanato, a cambio de alguno de esos cargos de confianza (que se designan “a dedo” y se pagan con horas de Grado 5).

Esta propuesta fue ampliamente derrotada por una masiva Asamblea General en abril de ese año, la cual declaró oficialmente a la votación de Asistentes Académicos una herramienta de negociación del CEHCE para cumplir las medidas que como estudiantes reivindicamos: duplicación horaria de los cursos masivos, introductorios y de asistencia obligatoria, veedores estudiantiles en los concursos, la no caducidad de los cursos ganados, exigir a los docentes que presenten los criterios de evaluación en las distintas instancias (parciales, entregas de trabajos, informes y monografías), entre otros.

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta herramienta de negociación? La “Ordenanza para la Provisión de Asistentes Académicos” ha sido un instrumento con el que el Centro de Estudiantes ha logrado pelear por mejores condiciones de estudio. En esta ordenanza se establece que es necesario al menos un voto de cada Orden para la designación de estos cargos políticos, con el fin de que la oposición o minoría de una Facultad tenga la posibilidad de negociar algunas reivindicaciones. Es por esto que la Asamblea General resolvió «No votar los asistentes académicos hasta la implementación de estas medidas» (resolución de 2015).

Sin dudas, no hay lugar a dobles interpretaciones: votar estos cargos de confianza sin una nueva Asamblea General que lo avale constituye claramente una violación del mandato gremial.

Luego de haber perdido esa asamblea, y habiendo ganado dos secretarías del CEHCE mediante elecciones gremiales (pero no la mayoría necesaria para dirigir al gremio), “Por un CEHCE de los estudiantes” abandonó sus responsabilidades intentando vaciar al Centro de Estudiantes. Se ausentaron por un  tiempo, hasta la siguiente elección de Decanato: en 2018 volvieron con el nombre “Deliberarce”.

Cada una de estas listas, siempre integradas por las mismas corrientes político partidarias y apoyadas por los últimos Decanatos, se ha escabullido después de pasar por encima de los estudiantes. Luego, han vuelto con otro nombre.

En 2018 impulsaron como precandidata, a la interna del Orden Estudiantil, a la docente Ana Frega (la candidata apoyada por la conducción del Orden Docente); perdieron estrepitosamente en un plebiscito estudiantil que decidió apoyar a la Profesora Alma Bolón como candidata de los estudiantes. Al día de la elección de Decana no fue necesario que violaran el mandato, dado que Ana Frega tenía las mayorías necesarias (sin el Orden Estudiantil) para ganar la votación. Pero esa prolijidad gremial terminó en el receso, cuando no había clases y los estudiantes ya no estaban en Facultad; de apuro y escondiéndose, le votaron los Asistentes Académicos al Decanato sin consultar al Orden Estudiantil, sumando otra violación de mandato gremial a la larga y  lamentable historia de su corriente política.

Desde la 21 de junio denunciamos públicamente este atropello al gremio, y lo haremos también en la Asamblea General del 9 de abril, cuando se trate el punto.

Nuestra Agrupación representa un gran esfuerzo en los ámbitos gremiales. Hemos impulsado un trabajo basado en los principios históricos de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU.), manteniendo un vínculo coherente con dichos principios en nuestro trabajo cotidiano, y de esa manera entendemos que hemos actuado con la responsabilidad que exige la representación de los estudiantes. Hemos mantenido el compromiso con nuestras ideas basado en nuestra militancia, por ello estamos en condiciones de presentar el siguiente programa:

Qué hemos hecho y qué proponemos hacia la FEUU

El Presupuesto de la Facultad de Humanidades en debate

La Agrupación de Estudiantes 21 de junio ha denunciado, en todos los espacios de participación estudiantil en los que tenemos representación, el ahogo presupuestal que sufre la Facultad de Humanidades.

Consideramos que la postergación de las disciplinas humanísticas a la interna de la UDELAR  se manifiesta en nuestra Casa de Estudios de diversas formas: en las precarias condiciones edilicias en las que estudiantes y docentes deben estudiar y trabajar, en la falta de horarios para poder cursar, y en el acceso a materiales de estudio, entre otras.

Las precariedades en el edificio no solo tienen que ver con humedades, falta de ventilación (o escuchamos al docente y nos morimos de calor, o abrimos las ventanas y no se escucha nada), falta de entradas accesibles para personas con discapacidad, falta de espacios comunes donde poder estudiar tranquilamente o hacer trabajos en equipo, falta de bicicleteros, etc; también implica la falta de salones, que obliga a la Facultad a alquilar aulas a otras facultades e incluso a privados. A su vez, el alquiler de salones obliga al estudiante a ir corriendo de Facultad al Aulario, o al Instituto Salesiano o a Casa Lago, a veces perdiendo tiempo de clase si una asignatura comienza enseguida después de otra, o gastando más en boletos de lo que se tenía previsto.

Las Consejeras de la 21 de junio han insistido en el reacondicionamiento del piso que está por encima de los salones Rama, Ibáñez y el S.A.D.I.L., un enorme espacio que se podría aprovechar para crear varios salones que sirvan para poder duplicar más cursos. Hemos logrado que el Consejo de Facultad apruebe un plan de obras a esos efectos; ahora resta pelear por los fondos necesarios para su realización en el Consejo Directivo Central de la UDELAR (CDC).

Por otra parte, consideramos que es urgente un fortalecimiento de nuestra Biblioteca. Es frecuente que en la Biblioteca haya pocas copias de los libros que deben ser consultados por decenas de estudiantes de cada curso; asimismo, en los casos de bibliografía extranjera, la misma no siempre está traducida. Creemos que la Facultad debe fortalecer la biblioteca como espacio de acceso al conocimiento, a la bibliografía que es exigida en los cursos y al rico repositorio de fuentes que conserva.

Por otra parte, nuestra Biblioteca sufre inundaciones en cada temporal, poniendo en riesgo el acervo bibliográfico, afectando las condiciones en las que tienen que trabajar las funcionarias y dificultando el acceso a material de estudio para estudiantes y docentes.

Por eso sostenemos que la Facultad debe hacer un pedido presupuestal para mejorarla, y también dotarla de instrumentos financieros (ejemplo, tarjeta internacional) que faciliten la importación de libros que no hay en el medio local.

No obstante, las reformas que este viejo edificio de la Universidad necesita, no pueden quitar del centro del debate que éste le ha quedado chico a nuestra facultad: Humanidades necesita una nueva sede, acorde a sus características. En este sentido, nos comprometemos a pelear para que el Consejo Federal de la FEUU apoye un proyecto arquitectónico que contemple las exigencias de los estudiantes.

En otro orden de cosas, creemos que es necesaria la rediscusión de la instalación de cámaras en nuestra Facultad. El atentado perpetrado en 2016 al Laboratorio del GIAF, equipo de antropólogos forenses que investigan a los desaparecidos y asesinados por la dictadura, puso en evidencia la ausencia de cámaras en espacios donde se ubicaban materiales muy sensibles. Es en esos lugares donde deben apuntar las cámaras y NO hacia los pasillos donde solo vigilan estudiantes. NOS OPONEMOS A ESTA DESTINACIÓN DE RECURSOS. En todo caso, la facultad debería solicitar más funcionarios para el cuidado de las instalaciones de la misma.

Ahora bien, la postergación presupuestal también se manifiesta en la estructura de cargos docentes y en la disponibilidad financiera de la facultad para duplicar cursos.

Nos oponemos a una reestructura que redistribuya los cargos docentes sin aumento de presupuesto para la Facultad y sin tener en cuenta el trabajo acumulado de investigación y enseñanza de las distintas disciplinas. Una política seria de distribución de recursos docentes en nuestra Facultad no puede realizarse debilitando algunas licenciaturas para fortalecer otras.

Nuestra Facultad necesita un Plan Quinquenal de crecimiento de la Estructura Docente de la Facultad, que trascienda los cuatro años del período del Consejo, creando todos los cargos necesarios para el desarrollo de las Licenciaturas y Tecnicaturas más débiles IGUALÁNDOLAS CON LAS MEJORES ESTRUCTURAS. Hay que dejar de proceder como si tuviéramos “complejo de inferioridad” en los ámbitos universitarios mientras la mayoría de las Facultades presionan con gasto superior al presupuesto asignado centralmente, para disputar los rubros a la interna de la Universidad.

Una planificación seria y de mediano plazo permitirá disputar la porción del gasto del presupuesto de la Universidad, que corresponde, a favor de Humanidades.

Es necesario el fortalecimiento académico de nuestra Facultad, poniendo en el lugar que corresponde el acumulado histórico, la masa crítica y la producción de investigación pertinente a nuestras disciplinas, de cara a una oferta de enseñanza que exprese la diversidad de pensamiento en cátedras paralelas, duplicación de cursos, y en definitiva, adecuando a las necesidades de las demandas estudiantiles, la estructura y la cantidad de docentes que nuestra Facultad necesita.

La situación en nuestra Casa de Estudios exige que la conducción de la Facultad se pare firme a defenderla, y no utilice su lugar como trampolín político para intentar escalar a la Presidencia del Codicen o al Rectorado de la Universidad, porque los consensos políticos que esas aventuras requirieron le costaron muy caro a Humanidades: mientras la situación presupuestal de casi todas las Facultades mejoró sensiblemente de 2005 a 2014, en Humanidades hubo un estancamiento que sufrimos todos los estudiantes por falta de salones, docentes y turnos, que dificulta enormemente las posibilidades de egresar y que también sufren los docentes de grados más bajos por falta de oportunidades de ascensos. La Facultad de Humanidades requiere que su Decanato, además de luchar por el 6% para ANEP- UDELAR, se encargue también de disputar el presupuesto a la interna de la Universidad, porque esa es la tarea que le corresponde a quien la representa en el Consejo Directivo Central de la Universidad. Esperamos que la Decana Ana Frega esté a la altura de las circunstancias.

Nuestro compromiso está avalado por los hechos. Hemos presentado en la Comisión de Cogobierno del CEHCE un proyecto de encuesta para saber las exigencias de los estudiantes de Humanidades sobre la nueva sede de la Facultad, y así llevar la opinión estudiantil a la Comisión Pro Nueva Sede que trabajará en el proyecto arquitectónico, y estimará los fondos a solicitar para su construcción.

Asimismo, ya hemos puesto en el Orden del día del Consejo Federal de la FEUU la prioridad de las Humanidades y las Artes para el pedido presupuestal que se discutirá este año. El Consejo Federal estará discutiendo este tema en las próximas sesiones y ha creado una comisión para generar insumos que aporten al debate.

Te pedimos tu apoyo en estas elecciones para poder seguir trabajando en esta dirección. Este 4 de abril elegí trabajo gremial, apoyá la defensa de la Facultad de Humanidades.

Acerca del envío de la Ley Orgánica al Parlamento

Tanto el Rector de la Universidad Rodrigo Arim, como el sindicato docente ADUR (en su plataforma aprobada en 2018), han manifestado un gran interés en el envío de la Ley Orgánica al Parlamento, con el argumento de que, con una revisión de la ley, puede aprobarse que los servicios que fueron creados posteriormente a 1958 se integren con voto al Consejo Directivo Central.

Lo cierto es que esta propuesta no es nada nueva, ya que el antecesor político de Arim, el ex Rector Rodrigo Arocena, procuró concretar este envío en el año 2010. Solicitando el consenso político de los Órdenes para este envío, Arocena no recibió el apoyo de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, ya que ésta última no pudo zanjar la discusión en la Convención de la FEUU. Debemos decir, con orgullo, que nuestra agrupación tuvo gran responsabilidad en su fracaso.

Ahora bien, ¿por qué nos oponemos rotundamente a la entrega de la Ley Orgánica? Consideramos que la disputa real es la de: “Actualización” de la Ley versus la defensa de sus principios.

Antes que nada, consideramos que las razones por las que dicen querer enviarla no son contundentes, y no porque el propósito no sea justo, sino porque la propia Universidad ya ha evaluado resolver internamente la integración del CDC, sin la necesidad de la aprobación del Parlamento.

No obstante, y a ese respecto, entendemos que, antes que pensar en un Consejo Directivo Central lleno de Decanos (representando a las facultades), sería más político que dicho órgano de conducción esté integrado por los órdenes en paridad y el rector; de lo contrario, el incremento del número de Decanos favorece el peso del Orden Docente.

En este sentido, compartimos y sostenemos la reivindicación histórica de la FEUU a favor del cogobierno paritario (igualdad numérica de los órdenes en la participación en todos los ámbitos de cogobierno) con la integración de los trabajadores no docentes. Pero lamentablemente, las aprobaciones de la Ley de Educación en 2008, ignorando el Debate Educativo Nacional y el posterior Congreso “Maestro Julio Castro” y más recientemente la de la UTEC, así como el proyecto de Ley de la UNED que naufragó, han demostrado claramente que no existen condiciones políticas para que la Universidad envíe su Ley Orgánica al Poder Legislativo.

El avance de la representación parlamentaria de los partidos de derecha tradicional oligárquica y la categorización de “Política de Estado” a la Educación Pública, la búsqueda de “consensos” en TODO el Sistema Político por parte de los sectores denominados “moderados” del gobierno configuran un panorama político muy desfavorable para que el cambio de la Ley Orgánica pueda realizarse contemplando las demandas progresivas de la FEUU.

Con este panorama la aventura electoralista del rector Rodrigo Arim, utilizando el cambio de la Ley Orgánica como plataforma electoral, puede convertirse en una aventura nefasta en la que el Parlamento termine recortando la Autonomía y las potestades del Cogobierno en la Universidad.

Solo un avance cualitativo en la organización y las fuerzas del Movimiento Popular puede revertir la correlación de fuerzas, de manera tal que abra la posibilidad de avanzar junto a la Clase Obrera Organizada hacia un proceso de Profundización Democrática Nacional, que incluya reivindicaciones universitarias como la paridad en la representación de los Órdenes y la inclusión de todos los trabajadores de la Universidad de la República en sus organismos de Cogobierno. Pero claramente la coyuntura política nacional no nos ofrece ese escenario.

La voz de la Agrupación de Estudiantes 21 de junio en el Consejo Federal y los espacios de la FEUU han sido consecuentes con esta Defensa de la Autonomía y el Cogobierno Universitarios: te pedimos tu apoyo para seguir levantando estas banderas fundamentales.

Contra el Plan Bolonia en Uruguay

Nuestro tiempo nos enfrenta a un proceso de transformación de la Universidad para su adaptación a las demandas del mercado. El Proceso de Bolonia, que ha ido reformando los sistemas universitarios europeos al servicio de la banca y el conglomerado empresarial, también empuja en el Uruguay y en la región.

Este proceso de mercantilización de la educación ha dado un gran paso con la llamada “Segunda Reforma Universitaria” (para nosotros, contrarreforma universitaria), que “más que de inspiración Cordobesa fue a la Bolognesa”[1]. Impulsada por el ex rector Rafael Guarga y continuada y profundizada por el ex rector Rodrigo Arocena (2006-2014), se basó en los preceptos fundamentales del proyecto educativo neoliberal, fue continuidad de la reforma de Rama de 1996, y no es otra cosa que LA IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN BOLONIA EN URUGUAY.

La iniciativa de modificación de los Planes de Estudio, lejos de deberse a una preocupación por actualizar la enseñanza al acumulado de investigación disciplinar, se debió a las propuestas de adecuar la misma a los intereses de los organismos multilaterales de crédito de la década de los 90 ́ y del neoliberalismo, a saber: “flexibilización” curricular, “movilidad horizontal”, creditización y limitacionismo en el acceso al conocimiento, rebaja de la calidad de las carreras de grado a través de la reducción de contenidos generando la necesidad del cursado de posgrados pagos, y acentuando así la meritocracia.

En los lugares del mundo donde el proceso está más avanzado se pueden ver los resultados: cobro o incremento del costo de las matrículas universitarias, tanto de grado, posgrado o maestrías; desprestigio de las licenciaturas humanísticas y artísticas; descalificación de los títulos; acreditación de las carreras; prácticas profesionales obligatorias en empresas privadas como forma de llegar a la cantidad de créditos exigidos; desfinanciación de la Universidad Pública.

Durante el debate que se desarrolló en la Universidad para elegir un nuevo rectorado el año pasado, denunciamos el mecenazgo que realizó el Banco Santander, uno de las entidades financieras más influyentes en el mundo universitario hispanohablante, a uno de los candidatos. Quien mejor representaba los intereses de la banca extranjera, Rodrigo Arim, recibió durante el período que fue decano de la Facultad de Economía más de 55 millones de pesos en “donaciones”. En su programa estaba patente profundizar los aspectos más controversiales de la anteriormente mencionada “Segunda Reforma Universitaria”, como la reforma de la Ley Orgánica de la Universidad.

Observamos con preocupación el resultado de la elección de Rector, entendiendo que el nuevo rectorado es la continuación política del legado de Arocena, y colaborará en el fortalecimiento de estas ideas y prácticas que rechazamos fervientemente.

Factor de unidad de la izquierda antiimperialista

En América Latina se está produciendo un final del ciclo progresista y un ascenso derechista, protagonizado por la presidencia de Macri en Argentina y Bolsonaro en Brasil, los intentos de ahogar en sangre el Proceso Bolivariano en Venezuela, sumado a los antecedentes de los Golpes de Estado primero en Honduras, luego en Paraguay, y más tarde en Brasil.

La reforma laboral que implantó el ex presidente golpista Temer, un retroceso de cien años en los derechos de los trabajadores, da cuenta de que han venido a trasladar el costo de la crisis al pueblo. El ascenso del dirigente fascista Bolsonaro a la presidencia de Brasil pretende garantizar la impunidad que requieren quienes piensan reprimir a las Marielle Franco, a dirigentes de los movimientos de la diversidad sexual, indígena, obrero, estudiantil y campesino.

La FEUU no puede pensar que Uruguay es una isla. Desde el Movimiento Popular debemos enfrentar y resistir consecuentemente este proceso reaccionario.

En la conducción actual de la FEUU, una de las corrientes mayoritarias llamada “La lista de los centros” (que en Humanidades está representada por la agrupación Deliberarce) está estrechamente vinculada al liberalismo progresista, la socialdemocracia y las distintas variantes del revisionismo, que ya no pueden ni quieren contener este ascenso. Ejemplo de ello es, en el marco del reciente asedio imperialista a Venezuela (con bloqueo económico, militar y diplomático), la propuesta de “moción secreta” (no pública) que presentaron para que la FEUU sea neutral en las manifestaciones, sin hacer distinciones entre Maduro y Guaidó.

En este contexto, para nosotros la equidistancia y la neutralidad no son una opción; como militantes sociales no nos da lo mismo el centro que la derecha. Creemos que la FEUU debe estar a la altura, sin complejos, para decir lo que tiene que decir, públicamente.

La Universidad debe tomar posición

El artículo 2 de la Ley Orgánica de la Universidad de la República establece que entre sus fines se encuentra: «contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública».  Por eso, nuestra Agrupación ha apoyado en la FEUU diversas iniciativas para que la UdelaR emita posición sobre temas que afectan a la población y a la generación de conocimiento en nuestro país.

Propusimos en el Consejo Federal de la FEUU solicitar al Consejo Directivo Central que la Universidad de la República tome posición contra la campaña Vivir Sin Miedo, tomando en cuenta los aportes que desde las diferentes disciplinas, sociales y legales, los investigadores de nuestra Universidad vienen haciendo al debate. Creemos que una posición sólida y fundada de la Casa de Estudios puede ayudar a esclarecer sobre un tema que nos afecta a todos y cuyo tratamiento por los medios hegemónicos de comunicación nos deja mucho que desear.

También hemos apoyado en el Consejo Federal las propuestas del estudio y posicionamiento por parte de la Universidad sobre diversos temas, como los derechos humanos, el “decreto mordaza” que intenta restringir las investigaciones y publicaciones sobre el agua y la pesca, así como, más recientemente, las amenazas de intervención armada extranjera en Venezuela.

Dentro del Consejo Federal, pero también en el Consejo Directivo Central de la UdelaR, nos hemos opuesto a las leyes de división de la Universidad (UTEC y UNED) para recortar la Autonomía y el Cogobierno en esas nuevas “universidades” y advertimos que estos experimentos terminarán por debilitar y rebajar el nivel de la enseñanza Pública frente a la oferta del mercado de universidades privadas, dispersando el acumulado de investigación científica vinculado a la enseñanza.

Línea 8: ¿Más becas para estudiar o becas por militar?

Nuestra agrupación ha protagonizado el debate en el Consejo Federal de la FEUU respecto a su independencia financiera. Estamos convencidos de que sin independencia económica no hay independencia política: los gremios deben autofinanciarse.

Hoy en día la Federación depende casi exclusivamente para funcionar de fondos de la Universidad, que bajo un título llamado “Línea para el fomento del cogobierno” (Línea 8 del presupuesto), financia a los secretarios administrativos de la FEUU, su local, viajes a Congresos, toques, campamentos, etc. (Ver https://21dejunio.org/linea8)

Los fondos universitarios están organizados en varios programas: enseñanza, investigación, bienestar, mejora edilicia, etc. La llamada línea 8, mucho menos conocida entre los universitarios y, de hecho, difícil de encontrar en la amplia documentación en línea de la Universidad, se diferencia profundamente de lo que queremos defender cuando luchamos año a año por el Presupuesto Universitario.

Esta línea fue promovida por el ex rector Rodrigo Arocena para poder “hacer favores” a los gremios que pertenecen a la interna de la UdelaR (cada gasto requiere la firma de Rectorado).

Conocemos la historia de la aplicación de esta línea a la interna de los gremios estudiantiles, y cómo durante el rectorado de Arocena se utilizó para organizar talleres a favor de la Segunda Reforma Universitaria que aquél promovía. Han quedado en la historia de la Federación famosos “militantes línea 8”, cuyo papel es realmente para el olvido.

Por todo lo expuesto, afirmamos que éste no es un tema de gestión: es un problema POLÍTICO. Para que exista la independencia política gremial debemos tener independencia financiera.

Para poner una analogía más clara, imagine que un sindicato utilice fondos de la patronal para financiar un viaje de una delegación al exterior u organizar un encuentro de trabajadores: esto sería claramente impresentable.

Nuestra Federación no puede tener este tipo de financiamiento impresentable ante las masas estudiantiles. Debe tener recursos gremiales propios, de acuerdo a las tradiciones sindicales de nuestro país.

No podemos sumergirnos en una lucha por el 6% del presupuesto para ANEP – UdelaR y al mismo tiempo utilizar fondos de la misma para fines políticos y gremiales. Debemos ser coherentes en nuestro discurso y en nuestro accionar.

Desde la Agrupación de Estudiantes 21 de junio hemos sido críticos y hemos exigido la eliminación de esta línea en lo que refiere a la FEUU. Hemos propuesto transferir estos fondos a becas universitarias. Los fondos de línea 8 son parte del presupuesto universitario y en este sentido fueron legítimamente adquiridos, es por esto que creemos que sí deben ser utilizados para cubrir necesidades materiales estudiantiles y no para tapar agujeros gremiales.

Hacia una política integral de Becas

Promoveremos una política hacia la Universidad en materia de becas que contemple las necesidades de los estudiantes, con una fuerte solicitud presupuestal el próximo año con este fin. Pero para ello es imprescindible impulsar la conformación de un Sistema Único de Becas de carácter cogobernado, en el cual se puedan expresar y poner en práctica reivindicaciones estudiantiles, tales como la reformulación de los criterios para brindar y renovar las becas de apoyo económico.

Como Agrupación reivindicamos un servicio de comedores universitarios con edificios en condiciones y que garantice una alimentación digna para todos los becarios.

Es indignante el fraude que, al amparo de las tercerizaciones, hacen algunas cantinas privadas de facultades. Este fue el caso de la cantina de nuestra Facultad, a quien Bienestar Universitario le pagaba aproximadamente $150 por menú de becario (para que los estudiantes con beca alimenticia comieran en sus instalaciones), la comida que les ofrecían no se correspondía con los criterios nutricionales establecidos por el propio Bienestar (alimentación poco saludable, porción pequeña, etc).

A pesar de que el vínculo entre el servicio de cantina y Bienestar Universitario es establecido a nivel central de la UDELAR, nuestras Consejeras Estudiantiles presentaron este problema en el Consejo de Facultad y solicitaron una solución urgente, que logró reactivar la Comisión de Servicios Concesionados, con representación estudiantil de los becarios, para regularizar el servicio ofrecido por cantina, obteniendo una mejora en la calidad de la comida servida.

Por otro lado, ante el cierre de los Comedores en Semana de Turismo en 2018, los Becarios de Bienestar con apoyo de las Consejeras Estudiantiles de Facultad y nuestra compañera Ana Benítez, delegada de la FEUU a Bienestar, lograron que la cantina de Humanidades atienda a más de 100 estudiantes de lunes a miércoles, mientras que los días jueves y viernes se llevó a cabo una olla popular en la Casa de la Federación, con el apoyo de sindicatos y gremios.

A nivel central de la Universidad, defendemos y seguiremos impulsando la refacción y apertura de los dos Comedores de Bienestar para que ningún Becario se quede sin comer.

Por una FEUU que defienda los derechos estudiantiles y la Educación Pública

Creemos que la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay debe seguir avanzando en sus posicionamientos, y proponemos la siguiente plataforma:

  • Persistiremos en la lucha de la FEUU por el 6% del PBI para ANEP-UDELAR, y la exclusión de otros rubros y organismos que nada tienen que ver con las reivindicaciones presupuestales del Movimiento Popular y los gremios de la enseñanza.
  • La FEUU debe tomar para sí las necesidades del estudiantado en cuanto a acceso a la enseñanza. No sólo en Humanidades tenemos problemas de horarios de asignaturas; además en varias facultades los cupos son un problema mayúsculo que se vio agravado por la exigencia de cursar optativas y electivas de los nuevos planes de estudio.
  • En la Facultad de Humanidades hemos dado una gran lucha en Defensa de los Grado 1 reservados para estudiantes. Creemos que la futura conducción de la FEUU debe replicar estas medidas en toda la Universidad.
  • Reivindicamos las resoluciones del Congreso “Maestro Julio Castro”, por lo que rechazamos la Ley de Educación que no avanza ni en la Autonomía ni en el Cogobierno de la misma.
  • La FEUU debe crear una comisión que investigue los monopolios imperialistas que se insertan en la Universidad, como el Banco Santander o la influencia de Colgate en la Facultad de Odontología, las Fundaciones norteamericanas que promueven determinadas líneas de investigación en Facultad de Ciencias Sociales, por poner algunos ejemplos.
  • Defendemos el Hospital de Clínicas con carácter público y universitario, que atiende a la mitad de los afiliados al sistema público de salud. Por eso nos opusimos a su ingreso al régimen de Participación Público-Privado (PPP) en dicho Hospital, proyecto que finalmente logramos rechazar en el Consejo Directivo Central.
  • Nos oponemos al Mercado de universidades privadas y reivindicamos el Monopolio Nacional en manos de la Universidad de la República que existió en nuestro país hasta que la dictadura fascista comenzó a socavarla con el decreto 343/984 del 22 de agosto de 1984.
  • Hemos llevado al Consejo Federal planteos de asambleas de licenciaturas y tecnicaturas, cuando allí se tratan los temas referentes cada disciplina; desde cuestiones relacionadas a los planes de estudio hasta sumarios a docentes. La última vez que eso sucedió, cuando trasladamos una resolución de la Asamblea de Letras a la FEUU, debimos soportar que un dirigente de la Agrupación Deliberarce solicitara la palabra para fundamentar en contra de la posición que democráticamente la asamblea había tomado. Creemos que con las discusiones profundas que se avecinan, hay criterios de Unidad Gremial cuando los representantes de nuestro Centro de Estudiantes actuamos fuera de Facultad que debemos cuidar.

[1] BOLÓN, Alma, FERRER, Walter, “Aquellas luces, estos mercados”, en Tiempo de Crítica, 26/10/12.