Contra la reacción derechista

Ni falsa oposición ni tabla rasa

NOVIEMBRE

Como estudiantes de Humanidades, frente al posible regreso de la derecha más reaccionaria al gobierno nacional, no vamos a ser neutrales.

Mucho se discute sobre lo que está en juego en el próximo balotaje de noviembre. En esta línea, el centro y algunos sectores de la izquierda debaten en base a dos teorías claras: una de falsa oposición y otra de tabla rasa. 

Unos dicen que están en pugna dos proyectos opuestos de país, convencidos de un absoluto antagonismo. Se esgrimen importantes conquistas populares, como los consejos de salarios, derechos para los trabajadores rurales y las empleadas domésticas, democratización del acceso al sistema de salud, matrimonio igualitario e interrupción voluntaria del embarazo, crecimiento económico y salarial, en etapas de bonanza pero también en la actual coyuntura regional. 

Sin embargo, quienes nos identificamos con los principios históricos de la izquierda, también hemos realizado duras críticas durante estos 15 años. Hemos luchado contra: el decreto de esencialidad para la educación, la aprobación de la Ley de Riego que privatiza el agua y el decreto mordaza para las investigaciones al respecto, UPM y su incidencia en la educación, el intento de creación de una Universidad de la Educación sin autonomía ni cogobierno reales, el fortalecimiento del aparato represivo del estado y la criminalización de la protesta (que vimos, por ejemplo, en la represión en el CODICEN de 2015). Nos hemos movilizado por el 6% del PBI para ANEP-UDELAR, que el Ministerio de Economía promete pero no cumple, mientras se financia sin tapujos la educación privada. Hemos cuestionado además la escasez de logros en materia de DDHH y la complicidad de algunos sectores políticos con la impunidad; la falta de voluntad política a la hora de enfrentar a los monopolios imperialistas o rechazar el acuerdo UE-Mercosur; la falta de soluciones al problema de la vivienda a nivel nacional. Asimismo entendemos que algunos hechos que este gobierno  celebra como victorias, se parecen más a claudicaciones, como la creación de una UTEC con dirección empresarial, sin autonomía ni cogobierno.

Con base en las anteriores críticas, muchos se niegan a apoyar al progresismo en el próximo balotaje, incluso sabiendo que del otro lado se encuentra un tenaz neoliberalismo económico en alianza con la ultraderecha más inescrupulosa que se ha erigido en los últimos años. 

Las teorías levantadas por el progresismo y algunos sectores de izquierda proponen básicamente dos opciones: o que de la victoria del Frente Amplio depende el mejor Uruguay posible, o que en noviembre se decide entre dos proyectos prácticamente iguales. En esta última postura encontramos la homogeneización, la doctrina del «todo es lo mismo».

¿Cómo posicionarnos frente a estos dos esquemas, donde se exageran o se eliminan completamente las diferencias entre el proyecto progresista y el de la derecha? Teniendo en cuenta la opción que en esta elección se enfrenta al progresismo, ¿es correcto pararnos desde la indiferencia?

Desde la 21 de junio, entendemos que la permanencia del partido que hoy gobierna (de conducción liberal progresista) no va a efectivizar nuestros objetivos más profundos.

Ahora bien, como estudiantes de izquierda, como militantes universitarias, como sujetos que intentan contribuir a la construcción de algo diferente, creemos que la abstención no es el camino.

Sabemos que, gane quien gane, vendrán ajustes y posibles recortes para las grandes mayorías. Pero no nos da lo mismo. Entre las indudables limitaciones de nuestra democracia, entre la injusticia flagrante que atraviesa y atravesará a nuestro país mientras se mantenga la estructura sistémica en la que nos encontramos; entre todo este mar de insuficiencias, hay matices. Matices que hacen la diferencia. Matices que significan más o menos hambre, más o menos derechos, más o menos agudización de la desigualdad. La profundización o atenuación de la lucha contra el patriarcado y la invisibilización de las disidencias sexuales y de género. 

Por eso no nos da lo mismo. Y decirlo no equivale, en absoluto, a desconocer lo que el progresismo significa. Ni dos modelos antagónicos de país, ni dos modelos intercambiables. Gane quien gane vamos a estar en las calles, pero no van a ser los mismos los motivos de nuestra movilización, ni indistintas sus consecuencias. 

No queremos un Uruguay en el que se criminalice la protesta, pero menos aún queremos un Uruguay en el que nos desaparezcan o nos maten por protestar, como en el Chile de hoy.

No queremos nunca más una represión del Filtro. No queremos el gatillo fácil que ha tenido que soportar el pueblo argentino. No queremos un Uruguay semejante a la Argentina de Macri, al Brasil de Bolsonaro o al Chile de Piñera. Las muertes de Marielle Franco y Santiago Maldonado, no nos dan lo mismo. La represión y desaparición de militantes de los movimientos estudiantiles, obreros, de diversidad sexual, indígenas y campesinos, no nos da lo mismo.

Por eso, desde la 21 de junio llamamos a votar en contra del candidato de la coalición herrero-cabildante Luis Lacalle Pou.

Para quienes hemos salido a las calles a luchar por nuestros principios y lo seguiremos haciendo, la indiferencia que significa votar en blanco o anulado en este balotaje no es una opción.

Agrupación de Estudiantes 21 de junio

Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación – ASCEEP – FEUU

Agrupación de Estudiantes 21 de junio